10/09/2026
La familia cristiana se debe levantar como un faro de luz en medio de la oscuridad. Nuestros países viven en tinieblas en una cultura que promueve el individualismo, la fragmentación de las relaciones y la superficialidad en los vínculos.
La familia cristiana está llamada a ser luz no porque sea perfecta ni porque posea en sí misma un poder transformador, sino porque Dios, en Su gracia, ha decidido usarla como un testimonio vivo de Su evangelio. Dios la diseñó como un espacio de formación, refugio y amor. Cuando Cristo gobierna el hogar, nuestras familias se convierten en una vitrina de la gracia de Dios hacia el mundo. -Cristan Fierro Paredes.