Espíritu de verdad

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Evangelio del día de hoy: Lunes 29/09/25Cuando Jesús vio venir a Natanael, dijo de él: «Ahí viene un verdadero israelita...
30/09/2025

Evangelio del día de hoy: Lunes 29/09/25
Cuando Jesús vio venir a Natanael, dijo de él: «Ahí viene un verdadero israelita: éste no sabría engañar.»

Natanael le preguntó: «¿Cómo me conoces?» Jesús le respondió: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas bajo la higuera, yo te vi.»

Natanael exclamó: «Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»

Jesús le dijo: «Tú crees porque te dije que te vi bajo la higuera. Pero verás cosas aun mayores que éstas.

En verdad les digo que ustedes verán los cielos abiertos y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre.»

Reflexión

En el Cielo, veremos con claridad divina y nos maravillaremos al observar cómo los ángeles—Serafines, Querubines y otros coros—trabajan juntos para realizar el Reino de Dios. Son como una orquesta celestial, con Dios como su Director, actuando como instrumentos de Su gracia.

Hoy celebramos a tres grandes Arcángeles: Miguel, Gabriel y Rafael. San Miguel es nuestro protector y guerrero contra Satanás. San Gabriel es el mensajero que anunció a la Virgen María que sería la Madre del Salvador. San Rafael es el ángel de la sanación, quien restauró la vista de Tobit.

Estos arcángeles son parte de una multitud de ángeles que ayudan a construir el Reino de Dios. Algunos adoran eternamente, mientras que otros, como nuestros ángeles de la guarda, intervienen en nuestras vidas. Los Arcángeles transmiten los mensajes más importantes de Dios.

Reflexionemos sobre esta realidad gloriosa e invoquemos la intercesión de Miguel, Gabriel, Rafael y nuestro ángel guardián. Al hacerlo, nos confiamos a su cuidado y reafirmamos nuestra fe en un Dios que actúa a través de ellos para cumplir Su voluntad. Los ángeles solo actúan en unión con Dios; por eso su mediación es poderosa. Reconócelos hoy y pide su ayuda.

Oración

Gloriosos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, ayúdenme. Confío en ustedes y en su intercesión. Traigan la gracia de Dios, protéjanos y sanen a los necesitados. Ángeles de Dios, oren por nosotros. Jesús, en ti confío.

Evangelio del día de hoy: domingo (Lucas 14,25-33)Caminaba con Jesús un gran gentío. Se volvió hacia ellos y les dijo: «...
08/09/2025

Evangelio del día de hoy: domingo
(Lucas 14,25-33)Caminaba con Jesús un gran gentío. Se volvió hacia ellos y les dijo:

«Si alguno quiere venir a mí y no se desprende de su padre y madre, de su mujer e hijos, de sus hermanos y hermanas, e incluso de su propia persona, no puede ser discípulo mío.

El que no carga con su propia cruz para seguirme luego, no puede ser discípulo mío.

Cuando uno de ustedes quiere construir una casa en el campo, ¿no comienza por sentarse y hacer las cuentas, para ver si tendrá para terminarla?

Porque si pone los cimientos y después no puede acabar la obra, todos los que lo vean se burlarán de él

diciendo: ¡Ese hombre comenzó a edificar y no fue capaz de terminar!

Y cuando un rey parte a pelear contra otro rey, ¿no se sienta antes para pensarlo bien? ¿Podrá con sus diez mil hombres hacer frente al otro que viene contra él con veinte mil?

Y si no puede, envía mensajeros mientras el otro está aún lejos para llegar a un arreglo.

Esto vale para ustedes: el que no renuncia a todo lo que tiene, no podrá ser discípulo mío.

Reflexión

El mandato de Jesús de "odiar" a nuestra familia y a nosotros mismos es un llamado radical que busca sacudir nuestra fe tibia. No se refiere al pecado de la ira, sino a poner en orden nuestros amores. Para ser verdaderos discípulos, Dios debe ser nuestra máxima prioridad.

En este contexto, "odiar" significa rechazar cualquier apego egoísta que nos aleje de Dios. Si alguien, incluso un ser querido, nos lleva a descuidar nuestras obligaciones hacia Él—como desincentivar la asistencia a Misa o fomentar el resentimiento—debemos rechazar esa tentación. Esto implica una elección apasionada por Dios sobre todo lo demás.

Asimismo, "odiar" nuestras propias inclinaciones significa combatir nuestros deseos desordenados y tendencias hacia el pecado. Debemos luchar contra las partes egoístas de nosotros mismos que nos separan de la voluntad divina.

Solo al poner a Dios en primer lugar y eliminar los obstáculos podremos amar auténticamente a los demás y a nosotros mismos. Este "sagrado odio" al pecado es un acto supremo de amor porque purifica nuestros corazones y permite el amor genuino. Al elegir ser discípulos fieles primero, nuestro amor por Dios crecerá y nos convertiremos en instrumentos de Su amor para todos, incluidas nuestras familias y nuestras propias almas.

Oración

Señor, ayúdame a rechazar las tentaciones que obstaculizan mi amor por Ti. Que ame sobre todo y así pueda amar a los demás. Este rechazo al pecado purifica mi corazón. Jesús, en ti confío.

27/08/2025

Mucho ojo, no te dejes engañar no juzgues si no quieres ser juzgado tener imágenes no es idolatría.

20/08/2025

Evangelio del día de hoy Martes 19 de agosto 2025

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: «En verdad les digo: el que es rico entrará muy difícilmente en el Reino de los Cielos.

Les aseguro: es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el Reino de los cielos.»

Los discípulos, al escucharlo, se quedaron asombrados. Dijeron: «Entonces, ¿quién puede salvarse?»

Fijando en ellos su mirada, Jesús les dijo: «Para los hombres es imposible, pero para Dios todo es posible.»

Entonces Pedro tomó la palabra y dijo: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte. ¿Qué recibiremos?»

Jesús contestó: «A ustedes que me han seguido, yo les digo: cuando todo comience nuevamente, y el Hijo del Hombre se siente en su trono de gloria, ustedes también se sentarán en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.

Y todo el que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o propiedades por causa de mi Nombre, recibirá cien veces más y tendrá por herencia la vida eterna.

Muchos que ahora son primeros serán últimos, y otros que ahora son últimos, serán primeros.

Reflexión

De acuerdo con la tradición, el "ojo de la aguja" era una pequeña puerta en las murallas de Jerusalén. Para que un camello pudiera pasar, debía despojarse de su carga y arrastrarse a través de ella. San Anselmo utilizó esta imagen para enseñar que los ricos no pueden entrar al Cielo hasta que se liberen de su apego a las riquezas, lo cual requiere humildad.

Esta enseñanza difícil fue la respuesta de Jesús cuando el joven rico, aferrado a su riqueza, se alejó triste. Los discípulos se sintieron inquietos, lo que llevó a Jesús a ofrecer esperanza: "Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible."

La salvación es alcanzable solo por la gracia divina. El problema no radica en tener riqueza, sino en ser dominado por ella. Este apego puede afectar tanto a ricos como a pobres. La meta es alcanzar la pobreza de espíritu y liberarnos del amor hacia las cosas materiales.

Reflexionemos sobre este Evangelio. ¿Creemos en Jesús? ¿Está nuestro corazón gobernado por un deseo de seguridad o posesiones? Oremos para recibir la gracia de desprendernos de lo pasajero y elegir el verdadero tesoro eterno del Cielo, que satisface y perdura para siempre.

Oración

Señor de las riquezas verdaderas, lléname con Tu abundancia espiritual y libérame del apego a lo material. Que Tu gracia sea mi tesoro y enfoque. Jesús, en ti confío.

Evangelio del día: (Marco 8, 34-38)Luego Jesús llamó a sus discípulos y a toda la gente y les dijo: «El que quiera segui...
21/02/2025

Evangelio del día: (Marco 8, 34-38)

Luego Jesús llamó a sus discípulos y a toda la gente y les dijo: «El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, tome su cruz y me siga.

Pues el que quiera asegurar su vida la perderá, y el que sacrifique su vida (por mí y) por el Evangelio, la salvará.

¿De qué le sirve a uno si ha ganado el mundo entero, pero se ha destruido a sí mismo?

¿Qué podría dar para rescatarse a sí mismo?

Yo les aseguro: Si alguno se avergüenza de mí y de mis palabras en medio de esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del Hombre se avergonzará de él cuando venga con la Gloria de su Padre rodeado de sus santos ángeles.»

Reflexión

El Evangelio de Marcos nos invita a seguir a Jesús, destacando su sufrimiento y muerte como el Cristo. Nos hace una pregunta importante.

Reflexiona: “¿De qué te sirve ganar el mundo entero...?” ¿Anhelas cosas materiales como dinero, lujo o comodidad? Pueden parecer atractivas, pero no brindan verdadera felicidad.

Jesús luego pregunta si renunciarías a tu vida por estos bienes. Muestra que no puedes buscar riqueza y vida espiritual al mismo tiempo. Elegir las posesiones puede costarte la vida, mientras que buscar a Dios exige dejar los deseos materiales.

Algunas personas logran tener riquezas sin apegos, encontrando su satisfacción en Dios, pero esto es difícil. También, los pobres pueden ansiar riquezas, lo que daña espiritualmente.

Hoy, medita sobre la pregunta de Jesús: “¿De qué te sirve ganar el mundo entero y perder tu vida?” Sé honesto sobre tus deseos. Si buscas la riqueza, recuerda que la verdadera satisfacción está en Dios. Priorízalo y verás que el Reino de Dios es más valioso que las riquezas terrenales.

Señor, eres mi única satisfacción. Purifica mis deseos, guía mi voluntad. Libérame de engaños y tentaciones. Confío en Jesús.

Amén.

¿Un amor que implica sufrir?Santo Evangelio según san Lucas 9, 18-22. Viernes XXV del Tiempo Ordinario.Oración preparato...
27/09/2024

¿Un amor que implica sufrir?

Santo Evangelio según san Lucas 9, 18-22. Viernes XXV del Tiempo Ordinario.

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, cuántas veces me has llamado y con cuánta paciencia. Tú de verdad me amas y jamás te cansarás de invitarme a estar contigo. El mismo deseo con que Tú me quieres junto a ti, te lo pido para mí. Quiero estar aquí, Señor, y te doy gracias por llamarme una vez más.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 9, 18-22

Un día en que Jesús, acompañado de sus discípulos, había ido a un lugar solitario para orar, les preguntó: “¿Quién dice la gente que soy yo?” Ellos contestaron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; y otros, que alguno de los antiguos profetas, que ha resucitado”. Él les dijo: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Respondió Pedro: “El Mesías de Dios”. Entonces Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie. Después les dijo: “Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día”.

Palabra del Señor

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

La cruz me confunde. No estoy habituado a ella. Pienso que no podré cargarla.

Cuando uno es pequeño, poco piensa en el dolor y el sufrimiento; pero la vida pronto le enseña en qué consiste. Y al mismo tiempo, incluso cuando uno es pequeño, ya tiene cierto sentido de sacrificio, de renuncia, de un optar entre esto en vez de aquello. Buscamos siempre lo mejor, y muchas veces somos conscientes que un camino estrecho promete más.

El problema surge, quizá, cuando salimos del mundo de la sencillez para entrar al mundo material. Entonces al hombre le enseñan poco a poco que «no se puede ser feliz si se sufre», que necesita disfrutar placeres para conocer la verdadera dicha. Las bienaventuranzas de Cristo quedan sumergidas en el vacío y se vuelven paradojas para todo hombre. ¿Los pobres pueden ser más felices que los ricos?, ¿los perseguidos más que los persecutores?, ¿los que tienen hambre y sed de justicia más que los indiferentes?, ¿los humillados más que los aclamados?… son ilusos a los ojos de muchos. A los ojos de Dios, grandes.

El que quiera amar, aceptará sufrir. El uno conlleva el otro. Ése el misterio del hombre. Pero un hermoso misterio. Tú nos lo enseñaste. Era necesario que el Hijo del hombre sufriera mucho, que fuese rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, por los suyos y que fuese entregado a la muerte para que resucitase al tercer día.

«Para mí, para ti… ¿Quién es Jesús para cada uno de nosotros? Estamos llamados a hacer de la respuesta de Pedro nuestra respuesta, profesando con gozo que Jesús es el Hijo de Dios, la Palabra eterna del Padre que se ha hecho hombre para redimir a la humanidad, derramando en ella la abundancia de la misericordia divina. El mundo tiene hoy más que nunca necesidad de Cristo, de su salvación, de su amor misericordioso».
(Homilía de S.S. Francisco, 19 de junio de 2016).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

¿Hay alguna cosa, algo en mi vida que me niego aceptar? Te pido tu gracia, Señor. Ayúdame a acogerla y a llevarla con amor.

Despedida

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

🔴🪡🐪 ¿ALGUIEN HA HECHO PASAR UN CAMELLO POR EL OJO DE UNA AGUJA? Mientras el joven rico va caminando, triste, alejándose ...
28/05/2024

🔴🪡🐪 ¿ALGUIEN HA HECHO PASAR UN CAMELLO POR EL OJO DE UNA AGUJA?
Mientras el joven rico va caminando, triste, alejándose de Jesús, después que el divino maestro le dijera que diera todos sus bienes a los pobres, que tomara su cruz y lo siguiera, Jesús dice “Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja, que un rico entre al Reino de Dios.” Este episodio lo encontramos en San Marcos 10. Si tomamos esa frase tal cual, no queda más que entender que ningún rico entrará al cielo. Si la tomamos por el lado jocoso, también propone la misma imposibilidad. Pero veamos que Jesús no está dejando por sentado que ningún rico entrará al Reino de Dios. Si así fuera, entonces la salvación tendría límites, y ya sabemos que, en diversos pasajes del Nuevo Testamento, queda más que claro que la salvación está disponible para todos, sin exclusiones de ninguna especie. Pero entonces, ¿por qué Jesús propone semejante imposibilidad, al comparar a los ricos con un camello pasando por un ojo de aguja?

En la gráfica que acompaña esta publicación se pueden observar unas puertas, como las que tenían las ciudades en aquellos tiempos. Dos hojas amplias, cerradas, y en una de ellas una pequeña puerta, por la cual el paso es bastante estrecho. A esa puerta pequeña se le conocía como “ojo de aguja”, y era la que se usaba para el paso de solo gente a pie, cuando las puertas grandes estaban cerradas. La puerta es tan pequeña que, para meter un camello por ella, habría primero que descargar al animal, y luego hacerlo que doble sus patas y su cuello, para que pueda pasar por ese ojo de aguja. Es obvio que aquella tarea sería sumamente trabajosa, y que el camello no pondría mucho de su parte. De haberlo logrado, al final el camello habría pasado con muchísima dificultad, y probablemente habría cruzado el ojo de aguja con golpes o raspones.

En griego koiné, la lengua en que fueron escritos los evangelios en aquel tiempo, tenemos las palabras τρυµαλιας της ραφιδος (trumalia tis rafidos), ojo de aguja. En las traducciones protestantes de la biblia, traducen esas palabras como “el ojo de una aguja”. Pero esa traducción no es precisa, ya que Jesús no está hablando de un instrumento de costura, sino de un tipo de puerta, por eso la traducción usada en la biblia de Jerusalén es más adecuada: “el ojo de la aguja”. El uso del artículo definido “la” es sumamente importante.

Entonces vemos que Jesús no está proponiendo ninguna imposibilidad, sino que, hablando en lenguaje de aquellos tiempos, nos dice que para que un rico entre al cielo, le tiene que pasar como al camello. Tiene que despojarse de todas sus cargas, o sea que tiene que desapegarse de todo lo material, luego doblar su cuello en señal de obediencia a Dios, doblar sus rodillas también, y reconocer que Dios lo es todo, y además poner de su parte para entonces poder pasar por el ojo de aguja que está a la entrada del Reino de Dios. Y es más que claro que también tendrá que sufrir golpes y raspones, pero debe estar dispuesto a todo eso para poder salvarse.

Que el cielo tiene un ojo de aguja para poder entrar en el, lo vemos en San Mateo 7,13-14. Claro está que es una metáfora, pero lo que el Señor nos quiere decir es que alcanzar la salvación no es fácil. El mensaje es que todos, ricos y pobres, tenemos que sufrir muchas pérdidas, que tenemos que despojarnos de todas las cargas, que sólo nos impiden pasar por esa estrecha puerta. Y que tenemos que reconocer el señorío de Dios sobre todas las cosas, doblar la cerviz en obediencia, y arrodillarnos en adoración ante Él. Y también estar preparados para sufrir por Su causa.

Algunos biblistas (protestantes) consideran que hubo un error de traducción, y que la palabra καµηλον (kamelos), que significa camello, en realidad era la palabra κάμῑλος (kamilos), que significa soga. Es de notar que los “expertos” en detectar errores de traducción en el trabajo de San Jerónimo, casi siempre son protestantes. El fin que persiguen es el de poner en duda la traducción hecha por San Jerónimo, y así poner en duda todo el contenido de la biblia. De esa manera se abren puertas para otras interpretaciones, otras versiones de la biblia, creación de más sectas, etc.

Sin embargo, si fuera verdad que Cristo dijo que es más fácil que una soga pase por el ojo de una aguja de coser, entonces quedaría más que clara la total imposibilidad de salvación para los ricos, por el simple hecho de ser ricos, ya que una soga jamás pasará por el ojo de una aguja de coser, a menos que se tratara de una aguja gigantesca.

Por otro lado, San Jerónimo tradujo los textos de las escrituras en Belén, rodeado de las gentes que hablaban esas lenguas, griego, hebreo y arameo. Sería como que hoy alguien viajara a Oxford, y se rodeara de intelectuales, para asegurarse de tener la mejor traducción posible del inglés, y que todos ellos dejaran pasar un obvio error de traducción.

Cristo no dijo soga, sino camello. Y no se refería a una aguja de coser, sino que, a la puerta estrecha a la entrada de las ciudades, que en aquel tiempo se conocía como ojo de aguja, y que hoy nos sirve a todos como perfecto ejemplo, para entender cómo es que se alcanza la salvación.

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