24/08/2026
Jesús no mira por casualidad. Aunque no lo creas, Jesús te ve y te oye, te conoce desde siempre y tiene un plan para ti.
San Bartolomé, conocido como Natanael. Bastó que Jesús le dijera “te vi, cuando estabas debajo de la higuera”, para que Natanael se convenciera de que Jesús era a quien debía de seguir. Y es que cuando Jesús ve, elige.
Se dice que Bartolomé llegó a una de las ciudades principales de Armenia y presentándose ante el Rey cuando recibía oráculos del demonio por medio del ídolo Astarot, éste enmudeció. Los sacerdotes preguntaron a otro demonio por la causa y este les dijo que fue el hombre llamado Bartolomé, pues viene en nombre de Dios.
Su fama se esparcía por todos lados, convirtiendo a la gente. Le conocían por “el apóstol del verdadero Dios” o “el obrador de milagros”. El rey, urgido de su ayuda porque su hija estaba poseída por un demonio, lo mando a llamar y cuando Bartolomé puso un pie en la corte, inmediatamente el demonio liberó a su hija. El rey le ofreció oro, pero santo le dijo que venía para su conversión y la de sus vasallos.
Los hechiceros, buscaron ayuda en el hermano del rey, ordenando que lo desollaran vivo. Pero al ver que no dejaba de predicar, le cortaron la cabeza.
Se le retrata con un cuchillo y una Biblia, por su tenaz labor apostólica y por su martirio. Su ejemplo de firmeza y su disposición en el seguimiento a Jesús, nos inspiren a darlo todo por el todo, hasta dejar la piel si es necesario.