18/08/2025
El cristiano incomoda, al principio es un quemón, pero después crea un fuego abrazador, que devora y transforma lo que encuentra a su paso. Así es la palabra de Dios. Jesús no vino por likes, vino a movernos la silla, a darnos en la torre, a sacudir las conciencias …y eso no se consigue con palabritas dulces y palmaditas en la espalda, lo siento. La conversión exige pasar por el fuego.
No nos confundamos. La paz que viene de Jesús, no es la que da el mundo, no se compra ni se negocia, tampoco se acomoda, sino que es violenta, principalmente ejerce violencia contra nuestro ego y nuestros apegos. Es necesario ejercer fuerza y fricción contra un fósforo para encender el fuego.
Que nadie se crea tan pequeño como para no hacer grandes cosas. ¿Qué podría hacer un pequeño fósforo? …pregúntaselo a la montaña.
Así es que ¡a lo que venimos!
Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,49-53):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división. Desde ahora estarán divididos cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra».
Palabra del Señor