11/05/2026
TAN CERCAS Y TAN LEJOS:
Gehazi fue el siervo del profeta Eliseo. Su historia aparece en 2 Reyes y es una de las más impactantes sobre la codicia y el peligro de contaminar un llamado espiritual.
Gehazi caminó muy cerca de Eliseo. Vio milagros, resurrecciones, sanidades y el poder de Dios manifestarse constantemente. Estaba tan cerca de la unción… pero su corazón no estaba limpio.
La historia más conocida ocurrió cuando Naamán, un comandante sirio leproso, fue sanado después de obedecer la palabra de Eliseo y bañarse siete veces en el río Jordán.
Naamán quiso darle regalos al profeta como agradecimiento, pero Eliseo no aceptó nada, porque quería que Naamán entendiera que el milagro venía de Dios y no podía comprarse.
Pero Gehazi vio la riqueza de Naamán y la codició.
Entonces corrió detrás de él en secreto y mintió diciendo que Eliseo había cambiado de opinión y necesitaba plata y vestidos para unos visitantes. Naamán le entregó lo que pidió, y Gehazi escondió todo.
Cuando volvió, Eliseo le preguntó:
“¿De dónde vienes, Gehazi?”
Y Gehazi mintió otra vez.
Entonces Eliseo, por discernimiento espiritual, supo todo lo que había hecho y le dijo:
“La lepra de Naamán se te pegará a ti y a tu descendencia.”
— 2 Reyes 5:27
Y Gehazi quedó leproso.
La enseñanza es muy profunda:
Gehazi estuvo cerca del poder de Dios, pero nunca dejó que Dios transformara su corazón.
Desde el punto de vista hebreo, esto enseña que no basta con estar cerca de lo santo; el corazón también debe ser santo.
Gehazi quería los beneficios del ministerio, pero no el carácter que Dios demanda.
Y eso sigue pasando hoy:
Hay personas que quieren la unción, la posición o el reconocimiento, pero sin pureza, obediencia ni temor de Dios.
La historia de Gehazi muestra que la codicia puede destruir incluso a alguien que caminó al lado de un profeta poderoso.
Porque el mayor peligro no siempre es estar lejos de Dios…
A veces el peligro es estar cerca de Él y aun así tener el corazón desviado.