04/10/2024
San Francisco de Asís
Justo cuando la iglesia necesitaba volver la mirada al Jesús humilde de Nazareth, surge Francisco, un hombre bueno y noble, pero rodeado de todas las vanidades que compra el dinero. Siente el vacío en el que se encuentra y reconoce que todo es nada si no nos reencuentra con Dios.
Así, san Francisco, movido por el deseo de imitar a Cristo, nos enseñó que, al despojarnos de todo aquello que es superfluo y vano, como el orgullo y la falsa seguridad de poseer, libera nuestras manos para servir y dispone nuestro corazón para acoger. Nos convierte en instrumentos de Dios.
San Francisco de Asís recibió el encargo directamente de Jesús, "reconstruye mi iglesia", desde el corazón. Y para ello empezó por el suyo propio.
San Francisco decía, "Señor, tú eres mi Dios y mi todo". Rézalo tú también y verás que nada es más importante.