Venir a Cristo - Querétaro y Guanajuato

Venir a Cristo - Querétaro y Guanajuato Nuestro propósito es ayudar a las personas a venir a Cristo mediante la fe en Él y sus enseñanzas

Aceptar al Salvador no es solamente una decisión que tomamos una vez. Cada día tenemos la oportunidad de escoger seguir ...
26/08/2026

Aceptar al Salvador no es solamente una decisión que tomamos una vez. Cada día tenemos la oportunidad de escoger seguir Sus enseñanzas, confiar en Su palabra y permitir que Su ejemplo influya en nuestras decisiones.

Habrá días buenos y días difíciles. Habrá momentos en los que nuestra fe sea fuerte y otros en los que tengamos preguntas. Pero podemos seguir eligiendo a Jesucristo. Él conoce nuestras debilidades y nos invita a caminar con Él mientras aprendemos y progresamos.

Tal vez llevas tiempo buscando paz, respuestas o un propósito para tu vida. El mundo puede ofrecer muchas respuestas, pe...
26/08/2026

Tal vez llevas tiempo buscando paz, respuestas o un propósito para tu vida. El mundo puede ofrecer muchas respuestas, pero Jesucristo ofrece algo que ninguna cosa material puede reemplazar: esperanza, amor y la posibilidad de regresar a la presencia de Dios.

Aceptar al Señor significa darle un lugar verdadero en nuestra vida. Podemos comenzar con una oración sincera, leyendo Sus palabras y procurando vivir de acuerdo con Sus enseñanzas. No tienes que cambiar todo en un solo día. Da un paso hacia Cristo y permite que Él te ayude con el siguiente.

Aceptar a Jesucristo en nuestro corazón es mucho más que pronunciar Su nombre. Significa permitir que Sus enseñanzas tra...
25/08/2026

Aceptar a Jesucristo en nuestro corazón es mucho más que pronunciar Su nombre. Significa permitir que Sus enseñanzas transformen nuestra manera de pensar, de hablar y de tratar a los demás. Significa confiar en Él incluso cuando no entendemos completamente el camino.

El Salvador nos invita: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo” (Apocalipsis 3:20). Él no nos obliga a abrir; espera que nosotros decidamos hacerlo. Cuando abrimos nuestro corazón al Señor, permitimos que Su luz entre en nuestra vida y nos ayude a encontrar paz, dirección y esperanza.

El templo ocupa un lugar fundamental en el camino hacia la exaltación porque allí hacemos convenios sagrados y recibimos...
25/08/2026

El templo ocupa un lugar fundamental en el camino hacia la exaltación porque allí hacemos convenios sagrados y recibimos ordenanzas que nos ayudan a acercarnos a Dios. La doctrina de la Iglesia enseña que las familias eternas se forman mediante los convenios y las ordenanzas de sellamiento en el templo, y que guardar esos convenios nos ayuda a progresar hacia la vida eterna.

Pero el templo no es solamente un edificio hermoso. Es una invitación a pensar en la eternidad. Allí recordamos quiénes somos, por qué estamos aquí y hacia dónde podemos dirigir nuestra vida. Cada templo anuncia silenciosamente una esperanza: la muerte no tiene la última palabra y las familias pueden tener un futuro eterno mediante Jesucristo.

A veces escuchamos hablar de exaltación y pensamos: “Yo nunca podré lograrlo porque no soy perfecto”. Pero el evangelio ...
25/08/2026

A veces escuchamos hablar de exaltación y pensamos: “Yo nunca podré lograrlo porque no soy perfecto”. Pero el evangelio de Jesucristo no enseña que debamos alcanzar la perfección en un solo día. El camino hacia la exaltación es un proceso de fe, arrepentimiento, convenios, obediencia y perseverancia, siempre dependiendo de Jesucristo. El presidente Russell M. Nelson enseñó que las condiciones para la exaltación incluyen la fe en el Señor, el arrepentimiento, el bautismo, recibir el Espíritu Santo y permanecer fieles a las ordenanzas y convenios del templo.

Quizá hoy no estés donde quieres estar espiritualmente. Está bien comenzar nuevamente. El arrepentimiento existe precisamente porque Dios sabe que cometeríamos errores. No necesitas ser perfecto para acercarte a Cristo; necesitas estar dispuesto a venir a Él. Da un paso hoy. Ora. Arrepiéntete. Perdona. Lee las Escrituras. Sirve. Guarda tus convenios. Sigue caminando. Un día a la vez, con Cristo a tu lado.

Una de las verdades más hermosas del evangelio es que la muerte no tiene que ser el final de nuestras relaciones familia...
25/08/2026

Una de las verdades más hermosas del evangelio es que la muerte no tiene que ser el final de nuestras relaciones familiares. El plan de Dios permite que las familias puedan ser unidas eternamente mediante los convenios y las ordenanzas del templo. La exaltación incluye vivir con Dios y continuar formando parte de una familia eterna.

El presidente Russell M. Nelson enseñó en su mensaje sobre la salvación y la exaltación que, gracias al plan de felicidad de Dios, las familias pueden ser eternas. Esto nos recuerda que cada momento que dedicamos a amar, enseñar, perdonar y fortalecer a nuestra familia tiene un significado eterno. El hogar puede convertirse en uno de los lugares donde aprendemos a vivir como Cristo y nos preparamos para la eternidad.

La exaltación sería imposible sin Jesucristo. Podemos esforzarnos, arrepentirnos y guardar convenios, pero ninguno de no...
25/08/2026

La exaltación sería imposible sin Jesucristo. Podemos esforzarnos, arrepentirnos y guardar convenios, pero ninguno de nosotros podría regresar a la presencia del Padre Celestial por sus propios méritos. El Salvador abrió el camino mediante Su Expiación y Su Resurrección. Por medio de Él podemos ser limpiados del pecado, recibir fortaleza y continuar avanzando hacia la vida eterna. El Manual General enseña que para recibir la vida eterna debemos venir a Cristo y que Su Expiación hace posible que seamos limpiados y cambiemos nuestro corazón.

Cuando contemplamos la exaltación, no debemos pensar solamente en lo que nosotros tenemos que hacer. Debemos pensar primero en lo que Jesucristo ya hizo por nosotros. Él sufrió por nosotros, murió por nosotros y resucitó para que nosotros pudiéramos tener esperanza. La exaltación es posible porque Cristo vive.

Todos los hijos de Dios recibirán la resurrección gracias a Jesucristo. Pero las Escrituras enseñan que la vida eterna e...
24/08/2026

Todos los hijos de Dios recibirán la resurrección gracias a Jesucristo. Pero las Escrituras enseñan que la vida eterna es algo más: es conocer al Padre Celestial y a Jesucristo, vivir en Su presencia y recibir las bendiciones de la exaltación. La Iglesia enseña que la vida eterna es el mayor de todos los dones de Dios y que incluye la posibilidad de continuar viviendo como familias eternas.

Por eso, el propósito del evangelio no es simplemente ayudarnos a tener una vida mejor aquí en la tierra. Su propósito es prepararnos para una vida que continúa después de la muerte. Cada oración, cada acto de arrepentimiento, cada convenio y cada esfuerzo por seguir a Cristo puede acercarnos a ese destino. Estamos aquí por un propósito eterno. Nuestra historia no termina en la tumba.

Antes de venir a esta tierra, éramos hijos e hijas de Dios. Nuestro Padre Celestial preparó un plan para que pudiéramos ...
24/08/2026

Antes de venir a esta tierra, éramos hijos e hijas de Dios. Nuestro Padre Celestial preparó un plan para que pudiéramos crecer, aprender, ejercer nuestro albedrío y finalmente regresar a Su presencia. La exaltación representa precisamente ese glorioso regreso: vivir con Dios y llegar a ser semejantes a Él. No es un premio reservado para personas que nunca cometen errores; es el destino que Dios desea para Sus hijos que vienen a Cristo, se arrepienten, hacen convenios y perseveran fielmente.

Quizá algunas personas sienten que han cometido demasiados errores para tener un futuro con Dios. Pero el evangelio de Jesucristo enseña lo contrario. El Salvador dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28). Jesucristo conoce nuestras debilidades y aun así nos invita a caminar con Él. La puerta hacia la vida eterna no está cerrada; Jesucristo la abrió mediante Su sacrificio.

La exaltación es uno de los propósitos más grandes del plan de nuestro Padre Celestial. No se trata solamente de vivir p...
24/08/2026

La exaltación es uno de los propósitos más grandes del plan de nuestro Padre Celestial. No se trata solamente de vivir para siempre; significa vivir en la presencia de Dios, llegar a ser semejantes a Él y continuar formando parte de una familia eterna. Las Escrituras enseñan: “Esta es mi obra y mi gloria: Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39). El Padre Celestial desea nuestra felicidad eterna y preparó un camino para que podamos regresar a Su presencia.

Pero ese camino no lo recorremos solos. Jesucristo es el centro del plan. Gracias a Su Expiación podemos arrepentirnos, cambiar, hacer convenios y continuar avanzando aun después de nuestros errores. La exaltación es una invitación a venir a Cristo, confiar en Él y permitir que Su gracia transforme nuestra vida. Dios no solamente quiere que sobrevivamos a esta vida; quiere que recibamos una plenitud de gozo con Él.

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