05/04/2026
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¡Jesús está vivo y camina con nosotros!
El don que Jesús nos hizo al morir en la cruz y resucitar al tercer día es el de una nueva humanidad, fundada en la fraternidad. Un don para el que el mismo Jesús necesitó invocar al Padre, porque la fraternidad no es automática, sino que debe construirse día a día: "Que todos sean uno: como Tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que Tú me enviaste” (Jn 17, 21).