28/08/2026
Hay momentos en la vida en los que uno ya no sabe qué hacer.
Has orado… has llorado… has pedido… has esperado.
Quizás llevas días, meses o incluso años diciéndole a Dios: «Señor, haz algo, porque ya no puedo más».
Y cuando la respuesta no llega, el corazón comienza a preguntarse:
«¿Dios me está escuchando?»
«¿Por qué permite esto?»
«¿Cuándo llegará mi milagro?»
Si hoy estás viviendo algo así, escucha esta Palabra con el corazón:
«Encomienda al Señor tu camino, confía en Él, y Él actuará.»
Dios no te está pidiendo que entiendas todo.
Te está pidiendo que confíes en Él incluso cuando no puedas ver la salida.
Quizás tú estás viendo una puerta cerrada, pero Dios está preparando un camino que todavía no alcanzas a ver.
Quizás estás llorando por algo que no puedes cambiar, mientras Dios está trabajando silenciosamente en una realidad que todavía desconoces.
Y quizá tu milagro no ha llegado todavía… pero eso no significa que Dios se haya olvidado de ti.
Hay oraciones que parecen quedarse en el silencio. Hay noches en las que parece que Dios está lejos. Pero el silencio de Dios no es ausencia de Dios.
Sigue orando.
Sigue creyendo.
Sigue poniendo tu camino en Sus manos.
Porque confiar en Dios no significa decir:
«Señor, haz exactamente lo que yo quiero».
Significa decir:
«Señor, no entiendo lo que estás haciendo, pero confío en quién eres. Si tengo que esperar, dame paciencia. Si tengo que luchar, dame fuerzas. Si tengo que soltar, dame paz. Y si quieres concederme este milagro, que sea para tu gloria y según tu voluntad.»
🙏 Hoy quiero hacer una oración por ti:
Señor, mira a esa persona que está leyendo estas palabras con el corazón cansado. Tú conoces su problema, su angustia, sus lágrimas y esa petición que repite cada noche. Tú sabes cuánto ha esperado y cuánto desea una respuesta.
Si es tu voluntad, Señor, abre la puerta que necesita abrirse. Sana lo que necesita ser sanado. Restaura lo que parece perdido. Provee donde existe necesidad. Devuelve la esperanza donde solo quedan lágrimas.
Pero, sobre todo, Señor, no permitas que en medio de la espera pierda la fe.
Quédate a su lado cuando sienta que no puede más. Sostén sus manos cuando le falten fuerzas y recuérdale que, aunque todavía no vea el milagro, Tú sigues obrando.
Hoy no tengas miedo de entregarle a Dios aquello que más te duele.
Ponlo en Sus manos.
Y después de hacerlo, respira…
Dios sigue siendo Dios, incluso en el silencio.
Dios sigue siendo bueno, incluso en la espera.
Dios sigue contigo, incluso cuando no puedas sentirlo.
❤️ Confía. Entrégale tu camino. Y deja que Dios haga lo que tú no puedes hacer.
Amén. 🙏