02/09/2024
TEMA 51: 𝗦𝗔𝗡𝗧𝗔 𝗧𝗘𝗥𝗘𝗦𝗔 𝗗𝗘 𝗔́𝗩𝗜𝗟𝗔 𝗬 𝗘𝗟 𝗘𝗦𝗖𝗔𝗣𝗨𝗟𝗔𝗥𝗜𝗢 𝗗𝗘 𝗟𝗔 𝗩𝗜𝗥𝗚𝗘𝗡 𝗗𝗘𝗟 𝗖𝗔𝗥𝗠𝗘𝗡
“𝘌𝘭 𝘦𝘴𝘤𝘢𝘱𝘶𝘭𝘢𝘳𝘪𝘰 𝘦𝘴 𝘶𝘯 𝘴𝘪𝘨𝘯𝘰 𝘥𝘦𝘭 𝘢𝘮𝘰𝘳 𝘱𝘦𝘳𝘮𝘢𝘯𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘥𝘦 𝘔𝘢𝘳𝘪́𝘢 𝘺 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘢𝘮𝘰𝘳 𝘮𝘢𝘵𝘦𝘳𝘯𝘢𝘭 𝘩𝘢𝘤𝘪𝘢 𝘴𝘶𝘴 𝘩𝘦𝘳𝘮𝘢𝘯𝘰𝘴 𝘤𝘢𝘳𝘮𝘦𝘭𝘪𝘵𝘢𝘴. 𝘗𝘰𝘳 𝘴𝘶 𝘥𝘦𝘷𝘰𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘢𝘭 𝘦𝘴𝘤𝘢𝘱𝘶𝘭𝘢𝘳𝘪𝘰 𝘺 𝘧𝘪𝘦𝘭𝘦𝘴 𝘢 𝘶𝘯𝘢 𝘵𝘳𝘢𝘥𝘪𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘖𝘳𝘥𝘦𝘯, 𝘦𝘴𝘱𝘦𝘤𝘪𝘢𝘭𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘥𝘦𝘴𝘥𝘦 𝘦𝘭 𝘴. 𝘟𝘝𝘐, 𝘭𝘰𝘴 𝘤𝘢𝘳𝘮𝘦𝘭𝘪𝘵𝘢𝘴 𝘦𝘹𝘱𝘳𝘦𝘴𝘢𝘯 𝘦𝘭 𝘢𝘮𝘰𝘳 𝘺 𝘭𝘢 𝘤𝘦𝘳𝘤𝘢𝘯𝘪́𝘢 𝘥𝘦 𝘔𝘢𝘳𝘪́𝘢 𝘢𝘭 𝘱𝘶𝘦𝘣𝘭𝘰 𝘥𝘦 𝘋𝘪𝘰𝘴; 𝘦𝘴 𝘶𝘯 𝘴𝘪𝘨𝘯𝘰 𝘥𝘦 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘢𝘨𝘳𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘢 𝘔𝘢𝘳𝘪́𝘢, 𝘶𝘯 𝘮𝘦𝘥𝘪𝘰 𝘥𝘦 𝘶𝘯𝘪𝘳 𝘢𝘭 𝘧𝘪𝘦𝘭 𝘢 𝘭𝘢 𝘖𝘳𝘥𝘦𝘯 𝘺 𝘶𝘯 𝘮𝘦𝘥𝘪𝘰 𝘥𝘦 𝘦𝘷𝘢𝘯𝘨𝘦𝘭𝘪𝘻𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘦𝘧𝘦𝘤𝘵𝘪𝘷𝘰 𝘺 𝘱𝘰𝘱𝘶𝘭𝘢𝘳.”
Constituciones Carmelitas No. 27.
El 𝐞𝐬𝐜𝐚𝐩𝐮𝐥𝐚𝐫𝐢𝐨 es una pieza de tela que forma parte del hábito de los religiosos de las distintas familias religiosas, y que, por asimilación, también es utilizado por algunas 𝐂𝐨𝐟𝐫𝐚𝐝𝐢𝐚𝐬 como signo de su labor en promover y dar a conocer una devoción peculiar a la 𝘚𝘢𝘯𝘵𝘪́𝘴𝘪𝘮𝘢 𝘝𝘪𝘳𝘨𝘦𝘯. También fueron empleados por los miembros de la 𝐎𝐫𝐝𝐞𝐧 𝐓𝐞𝐫𝐜𝐞𝐫𝐚 como signo de su compromiso evangelico. que se comprometían en un tipo especial de vida, en la pobreza, en la castidad dentro del matrimonio y en la obediencia a Dios y a sus ministros mediante la oración, la mortificación y las obras buenas, aunadas a ciertas prácticas características de la orden, buscaban su santificación en medio del mundo.
Aunque 𝐒𝐚𝐧𝐭𝐚 𝐓𝐞𝐫𝐞𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬 no fundaria 𝐨𝐫𝐝𝐞𝐧 𝐭𝐞𝐫𝐜𝐞𝐫𝐚 𝐨 𝐜𝐨𝐟𝐫𝐚𝐝𝐢́𝐚𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐞𝐬𝐜𝐚𝐩𝐮𝐥𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐂𝐚𝐫𝐦𝐞𝐧 en sus conventos, si consolidaria el ideal de la primitiva regla para los religiosos de la orden carmelita que fueron llamados "descalzos" y que fueran después la inspiración de aquellos laicos que abrazaron el carisma carmelitano y por ende, el amor hacia el santo hábito de la Virgen del Carmen.
Cuando los Carmelitas Descalzos fueron canónicamente erigidos en el año 1593, los superiores de ella no fundarian la Orden Tercera en seguida, más bien, mantuvieron el apostolado de la imposición del santo escapulario del Carmen a aquellos laicos que lo desearan, y asi fundarian la 𝘊𝘰𝘧𝘳𝘢𝘥𝘪́𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘌𝘴𝘤𝘢𝘱𝘶𝘭𝘢𝘳𝘪𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘏𝘦𝘳𝘮𝘢𝘯𝘰𝘴 𝘋𝘦𝘴𝘤𝘢𝘭𝘻𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘉𝘪𝘦𝘯𝘢𝘷𝘦𝘯𝘵𝘶𝘳𝘢𝘥𝘢 𝘝𝘪𝘳𝘨𝘦𝘯 𝘔𝘢𝘳𝘪𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘮𝘰𝘯𝘵𝘦 𝘊𝘢𝘳𝘮𝘦𝘭𝘰 en conventos recien fundados por Santa Teresa de Jesús. El escapulario era café oscuro y de tamaño mediano.
Cabe recordar que el 7 de octubre de 1452, 110 años antes de que la Santa Madre fundara San José de Ávila), el Beato Juan Soreth obtuvo de Nicolá V la Bula «𝐂𝐮𝐦 𝐧𝐮𝐥𝐥𝐚 𝐟𝐢𝐝𝐞𝐥𝐢𝐮𝐦», que autorizaba a la Orden del Carmen (Calzados para entendernos) el poder tener una tercera orden laical carmelitana. Con esta bula nace la Tercera Orden Carmelia (TOC) de los Carmelitas Calzados. Dicha bula no aplica directamente a los Descalzos, (pues ni siquiera habían nacido) cuando se emitió. Estos terciarios usaban el escapulario monacal que utilizaban los religiosos.
El 20 de diciembre de 1593 el Papa Celemente VIII por la Bula Pastoralis officii, erige en Orden mendicante a los Carmelitas Descalzos, separándolos definitivamente de los Carmelitas Calzados. Con esta bula pasaban a ser una Orden diferente de los Carmelitas Calzados y se nos reconocía como Orden mendicante, con autorización para tener un gobierno propio, unas constituciones propias sin dependencia alguna con la Orden del Carmen Calzado. El 23 de marzo de 1594 el mismo Papa Clemente VIII emitía otra Bula para los frailes Carmelitas Descalzos, Bula que tiene por nombre el de «𝐂𝐮𝐦 𝐝𝐮𝐝𝐮𝐦» con la que autoriza a la nueva Orden de Carmelitas Descalzos a tener sus propios Carmelitas Seglares distintos de los de la Orden del Carmen. De hecho para diferenciar ambas Órdenes terceras laicales, la de los Calzados se llamó siempre Tercera Orden Carmelita y la de los Descalzos tomó el nombre de Tercera Orden de Nuestra Señora del Carmen y Santa Teresa de Jesús, (hoy en día llamada Orden del Carmelitas Descalzos Seglares). También estos laicos usaban el escapulario monacal de los frailes que con el paso del tiempo fue haciendose más pequeño llamadose «hábito». y vivían los mismos consejos evangélicos al estilo de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz. Es por ello que la santa Abulense, y "de manera indirecta", promovia el santo escapulario de María.
Con frecuenta la santa se gloriaba de llevar el escapulario «𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘪𝘯𝘥𝘪𝘨𝘯𝘢 𝘤𝘢𝘳𝘮𝘦𝘭𝘪𝘵𝘢» y velaba para que sus religiosas no dejaran de dormir con él puesto. Se dirigía a ellas escribiendo:
«𝒔𝒊 𝒂𝒍𝒈𝒐 𝒉𝒖𝒃𝒊𝒆𝒓𝒂 𝒃𝒖𝒆𝒏𝒐 𝒔𝒆𝒂 𝒂 𝒉𝒐𝒏𝒓𝒂 𝒚 𝒈𝒍𝒐𝒓𝒊𝒂 𝒅𝒆 𝑫𝒊𝒐𝒔 𝒚 𝒔𝒆𝒓𝒗𝒊𝒄𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝒔𝒖 𝑺𝒂𝒏𝒕𝒊́𝒔𝒊𝒎𝒂 𝑴𝒂𝒅𝒓𝒆 𝒚 𝑷𝒂𝒕𝒓𝒐𝒏𝒂 𝒚 𝒔𝒆𝒏̃𝒐𝒓𝒂 𝒏𝒖𝒆𝒔𝒕𝒓𝒂 𝒄𝒖𝒚𝒐 𝑺𝒂𝒏𝒕𝒐 𝑬𝒔𝒄𝒂𝒑𝒖𝒍𝒂𝒓𝒊𝒐 𝒚𝒐 𝒕𝒆𝒏𝒈𝒐 𝒂𝒖𝒏𝒒𝒖𝒆 𝒉𝒂𝒓𝒕𝒐 𝒊𝒏𝒅𝒊𝒈𝒏𝒂 𝒅𝒆 𝒆́𝒍.
Curiosamente Teresa de Jesús habla siempre 𝐝𝐞 𝐜𝐚𝐩𝐚, 𝐝𝐞 𝐦𝐚𝐧𝐭𝐨 𝐨 𝐝𝐞 𝐡𝐚́𝐛𝐢𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐕𝐢𝐫𝐠𝐞𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐂𝐚𝐫𝐦𝐞𝐧 𝐨 𝐝𝐞 𝐍𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚 𝐒𝐞𝐧̃𝐨𝐫𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐌𝐨𝐧𝐭𝐞 𝐂𝐚𝐫𝐦𝐞𝐥𝐨, y pocas veces alude el concepto 𝐝𝐞 𝐄𝐬𝐜𝐚𝐩𝐮𝐥𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐂𝐚𝐫𝐦𝐞𝐧 como signo de protección o de amparo de la Virgen. (Pero bien, podemos emplear la palabra hábito como sinónimo inmediato de «escapulario».
Ella mencionara en dos ocasiones la palabra «𝐞𝐬𝐜𝐚𝐩𝐮𝐥𝐚𝐫𝐢𝐨» en las Constituciones de las medidas materiales que ha de tener el escapulario, prenda que forma parte de todo lo que es el «𝐡𝐚𝐛𝐢𝐭𝐨» del Carmen. (Se puede ver en Constituciones 4,2 y 17,10.).
Pero ¿porque esta distinción?
𝘗𝘳𝘰𝘣𝘢𝘣𝘭𝘦𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘢 𝘭𝘢 𝘚𝘢𝘯𝘵𝘢 𝘭𝘦 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘳𝘦𝘴𝘢𝘣𝘢 𝘮𝘢́𝘴 𝘭𝘢 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘰𝘯𝘢 𝘮𝘪𝘴𝘮𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘝𝘪𝘳𝘨𝘦𝘯 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘖𝘳𝘥𝘦𝘯 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘱𝘳𝘪𝘷𝘪𝘭𝘦𝘨𝘪𝘰𝘴 𝘰 𝘧𝘰𝘳𝘮𝘢𝘴 𝘦𝘹𝘵𝘦𝘳𝘯𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘱𝘳𝘦𝘴𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢, 𝘴𝘪𝘨𝘯𝘪𝘧𝘪𝘤𝘢𝘥𝘢𝘴 𝘱𝘰𝘳 𝘶𝘯𝘢 𝘱𝘪𝘦𝘻𝘢 𝘤𝘰𝘯𝘤𝘳𝘦𝘵𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘩𝘢́𝘣𝘪𝘵𝘰, 𝘤𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰, 𝘦𝘯 𝘳𝘦𝘢𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥, 𝘦𝘭 𝘴𝘪𝘨𝘯𝘰 𝘮𝘢́𝘴 𝘤𝘰𝘮𝘱𝘭𝘦𝘵𝘰 𝘺 𝘵𝘰𝘵𝘢𝘭𝘪𝘻𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘥𝘦 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘢𝘨𝘳𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯, 𝘥𝘦 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦𝘨𝘢 𝘺 𝘥𝘦 𝘱𝘦𝘳𝘮𝘢𝘯𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘢 𝘭𝘢 𝘖𝘳𝘥𝘦𝘯 𝘥𝘦 𝘕𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘢 𝘚𝘦𝘯̃𝘰𝘳𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘔𝘰𝘯𝘵𝘦 𝘊𝘢𝘳𝘮𝘦𝘭𝘰 𝘦𝘴 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘦𝘭 𝘩𝘢́𝘣𝘪𝘵𝘰 𝘦𝘯 𝘴𝘪́, 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘪𝘥𝘦𝘳𝘢𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘴𝘶 𝘵𝘰𝘵𝘢𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥.
También en otro de sus libros la monja andariega decía a sus hijas:
«𝑷𝒂𝒓𝒆𝒛𝒄𝒂́𝒎𝒐𝒏𝒐𝒔, 𝒉𝒊𝒋𝒂𝒔 𝒎𝒊́𝒂𝒔, 𝒆𝒏 𝒂𝒍𝒈𝒐 𝒂 𝒍𝒂 𝒈𝒓𝒂𝒏 𝒉𝒖𝒎𝒊𝒍𝒅𝒂𝒅 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝑽𝒊𝒓𝒈𝒆𝒏 𝑺𝒂𝒏𝒕𝒊́𝒔𝒊𝒎𝒂 𝒄𝒖𝒚𝒐 𝑺𝒂𝒏𝒕𝒐 𝑬𝒔𝒄𝒂𝒑𝒖𝒍𝒂𝒓𝒊𝒐 𝒕𝒓𝒂𝒆𝒎𝒐𝒔, 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒔 𝒄𝒐𝒏𝒇𝒖𝒔𝒊𝒐́𝒏 𝒏𝒐𝒎𝒃𝒓𝒂𝒓𝒏𝒐𝒔 𝒎𝒐𝒏𝒋𝒂𝒔 𝒔𝒖𝒚𝒂𝒔 𝒑𝒐𝒓 𝒎𝒖𝒄𝒉𝒐 𝒏𝒐𝒔 𝒑𝒂𝒓𝒆𝒛𝒄𝒂 𝒏𝒐𝒔 𝒉𝒖𝒎𝒊𝒍𝒍𝒂𝒎𝒐𝒔, 𝒒𝒖𝒆𝒅𝒂𝒎𝒐𝒔 𝒃𝒊𝒆𝒏 𝒄𝒐𝒓𝒕𝒂𝒔 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒔𝒆𝒓 𝒉𝒊𝒋𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝒕𝒂𝒍 𝑴𝒂𝒅𝒓𝒆 𝒚 𝒆𝒔𝒑𝒐𝒔𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝒕𝒂𝒍 𝑬𝒔𝒑𝒐𝒔𝒐»
Santa Teresa de Jesús, como todo carmelita, creía en la Promesa de la Madre del Carmelo contenido en el santo escapulario en el 𝘌𝘓 𝘓𝘓𝘈𝘔𝘈𝘋𝘖 𝘗𝘙𝘐𝘝𝘐𝘓𝘌𝘎𝘐𝘖 𝘚𝘈𝘉𝘈𝘛𝘐𝘕𝘖, ella nos dejó un escrito tras la muerte de un fraile carmelita narrado en el libro de su Vida (38,31):
«𝑬𝒏𝒕𝒆𝒏𝒅𝒊́ 𝒒𝒖𝒆 𝒑𝒐𝒓 𝒉𝒂𝒃𝒆𝒓 𝒔𝒊𝒅𝒐 𝒇𝒓𝒂𝒊𝒍𝒆 𝒒𝒖𝒆 𝒉𝒂𝒃𝒊́𝒂 𝒈𝒖𝒂𝒓𝒅𝒂𝒅𝒐 𝒃𝒊𝒆𝒏 𝒔𝒖 𝒑𝒓𝒐𝒇𝒆𝒔𝒊𝒐́𝒏, 𝒍𝒆 𝒉𝒂𝒃𝒓𝒊́𝒂𝒏 𝒂𝒑𝒓𝒐𝒗𝒆𝒄𝒉𝒂𝒅𝒐 𝒍𝒂𝒔 𝑩𝒖𝒍𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝑶𝒓𝒅𝒆𝒏 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒏𝒐 𝒆𝒏𝒕𝒓𝒂𝒓 𝒆𝒏 𝒆𝒍 𝒑𝒖𝒓𝒈𝒂𝒕𝒐𝒓𝒊𝒐».
En el libro de Las Moradas (V.1,2) dejó escrito: «𝑻𝒐𝒅𝒐𝒔 𝒍𝒐𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒕𝒓𝒂𝒆𝒎𝒐𝒔 𝒆𝒔𝒕𝒆 𝒉𝒂́𝒃𝒊𝒕𝒐 𝑺𝒂𝒈𝒓𝒂𝒅𝒐 𝒅𝒆𝒍 𝑪𝒂𝒓𝒎𝒆𝒏 (𝑺𝒂𝒏𝒕𝒐 𝑬𝒔𝒄𝒂𝒑𝒖𝒍𝒂𝒓𝒊𝒐) 𝒔𝒐𝒎𝒐𝒔 𝒍𝒍𝒂𝒎𝒂𝒅𝒐𝒔 𝒂 𝒍𝒂 𝒐𝒓𝒂𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒚 𝒄𝒐𝒏𝒕𝒆𝒎𝒑𝒍𝒂𝒄𝒊𝒐́𝒏...».
Cuando Sta. Teresa habla del hábito del Carmen, ¿𝘵𝘦𝘯𝘪́𝘢 𝘱𝘳𝘦𝘴𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘭𝘢 𝘢𝘱𝘢𝘳𝘪𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘝𝘪𝘳𝘨𝘦𝘯 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘦𝘨𝘶́𝘯 𝘭𝘢 𝘵𝘳𝘢𝘥𝘪𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘵𝘶𝘷𝘰 𝘚. 𝘚𝘪𝘮𝘰́𝘯 𝘚𝘵𝘰𝘬, 𝘳𝘰𝘥𝘦𝘢𝘥𝘢 𝘥𝘦 𝘮𝘶𝘭𝘵𝘪𝘵𝘶𝘥 𝘥𝘦 𝘢́𝘯𝘨𝘦𝘭𝘦𝘴, 𝘭𝘭𝘦𝘷𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘴𝘶𝘴 𝘮𝘢𝘯𝘰𝘴 𝘦𝘭 𝘦𝘴𝘤𝘢𝘱𝘶𝘭𝘢𝘳𝘪𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘖𝘳𝘥𝘦𝘯?, visión parecida a las que ella misma recibió.
La devoción al Escapulario se divulgó sobretodo en el siglo XVI en España, de la cual se tiene constancia documentada por la visita que el P. General Rubeo hizo a España, “𝐝𝐮𝐫𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐥𝐚 𝐜𝐮𝐚𝐥 𝐞́𝐥 𝐦𝐢𝐬𝐦𝐨 𝐢𝐦𝐩𝐮𝐬𝐨 𝐩𝐞𝐫𝐬𝐨𝐧𝐚𝐥𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐞𝐥 𝐞𝐬𝐜𝐚𝐩𝐮𝐥𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐚 𝐦𝐚́𝐬 𝐝𝐞 𝟐𝟎𝟎.𝟎𝟎𝟎 𝐩𝐞𝐫𝐬𝐨𝐧𝐚𝐬”.
𝘓𝘢𝘴 𝘤𝘢𝘳𝘢𝘤𝘵𝘦𝘳𝘪́𝘴𝘵𝘪𝘤𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘥𝘦𝘷𝘰𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘢𝘭 𝘚𝘵𝘰. 𝘌𝘴𝘤𝘢𝘱𝘶𝘭𝘢𝘳𝘪𝘰 𝘢 𝘭𝘰 𝘭𝘢𝘳𝘨𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘩𝘪𝘴𝘵𝘰𝘳𝘪𝘢, 𝘳𝘦𝘧𝘭𝘦𝘫𝘢𝘯 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘚𝘵𝘢. 𝘛𝘦𝘳𝘦𝘴𝘢 𝘥𝘦𝘤𝘪́𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘴𝘪𝘨𝘯𝘪𝘧𝘪𝘤𝘢𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘭𝘦𝘷𝘢𝘳 𝘦𝘭 𝘏𝘢́𝘣𝘪𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘝𝘪𝘳𝘨𝘦𝘯: 𝘤𝘰𝘯𝘧𝘪𝘢𝘳 𝘦𝘯 𝘴𝘶 𝘱𝘳𝘰𝘵𝘦𝘤𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘺 𝘮𝘪𝘴𝘦𝘳𝘪𝘤𝘰𝘳𝘥𝘪𝘢, 𝘱𝘢𝘳𝘵𝘪𝘤𝘪𝘱𝘢𝘳 𝘥𝘦 𝘴𝘶𝘴 𝘮𝘦́𝘳𝘪𝘵𝘰𝘴, 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘢𝘨𝘳𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘢𝘭 𝘴𝘦𝘳𝘷𝘪𝘤𝘪𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘝𝘪𝘳𝘨𝘦𝘯, 𝘪𝘮𝘪𝘵𝘢𝘳 𝘴𝘶𝘴 𝘷𝘪𝘳𝘵𝘶𝘥𝘦𝘴, 𝘴𝘦𝘯̃𝘢𝘭 𝘥𝘦 𝘱𝘦𝘳𝘵𝘦𝘯𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘢 𝘶𝘯𝘢 𝘧𝘢𝘮𝘪𝘭𝘪𝘢 𝘳𝘦𝘭𝘪𝘨𝘪𝘰𝘴𝘢, 𝘩𝘦𝘳𝘮𝘢𝘯𝘥𝘢𝘥 𝘤𝘰𝘯 𝘵𝘰𝘥𝘰𝘴 𝘭𝘰𝘴 𝘮𝘪𝘦𝘮𝘣𝘳𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘦𝘭𝘭𝘢.
𝘊𝘪𝘦𝘳𝘵𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘭𝘢 𝘚𝘢𝘯𝘵𝘢 𝘧𝘶𝘦 𝘶𝘯𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘮𝘦𝘫𝘰𝘳𝘦𝘴 𝘤𝘰𝘭𝘢𝘣𝘰𝘳𝘢𝘥𝘰𝘳𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘝𝘪𝘳𝘨𝘦𝘯 𝘦𝘯 𝘩𝘢𝘤𝘦𝘳 𝘳𝘦𝘢𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘭𝘢 𝘱𝘳𝘰𝘮𝘦𝘴𝘢 𝘥𝘦 𝘴𝘢𝘭𝘷𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘦𝘵𝘦𝘳𝘯𝘢 𝘺 𝘴𝘦𝘳 𝘭𝘪𝘣𝘦𝘳𝘢𝘥𝘰𝘴 𝘥𝘦𝘭 𝘱𝘶𝘳𝘨𝘢𝘵𝘰𝘳𝘪𝘰 𝘭𝘰 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘱𝘰𝘴𝘪𝘣𝘭𝘦, 𝘳𝘦𝘤𝘰𝘨𝘪𝘥𝘢 𝘦𝘴𝘵𝘢 𝘵𝘳𝘢𝘥𝘪𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘱𝘰𝘳 𝘦𝘭 𝘮𝘪𝘴𝘮𝘰 𝘗𝘪́𝘰 𝘟𝘐𝘐, “𝘯𝘰 𝘴𝘦 𝘵𝘳𝘢𝘵𝘢 𝘥𝘦 𝘶𝘯 𝘢𝘴𝘶𝘯𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘱𝘰𝘤𝘢 𝘪𝘮𝘱𝘰𝘳𝘵𝘢𝘯𝘤𝘪𝘢, 𝘴𝘪𝘯𝘰 𝘭𝘢 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘦𝘤𝘶𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘷𝘪𝘥𝘢 𝘦𝘵𝘦𝘳𝘯𝘢 𝘦𝘯 𝘷𝘪𝘳𝘵𝘶𝘥 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘱𝘳𝘰𝘮𝘦𝘴𝘢 𝘩𝘦𝘤𝘩𝘢 𝘴𝘦𝘨𝘶́𝘯 𝘭𝘢 𝘵𝘳𝘢𝘥𝘪𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘱𝘰𝘳 𝘭𝘢 𝘚𝘢𝘯𝘵𝘪́𝘴𝘪𝘮𝘢 𝘝𝘪𝘳𝘨𝘦𝘯… 𝘊𝘪𝘦𝘳𝘵𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘭𝘢 𝘱𝘪𝘢𝘥𝘰𝘴𝘪́𝘴𝘪𝘮𝘢 𝘔𝘢𝘥𝘳𝘦 𝘯𝘰 𝘥𝘦𝘫𝘢𝘳𝘢́ 𝘥𝘦 𝘩𝘢𝘤𝘦𝘳 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘩𝘪𝘫𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘹𝘱𝘪́𝘢𝘯 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘱𝘶𝘳𝘨𝘢𝘵𝘰𝘳𝘪𝘰 𝘴𝘶𝘴 𝘤𝘶𝘭𝘱𝘢𝘴 𝘢𝘭𝘤𝘢𝘯𝘤𝘦𝘯 𝘭𝘰 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘱𝘰𝘴𝘪𝘣𝘭𝘦, 𝘭𝘢 𝘱𝘢𝘵𝘳𝘪𝘢 𝘤𝘦𝘭𝘦𝘴𝘵𝘪𝘢𝘭 𝘱𝘰𝘳 𝘴𝘶 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘳𝘤𝘦𝘴𝘪𝘰́𝘯, 𝘴𝘦𝘨𝘶́𝘯 𝘦𝘭 𝘱𝘳𝘪𝘷𝘪𝘭𝘦𝘨𝘪𝘰 𝘴𝘢𝘣𝘢𝘵𝘪𝘯𝘰, 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘢 𝘵𝘳𝘢𝘥𝘪𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘯𝘰𝘴 𝘩𝘢 𝘵𝘳𝘢𝘯𝘴𝘮𝘪𝘵𝘪𝘥𝘰.
Como consecuencia de la presencia y de todo el amor de María a la Familia del Carmelo, Teresa de Jesús propone unas actitudes concretas de respuesta filial:
1ª) 𝑺𝒆𝒓𝒗𝒊𝒓 𝒂 𝒍𝒂 𝑺𝒆𝒏̃𝒐𝒓𝒂, 𝑴𝒂𝒅𝒓𝒆, 𝑹𝒆𝒊𝒏𝒂 𝒚 𝑷𝒂𝒕𝒓𝒐𝒏𝒂 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝑶𝒓𝒅𝒆𝒏.
2ª) 𝑨𝒎𝒐𝒓 𝒂 𝒍𝒂 𝑽𝒊𝒓𝒈𝒆𝒏 𝒚 𝒂 𝒔𝒖 𝑶𝒓𝒅𝒆𝒏.
3ª) 𝑮𝒖𝒂𝒓𝒅𝒂𝒓 𝒍𝒂 𝑹𝒆𝒈𝒍𝒂 𝒅𝒆 𝑵𝒖𝒆𝒔𝒕𝒓𝒂 𝑺𝒆𝒏̃𝒐𝒓𝒂 𝒚 𝑬𝒎𝒑𝒆𝒓𝒂𝒅𝒐𝒓𝒂 𝒄𝒐𝒏 𝒍𝒂 𝒑𝒆𝒓𝒇𝒆𝒄𝒄𝒊𝒐́𝒏.
𝘖𝘩 𝘱𝘳𝘦𝘤𝘪𝘰𝘴𝘢 𝘚𝘢𝘯𝘵𝘢 𝘛𝘦𝘳𝘦𝘴𝘢 𝘥𝘦 𝘑𝘦𝘴𝘶́𝘴, 𝘳𝘦𝘧𝘰𝘳𝘮𝘢𝘥𝘰𝘳𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘰𝘳𝘥𝘦𝘯 𝘤𝘢𝘳𝘮𝘦𝘭𝘪𝘵𝘢, 𝘮𝘢𝘦𝘴𝘵𝘳𝘢 𝘥𝘦 𝘰𝘳𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯, a ti que l𝘢 𝘪𝘨𝘭𝘦𝘴𝘪𝘢 te 𝘩𝘢 𝘯𝘰𝘮𝘣𝘳𝘢𝘥𝘰 𝘥𝘰𝘤𝘵𝘰𝘳𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘭𝘢 𝘱𝘦𝘳𝘧𝘦𝘤𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘦𝘯𝘴𝘦𝘯̃𝘢𝘯𝘻𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘦𝘷𝘢𝘯𝘨𝘦𝘭𝘪𝘰, 𝘲𝘶𝘦𝘳𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘪𝘮𝘪𝘵𝘢𝘳 𝘵𝘶 𝘢𝘮𝘰𝘳 𝘺 𝘤𝘦𝘭𝘰 𝘦𝘯 𝘢𝘭𝘤𝘢𝘯𝘻𝘢𝘳 𝘦𝘭 𝘳𝘦𝘪𝘯𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘤𝘪𝘦𝘭𝘰𝘴, 𝘴𝘦𝘥 𝘮𝘰𝘳𝘢𝘥𝘢 𝘱𝘦𝘳𝘧𝘦𝘤𝘵𝘢 𝘥𝘦 𝘯𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘰 𝘋𝘪𝘰𝘴 𝘺
𝘦𝘯𝘢𝘮𝘰𝘳𝘢𝘥𝘰𝘴 𝘥𝘦𝘭 𝘥𝘶𝘭𝘤𝘦 𝘩𝘢́𝘣𝘪𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘯𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘢 𝘝𝘪𝘳𝘨𝘦𝘯 𝘥𝘦𝘭 𝘊𝘢𝘳𝘮𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘤𝘶𝘢𝘭, 𝘢𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘪𝘯𝘥𝘪𝘨𝘯𝘰𝘴, 𝘯𝘰𝘴 𝘨𝘭𝘰𝘳𝘪𝘢𝘮𝘰𝘴 𝘱𝘰𝘳𝘵𝘢𝘳 𝘦𝘯 𝘯𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘰 𝘱𝘦𝘤𝘩𝘰.
𝘌𝘯𝘴𝘦́𝘯̃𝘢𝘯𝘰𝘴 𝘢 𝘢𝘤𝘰𝘨𝘦𝘳 𝘦𝘭 𝘦𝘷𝘢𝘯𝘨𝘦𝘭𝘪𝘰 𝘦𝘯 𝘯𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘢𝘴 𝘷𝘪𝘥𝘢𝘴 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘦𝘳𝘧𝘦𝘤𝘤𝘪𝘰𝘯𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘯𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘰 𝘵𝘳𝘢𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘢𝘮𝘪𝘴𝘵𝘢𝘥 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘢 𝘴𝘰𝘭𝘢𝘴 𝘤𝘰𝘯 𝘲𝘶𝘪𝘦𝘯 𝘴𝘢𝘣𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘯𝘰𝘴 𝘢𝘮𝘢. 𝘌𝘯𝘴𝘦́𝘯̃𝘢𝘯𝘰𝘴 𝘢 𝘮𝘦𝘥𝘪𝘵𝘢𝘳 𝘤𝘢𝘥𝘢 𝘥𝘪́𝘢 𝘦𝘭 𝘱𝘢𝘥𝘳𝘦 𝘯𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘰 𝘺 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘦𝘴𝘤𝘢𝘱𝘶𝘭𝘢𝘳𝘪𝘰 𝘣𝘦𝘭𝘭𝘰 𝘦𝘭 𝘤𝘶𝘢𝘭, 𝘵𝘶 𝘢𝘮𝘢𝘴𝘵𝘦 𝘺 𝘷𝘦𝘯𝘦𝘳𝘢𝘴𝘵𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘱𝘢𝘴𝘪𝘰́𝘯 𝘯𝘰𝘴 𝘢𝘺𝘶𝘥𝘦 𝘢 𝘤𝘰𝘯𝘧𝘪𝘨𝘶𝘳𝘢𝘳𝘯𝘰𝘴 𝘤𝘰𝘯 𝘭𝘢 𝘋𝘪𝘷𝘪𝘯𝘢 𝘔𝘢𝘫𝘦𝘴𝘵𝘢𝘥, 𝘌́𝘭 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴 𝘭𝘢 𝘏𝘦𝘳𝘮𝘰𝘴𝘶𝘳𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘹𝘤𝘦𝘥𝘦 𝘢 𝘵𝘰𝘥𝘢𝘴 𝘭𝘢𝘴 𝘩𝘦𝘳𝘮𝘰𝘴𝘶𝘳𝘢𝘴 𝘤𝘳𝘦𝘢𝘥𝘢𝘴, 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘨𝘰𝘻𝘢𝘳𝘭𝘰 𝘫𝘶𝘯𝘵𝘰 𝘤𝘰𝘯 𝘵𝘶 𝘤𝘰𝘮𝘱𝘢𝘯̃𝘪́𝘢 𝘺 𝘦𝘭 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘝𝘪𝘳𝘨𝘦𝘯 𝘥𝘦𝘭 𝘊𝘢𝘳𝘮𝘦𝘯 𝘦𝘯 𝘢𝘲𝘶𝘦𝘭 𝘮𝘰𝘯𝘵𝘦 𝘴𝘢𝘯𝘵𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘵𝘰𝘥𝘢 𝘭𝘢 𝘦𝘵𝘦𝘳𝘯𝘪𝘥𝘢𝘥.
𝘈𝘮𝘦𝘯.
Recopilación y edición de textos por Luis Paulino Reyes Osorio Cofrade de la Santísima Virgen del Carmen.