19/03/2016
Si Cristo te ofreciera la oportunidad de arrancarte un pecado… ¿Cual sería? ¿Qué le pedirías?
La maravilla de la es que precisamente es un tiempo contabilizado. Son solo 40 días, con viernes de ayunos, con un color distinto y otra serie de elementos que nos van llevando el pulso.
Nos resulta muy provechoso, justo, porque normalmente nuestra vida espiritual no es así.
-Nunca tenemos exámenes en la vida espiritual, así como en la universidad.
-Nadie nos pregunta sobre el avance o retroceso, salvo los pocos que llevan guía espiritual.
-No debemos dar razón sobre la forma en que rezamos, ni como compartimos nuestros bienes, ni como está nuestra idolatría.
-Salvo en la confesión, que muchas veces hacemos por obligación o de forma escueta, no existe ningún tipo de rendición de cuentas al respecto.
Claro, es algo que debe ser libre… porque ni Dios exige, pero lo ideal es que fuera un proceso más formal, solo así podríamos realmente medir como estamos.
Haz escuchado alguna vez sobre ¿“planear la santidad”?
Si. Así como planeamos la compra de una casa o un auto, planeamos para estudiar una carrera, planeamos las tareas de la semana o una rutina de ejercicio.
Cuando hacemos planes para algo es porque de verdad nos interesa, y sabemos que se requiere un proceso y estamos dispuestos a asumirlo por pasos, con la idea de alcanzarlo.
Cuando no planeamos suele deberse a que el asunto no es demasiado importante, no es muy complejo o difícil o simplemente nos da igual si sucede o no.
La pregunta de hoy es ¿te interesa de verdad alcanzar la santidad?
Si tu respuesta es si, entonces continua leyendo.
La diferencia esencial entre un santo y un cristiano promedio es básicamente la acción.
Cuando escuchamos decir… “al que te golpea en una mejilla…” – fácilmente podemos completar la frase – “preséntale la otra”.
La idea la conocemos, no sabremos talvez el versículo exacto pero entendemos que son palabras de Jesús, sobre como actuar ante ultrajes y maltratos.
Pero más allá de saberlo ¿lo hacemos?, ¿ponemos la otra mejilla?.
Ese es el asunto, a veces sabemos mucho, conocemos demasiado, pero no practicamos nada. Nada se vuelve acción. Todo es teoría, teoría y teoría.
Por eso no somos santos, solo somos el cristiano promedio… y la mayoría de veces a medias termina siendo igual a nada. Los santos se caracterizaron por su acción, y si vas a leer sobre cualquiera te darás cuenta que los recordamos justo por lo que hicieron, porque sus vidas fueron un evangelio hecho carne.
Entonces, como la idea es ENTRAR EN ACCIÓN, en este día tómate un rato para planear acciones. Te proponemos hacer una lista. De 3 columnas.
En la primera columna coloca un pecado. Empieza por esos que le pedirías a Cristo que te arrancara y sigue llenando la columna, de seguro tendrás muchos que escribir.
En la segunda columna escribe el motivo por el cual consideras que cometes ese pecado. Eso si, no pongas cosas genéricas como “porque soy débil” o “porque me gusta”. Trata de ser más profundo, busca la raíz. Siempre hay una condición, algo que nos hace falta o algún temor que nos lleva a pecar.
En la tercera columna, ahora si, idea como vencer ese pecado. Por eso es tan importante la columna dos, porque solo si detectas de donde viene realmente el pecado puedes atacar la raíz.
En esta propón una acción bien concreta que te ayude a superar el problema.
Por ejemplo:
Veo pornografía / Porque no me siento amado entonces busco como amarme yo solo / Asistir 3 veces por semana a misa para hacer experiencia del amor de Dios.
Como ves tenemos EL PECADO, luego analizamos EL ORIGEN y por ultimo UNA SOLUCIÓN para poder vencerlo. Otro ejemplo:
Me encanta el chisme / No me gusta mi vida entonces ando fijándome en la de los demás / Buscarle un sentido a eso que no me gusta de mi vida, reconocer que es voluntad de dios y que es falta de esfuerzo mío por cambiar. Para que mi vida cambie o al menos pueda aceptarla.
La idea es que te tomes tu tiempo… ES TU VIDA y es solo para tu beneficio. Nadie más lo verá y si no lo haces el único, la única que se perderá la oportunidad serás tu.
Es una herramienta bastante útil, que te dará ACCIONES CONCRETAS para luchar contra tus pecados. Si las pones en práctica ESO SERÁ SANTIDAD, porque santidad es pelear, esforzarse. Eso es todo.
Estamos ya a las puertas de la Semana Santa. La cuaresma termina pero se acerca el culmen de todo el año litúrgico: LA SOLEMNE VIGILIA PASCUAL. Esa noche santa donde Cristo pasa como un tsunami, arrancando pecados, rompiendo cadenas, transformando corazones… pero solo a quienes se lo permiten.
Es tu decisión, si quieres un cambio de vida o te complace seguir igual como hasta ahora. Ánimo, trabaja en tu proyecto de santidad. Es lo más importante que puedes hacer, porque el resto depende de cómo vivas. Así interpretarás, decidirás… con una visión de santidad o no. Y serán perspectivas abismalmente diferentes.
Vamos. Acciones concretas, eso es lo que nos falta.
¡Haz una lista!