ENCIÉNDE.ME es una red juvenil en la ciudad de Santiago de Querétaro, Qro.,México, tiene como propósito levantar un altar para que el fuego de Dios no se apague si no que aumente, transmitiendo un mensaje de Fe, Esperanza y Amor que inspire a otros a buscar la presencia de Dios por medio de Su Palabra, de la Alabanza y la Adoración a través de la música y medios audiovisuales, así como una constan
te búsqueda del Espíritu Santo. Para ENCIÉNDE.ME lo primordial es dar a conocer la Salvación que Dios nos ofrece a través de su Hijo Jesucristo, pero también busca llevar a la juventud a la transformación y renovación de todo su ser. Experimentando y Confiando en el PODER, BONDAD, GRANDEZA y FIDELIDAD de Dios, que trae SANIDAD, RESTAURACIÓN, y LIBERTAD permanente. Haciendo que todo esto en su conjunto… tu vida jamás será igual, y que el fuego de su amor no se apague. “Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio." (2 Timoteo 1. 6 – 7).
“Y el fuego encendido sobre el altar no se apagará, sino que el sacerdote pondrá en el la leña cada mañana, y acomodará el holocausto sobre él, y quemará sobre
él las grosuras de los sacrificios de la paz. El fuego arderá continuamente en el altar; NO SE APAGARÁ.” (Levíticos 6:12 – 13). La razón del nombre de ENCIÉDE.ME, es porque en los últimos años hemos visto que la maldad se ha multiplicado cada vez más, sustituyendo los valores y principios de Dios por lo que el mundo ofrece. Causando que el amor de muchos se esté enfriando.
“…y surgirá un gran número de falsos profetas que engañarán a muchos. Habrá tanta maldad que el amor de muchos se enfriará, pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo.” (Matemo 24. 11 – 13). ENCIÉNDE.ME está levantando un altar a Dios, encendiendo y avivando la llama del Espíritu Santo en todo lugar.
“Y no hay nada que pueda apagar la llama de mi ser,y no hay nada que pueda apagar la llama de mi ser. Recibe adoración, recibe adoración, recibe adoración, recibe adoración.”
- Lizeth Martínez Martínez.
“En ese momento voló hacia mí uno de los serafines. Traía en la mano una brasa que, con unas tenazas, había tomado del altar. Con ella me tocó los labios y me dijo:
«Mira, esto ha tocado tus labios; tu maldad ha sido borrada, y tu pecado, perdonado.»
Entonces oí la voz del Señor que decía:
— ¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros? Y respondí:
—Aquí estoy. ¡Envíame a mí! (Isaías 6. 6 – 8).