22/03/2025
EvDH:”Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo.
Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: "Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos".
Jesús les dijo entonces esta parábola:
"Un hombre tenía dos hijos…”
Se le conoce más como la Parábola del hijo pródigo, y aunque este personaje ocupa la mayor parte de la narración, al final puede ser más claro recordarla como la parábola del Padre Amoroso.
Lucas en su narración, al principio del pasaje, especifica que publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo, y que los reaccionan a eso son los fariseos diciendo "Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos".
Este clásico síntoma de enfermedad del alma, no ha cambiado en siglos. Algo no está en su sitio cuando en nuestro radar lo que acostumbramos ver e identificar es a los demás como pecadores, perdiendo por completo la acción del Espíritu Santo, que no excluye a nadie y ofrece la Salvación a todos.
Casi supondría pensar que algunos al rezar el Ave María digan: “ruega por los otros, pecadores”.
Ambos hijos cometen la misma falta: desperdician el amor de su padre, no saben ver, ni valorar el Amor que les tiene. El menor se aleja, y hasta que recapacita y entra en contacto consigo mismo, regresa a casa de su padre. El mayor, cumple, pero no disfruta, no se alegra por su hermano menor, pero tampoco se alegra por él mismo.
Hoy pedimos al Espíritu Santo el Don de dejarnos amar por El Padre, de alegrarnos de ser sus hijos e hijas. Que sepamos, ademas de aprovecharlo, poder compartirlo con otros que lo buscan y lo necesitan, y que eso nos alegre y nos prepare para la gran fiesta del Cielo.