17/08/2026
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Meditó tanto la Pasión de Cristo que, según la tradición, al morir se hallaron en su propio corazón los signos de aquel amor. Santa Clara de la Cruz nació en Montefalco, Italia, hacia 1268.
A los seis años entró a una comunidad de penitentes dirigida por su hermana Giovanna, que más tarde se convirtió en el monasterio agustino de la Santa Cruz. Fue elegida abadesa a la muerte de su hermana, muy en contra de su voluntad, y gobernó con sabiduría, cuidado espiritual y una vida de gran austeridad, siempre centrada en la pasión de Jesús.
Construyó una iglesia para religiosas y vecinos, dedicada a la Santa Cruz. Murió el 18 de agosto de 1308, y su cuerpo se conserva incorrupto hasta hoy en Montefalco. Toda su vida giró en torno a un solo amor: el Crucificado. Así como Clara, ¿está la pasión de Cristo en el centro de tu día a día?