09/02/2026
Que nada te robe lo que Nuestro Dios nos da .. 🤗 El Gozo de ser su hijo.😊 Dios te bendiga.🙏
Que nadie me robe el gozo
«Nehemías continuó diciendo: "Vayan y festejen con un banquete de deliciosos alimentos y bebidas dulces, y regalen porciones de comida a los que no tienen nada preparado. Este es un día sagrado delante de nuestro Señor. ¡No se desalienten ni entristezcan, porque el gozo del Señor es su fuerza!"», (Nehemías 8:10 NTV).
Hay días en los que el alma se levanta cantando, y otros en los que apenas puede susurrar una oración. La vida tiene formas de intentar robarnos el gozo: una palabra hiriente, una decepción inesperada, un sueño que se retrasa. Pero el gozo del Señor no depende de lo que pasa afuera, sino de lo que Él hace dentro. Es una corriente que nace del corazón de Dios y se mete en el nuestro, aun cuando las aguas alrededor estén turbias.
El enemigo sabe que, si logra quitarnos el gozo, apaga nuestra fuerza. Por eso intenta distraernos, desanimarnos o llenarnos de miedo. Pero el gozo verdadero no se puede robar, porque no está basado en emociones, sino en una persona: Jesús. Él es la fuente inagotable de paz, aun cuando todo lo demás parezca secarse. El gozo en el Señor no ignora el dolor, pero lo atraviesa con esperanza.
Sostener el gozo es un acto de resistencia espiritual. Es decidir mirar hacia arriba cuando todo empuja hacia abajo. Es recordar que Dios sigue obrando, aunque no lo veamos todavía. Es creer que Su amor no cambia, aunque el día sea gris. Hay poder en una sonrisa que nace de la fe, porque dice: “Sé en quién he confiado, y eso me basta”.
Cada vez que el desánimo quiera instalarse, recordá que el gozo es tu herencia, no un premio. No hay circunstancia ni persona que tenga autoridad para arrebatártelo. Ni la crítica, ni la espera, ni el cansancio. Ese gozo no se fabrica; se recibe cada mañana cuando decidís abrir tu corazón a la presencia del Señor.
Y cuando las lágrimas aparezcan (porque aparecerán), no las confundas con derrota. A veces llorar también es una forma de alabanza. En medio de la lucha, Dios sigue siendo digno, y su Espíritu sigue renovando tu interior. Quizás no todo esté bien todavía, pero tu alma puede estar en paz, porque el gozo del Señor es más fuerte que cualquier sombra.
Así que, pase lo que pase, cuidá tu gozo como un tesoro. No dejes que nada ni nadie lo apague. Ese gozo no depende de lo que tengas, sino de a quién pertenecés, y vos pertenecés a un Dios que nunca falla.