27/08/2026
Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.
(Sal 121:2)
"La incredulidad tiene tantas vidas como las tiene un gato", diría en su momento Charles Spurgeon. Y de manera inevitable me puse a meditar como es que en realidad ese mal aqueja nuestras vidas aun como creyentes.
El Señor jamás nos ha dado motivo alguno para dudar de Él. Si pudiera enumerar las ocasiones en las que ha venido en mi auxilio en medio de la tempestad, entonces me daría cuenta que no ha existido momento alguno donde su gracia se haya apartado. Momentos donde todo aquello, o todos aquellos en quienes confiaba, simplemente dieron marcha atrás. Momentos donde, sin darme cuenta, habría depositado mis sueños y mis esperanzas. Sin darme cuenta que en esta tierra todo pasa, todo perece, todo se acaba. Pero no la misericordia de mi Señor que es fiel.
Y entonces comprendí las palabras del salmista: "Mi socorro viene de Jehová". Seguramente habría leído o incluso cantado este texto del salmo 121 en repetidas ocasiones, pero ¿Cuántas veces habría meditado en él? no muchas, para serte honesto. Pero esta mañana fue diferente.
El salmo no describe los motivos por el cual el escritor expresa: "Alzaré mis ojos a los montes". Pero me puse a pensar en los momentos de tristeza, en los momentos de tribulación y desesperación humana que el Señor nos permite pasar. Momentos donde quisieras gritar hasta morir, momentos donde mus ojos se encontraban cansados de llorar, momentos donde quise escapar corriendo hasta el fin del mundo, momentos donde por más que volviera mis ojos en rededor, buscando la ayuda, solo pude alzarlos a la lejanía de los montes para poder expresar ¿De dónde vendrá mi socorro?
Y me di cuenta que somos como aquella mujer que durante 12 años habría buscado y probado de todo sin hallar respuesta, gastado todo y empeorar al buscar la respuesta en el lugar equivocado. Esa misma mujer que oyendo hablar de Jesús, "vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva" (Mc. 5:25-26).
Es entonces que el salmista, al igual que la mujer de flujo y al igual que este hombre imperfecto, no pueden sino llegar a una conclusión: "Mi socorro viene de Jehová, quien hizo los cielos y la tierra". Oh amado hermano de Sublime Gracia Querétaro, yo no sé cual sea tu carga, probablemente no sé cual sea tu angustia, pero de algo estoy seguro y totalmente convencido, ¡Tú socorro viene de Jehová!. Y como una familia en Cristo rogaremos para que ese socorro te reconforte en el amor de Cristo nuestro Señor.
Hoy es jueves de oración congregacional y espero que estés a mi lado para poder recordarte: "Tu socorro viene de Jehová que hizo los cielos y la tierra"
Atte. Ps. José Luis García.
Sublime Gracia Querétaro.