18/08/2024
2do. DÍA DE LA CUARESMA A SAN MIGUEL ARCÁNGEL
Meditación del Día: Santa Juana de Arco y su devoción a San Miguel Arcángel.
Así fue la “anunciación” de San Miguel Arcángel a Santa Juana de Arco.
El 30 de mayo se conmemora a Santa Juana de Arco, quien es recordada por la valentía que mostró para proteger a los católicos de Francia. Algo que poco se conoce de ella es que recibió una "anunciación" mística de parte de San Miguel Arcángel.
En el libro "Santa Juaa de Arco, la cristera francesa" se narra que, tras haber hecho su Primera Comunión, la pequeña de 13 años empezó a escuchar voces del cielo, incluso la del mismo Dios. Cierto día se le presentó San Miguel Arcángel como "el protector de Francia".
"Juana, es necesario vivir de otro modo y cumplir actos sorprendentes. Pues tú eres aquella que ha elegido el Rey del cielo para cumplir la reparación del reino de Francia y para dar ayuda y protección al Delfin Carlos expulsado de su dominio. Te vestirás de hombre y, tomando las armas, serás jefe de guerra", contó la santa que le comunicó el divino mensajero.
En la obra también se indica que durante el proceso que tuvo al final de su vida, y en el que se recogieron muchos de sus testimonios, Santa Juana indicó que el Arcángel la había animado a ser una "buena niña" y le había asegurado que Dios la ayudaría.
No obstante, la desconcertada adolescente respondió: "Pero yo no soy más que una pobre niña que no sabe ni cabalgar ni comandar una guerra".
San Miguel le pidió que no le contara a nadie lo sucedido, y Santa Juana precisó que desde la primera vez que escuchó su voz hizo un voto de virginidad.
El libro, además, describe que tiempo después, el Arcángel San Miguel le presentó las voces de las mártires Santa Catalina de Alejandría y Santa Margarita de Antioquía, quienes eran conocidas en la zona donde vivía Juana.
La santa expresó: "San Miguel me dijo que Santa Catalina y Santa Margarita vendrían a verme y que yo siguiera sus consejos. Que ellas habían recibido la orden de dirigirme y aconsejarme, que yo les creyera y que todo esto estaba mandado por Nuestro Señor".
La pequeña presentó a las santas el voto de virginidad que había hecho ante el Arcángel y las voces que escuchaba la empezaron a nombrar como "Juana, la Pucelle (doncella), hija de Dios, hija de gran corazón".
Así Santa Juana fue creciendo en edad y en vida espiritual. Acudía frecuentemente a la Confesión, a la Comunión y a la oración.
Solía decir: "Preferiría morir, antes de hacer una cosa que me hiciera caer en pecado, o ir contra la voluntad de Dios".
Admirada por una Doctora de la Iglesia.
De acuerdo al Papa Benedicto XVI, Santa Juana (1412-1431) era muy cercana a los pobres y enfermos. A los 17 años había desarrollado una personalidad "fuerte y decidida, capaz de convencer a hombres inseguros y desmoralizados". Incluso viviendo entre soldados, mantuvo un trato bondadoso y evangelizador con todos.
Según el Papa alemán, Santa Teresita del Niño Jesús la tomó como modelo. "Santa Teresa había expresado su deseo de morir como Juana, pronunciando el Nombre de Jesús (Manuscrito B, 3r), y la animaba el mismo gran amor a Jesús y al prójimo, vivido en la virginidad consagrada", puntualizó el Pontífice. Ambas son ahora patronas de Francia.
Fuente: aciprensa.
Ejercicios espirituales.
Durante la Cuaresma de San Miguel, se anima a los fieles a participar en prácticas espirituales que incluyen:
Oración Diaria: Rezar la Letanía de San Miguel u otras oraciones dedicadas a él.
Penitencia: Escoger algún tipo de ayuno o sacrificio para ofrecer a Dios, como despertarse de madrugada o abstenerse de algún alimento específico.
Caridad: Amar principalmente a los que más lo necesitan de forma concreta, como a través de las obras de misericordia corporal.
Confesión y Misa: Celebra regularmente el Sacramento de la Reconciliación y la Santa Misa para estar abierto a las gracias de Dios.
¡San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla!
Coronilla San Miguel Arcangel.
La coronilla al arcángel Miguel, también llamado Rosario de los Ángeles es un conjunto de oraciones del catolicismo con las que se pide intercesión de cada uno de los coros celestiales.
Coronilla a San Miguel Arcángel
Se comienza la Corona rezando la siguiente invocación:
En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Dios mío, ven en mi auxilio. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Amén (Hacer Petición o Agradecimiento).
I. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de los Serafines, que Dios Nuestro Señor prepare nuestras almas y así recibir dignamente en nuestros corazones, el fuego de la Caridad Perfecta. Amén.
1 Padre Nuestro
3 Avemarías
II. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de los Querubines, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de abandonar los caminos del pecado, y seguir el camino de la Perfección Cristiana. Amén.
1 Padre Nuestro
3 Avemarías
III. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de los Tronos, que Dios Nuestro Señor derrame en nuestros corazones, el verdadero y sincero espíritu de humildad. Amén.
1 Padre Nuestro
3 Avemarías
IV. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de Dominaciones, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de controlar nuestros sentidos y así dominar nuestras pasiones. Amén.
1 Padre Nuestro
3 Avemarías
V. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de Potestades, que Dios Nuestro Señor proteja nuestras almas contra las asechanzas del demonio. Amén.
1 Padre Nuestro
3 Avemarías
VI. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de las Virtudes, que Dios Nuestro Señor nos conserve de todo mal y no nos deje caer en la tentación. Amén.
1 Padre Nuestro
3 Avemarías
VII. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de los Principados, que Dios Nuestro Señor se digne llenar nuestras almas con el verdadero espíritu de obediencia. Amén.
1 Padre Nuestro
3 Avemarías
VIII. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de Los Arcángeles, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de la perseverancia final en la Fe, y en las buenas obras, y así nos lleve a la Gloria del Paraíso. Amén.
1 Padre Nuestro
3 Avemarías
IX. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de los Ángeles, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de ser protegidos por ellos durante esta vida mortal, y nos guíen a la Gloria Eterna. Amén.
1 Padre Nuestro
3 Avemarías
Conclusión
En honor a San Miguel. (1 Padre Nuestro)
En honor a San Gabriel. (1Padre Nuestro)
En honor a San Rafael. (1 Padre Nuestro)
En honor a nuestro ángel de la Guarda. (1 Padre Nuestro)
O Glorioso Príncipe San Miguel, Jefe Principal de la Milicia Celestial, Guardián fidelísimo de las almas, Vencedor eficaz de los espíritus rebeldes, fiel Servidor en el Palacio del Rey Divino,…Sois nuestro admirable Guía y Conductor.
Vos brilláis con excelente resplandor y con virtud sobrehumana, libradnos de todo mal. Con plena confianza recurrimos a vos. Asistidnos con vuestra afable protección para que seamos mas y mas fieles al servicio de Dios todos los días de nuestra vida.
V. Rogad por nosotros, O Glorioso San Miguel,
Príncipe de la Iglesia de Jesucristo….
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor.
Omnipotente y Eterno Dios, os adoramos y bendecimos. En vuestra maravillosa bondad, y con el misericordioso deseo de salvar las almas del género humano, habéis escogido al Glorioso Arcángel, San Miguel, como Príncipe de Vuestra Iglesia.
Humildemente os suplicamos, Padre Celestial, que nos libréis de nuestros enemigos. En la hora de la muerte, no permitáis que ningún espíritu maligno se nos acerque, para perjudicar nuestras almas. Oh Dios y Señor Nuestro, guiadnos por medio de este mismo Arcángel. Enviadle que nos conduzca a la Presencia de Vuestra Excelsa y divina Majestad. Os lo pedimos por los méritos de Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.
Información adicional
La coronilla fue revelada en Portugal a la sierva de Dios Antónia de Astónaco aproximadamente en el año 1750. El arcángel Miguel le dijo a la religiosa que deseaba ser honrado mediante la recitación de nueve salutaciones a través de las cuales se invoca la intercesión de San Miguel y del Coro Celestial correspondiente, rezando un padrenuestro y tres avemarías en cada salutación.
Esta devoción se propagó a lo largo de otros países. El papa Pío IX el 8 de agosto de 1851 concedió las siguientes indulgencias a quienes recen la coronilla:
Indulgencia parcial, a los que recen esta Corona con el corazón contrito.
Indulgencia parcial, cada día que lleven consigo la Corona o besaren la medalla de los Santos Ángeles que cuelga de ella.
Indulgencia plenaria, a aquellos que la rezaren una vez al mes, el día que escogieren, verdaderamente contritos, confesados y comulgados, rogando por las intenciones de su Santidad.
Indulgencia plenaria, con las mismas condiciones, en las fiestas de la Aparición de San Miguel Arcángel (8 de mayo); de su Dedicación (29 de septiembre); y de los Santos Ángeles Custodios (2 de octubre).
Promesas y Beneficios
El arcángel Miguel prometió a quien rece la coronilla:
Enviar un ángel escogido de cada coro angelical para acompañar a los devotos a la hora de la comunión.
Y a quienes reciten estas nueve salutaciones todos los días les asegura que:
Disfrutarán de su asistencia continua durante esta vida y también después de la muerte.
Serán acompañados de todos los ángeles y con todos sus seres queridos, parientes y familiares serán librados del Purgatorio.
Letanía de San Miguel Arcángel.
“Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos.
Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
Dios, Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.
Trinidad Santa, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.
Santa María, reina de los Ángeles, ruega por nosotros.
San Miguel, ruega por nosotros.
San Miguel, lleno de la gracia de Dios, ruega por nosotros.
San Miguel, perfecto adorador del verbo divino, ruega por nosotros.
San Miguel, coronado de honor y gloria, ruega por nosotros.
San Miguel, poderoso príncipe de los ejércitos del Señor, ruega por nosotros.
San Miguel, portaestandarte de la Santísima Trinidad, ruega por nosotros.
San Miguel, guardián del paraíso, ruega por nosotros.
San Miguel, guía y consolador del pueblo israelita, ruega por nosotros.
San Miguel, esplendor y vigor de la Iglesia militante, ruega por nosotros.
San Miguel, honor y alegría de Iglesia triunfante, ruega por nosotros.
San Miguel, luz de los ángeles, ruega por nosotros.
San Miguel, baluarte de los ortodoxos, ruega por nosotros.
San Miguel, fuerza de los que combaten bajo el estandarte de la cruz, ruega por nosotros.
San Miguel, luz y confianza de las almas en el último momento de la vida, ruega por nosotros.
San Miguel, socorro certero, ruega por nosotros.
San Miguel, nuestro auxilio en todas las adversidades, ruega por nosotros.
San Miguel, heraldo de la sentencia eterna, ruega por nosotros.
San Miguel, consolador de las almas que están en el purgatorio, ruega por nosotros.
San Miguel, a quien el señor encomendó recibir las almas después de la muerte, ruega por nosotros.
San Miguel, nuestro príncipe, ruega por nosotros.
San Miguel, nuestro abogado, ruega por nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Perdónanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Escúchanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Ten misericordia de nosotros.
Ruega por nosotros, glorioso San Miguel, príncipe de la Iglesia de Jesucristo, para que seamos dignos de sus promesas.
ORACIÓN
Señor Jesús, santifícanos siempre con una bendición, y concedemos por la intercesión de San Miguel, aquella sabiduría que nos enseña a juntar las riquezas del cielo y cambiar los bienes temporales por los de la eternidad. Tú, que vives y reinas por todos los siglos de los siglos. Amén.”
Oración a San Miguel Arcángel.
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica.
Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido,
arroja al in****no a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo
para la perdición de las almas. Amén.