03/03/2025
Hoy es un día especial para la Familia de la Cruz, en aniversario 88 de la pascua de nuestra madre la Beata Concepción Cabrera de Armida. Te narramos aquí un poco de lo que pasó en ese 1937.
El 2 de marzo por la tarde, Conchita le dijo a las Religiosas de le Cruz que la atendían que les dijeran a sus hermanas que se iba muy agradecida de todas y que se hicieran santas.
Cerca de la media noche su rostro: adquirió una palidez mortal y una expresión del más hondo sufrimiento. Mons. Martínez le dijo al oído "Conchita, aunque usted no lo sienta, Jesús está en su corazón, amándola ahora más que nunca. Ofrézcase una vez más como víctima en unión de Jesús... Ofrezca su vida por sus hijos, por la Iglesia, por los sacerdotes.." Conchita abrió los ojos y solamente con la mirada hizo una señal de asentimiento.
Al llegar la agonía Conchita comenzó a moverse de un lado para otro de la cama, pero sin pronunciar palabra. Cuando se quedó quieta le tomaron el pulso y no se lo encontraron. Poco después, sin exhalar ni una queja, inclinó ligeramente la cabeza y expiró. Pasaban 20 minutos de la media noche del 2 de marzo de 1937.
El padre Guadalupe Treviño, que estuvo allí presente nos dejó este testimonio:
“Los santos que Dios escoge para la expiación, terminan su vida ahogados en un mar de dolor. Así fue la muerte de Conchita… Dos cosas no olvidaré: su silencio y su rostro. Su silencio era como aquel silencio augusto de Cristo en la cruz. La suprema expresión del dolor, es siempre el silencio, porque es tan hondo que no puede ya compartirse. Y su rostro... . ¿Cómo traducir la amargura y el desamparo que vi en aquel rostro? Ya no eran sus propios rasgos: ¡Eran el rostro de Cristo agonizando en la cruz..! Hasta que expiró, apareció de nuevo su fisonomía, pero reflejando una paz que nos contagió a todos; era casi una expresión de gozo”.
Al salir de la recámara, Mons. Martínez me dijo al oído: “¡Cómo quisiera yo asistir en estos momentos a la fiesta con la que la están recibiendo en el cielo.!..”
En este día que celebramos el 88 aniversario de la Pascua de Conchita, te damos gracias Señor por su vida y su testimonio de amor para Ti aquí en la tierra. Que sea para nosotros como una luz encendida que nos guíe siempre en nuestro camino diario hacia Ti. Te pedimos si es tu voluntad que pronto sea proclamada santa para que siga alumbrando a muchos más corazones, y que ella nos lleve al Padre en el momento de nuestra partida de este mundo. Amén