30/03/2020
¿Acaso está Cristo dividido?
1Co. 1:10-17.
La palabra divisiones traduce el término griego schismata, del que proviene cisma. En el sentido físico el significado es “romper o rasgar” esto es separar.
Nada confunde más a los nuevos creyentes o a los incrédulos que están considerando las enseñanzas de Cristo, que los escuchar a supuestamente cristianos maduros y bien informados decir cosas conflictivas acerca del evangelio, de la biblia o de la vida cristiana.
"Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer." 1Co 1:10.
Es solo en el nombre y el poder de Cristo que líderes piadosos tendrán unidad en la doctrina y en la toma de decisiones, aunque diferentes en personalidad, temperamento, habilidades y dones, debemos ser de la misma opinión en cuanto a la doctrina cristiana, principios y estilo de vida básico.
Los pastores ancianos deben tomar decisiones sobre la base de acuerdos unánimes, no sobre la base de dos partes o tres cuartas partes. No deberían tomarse decisiones sin que sea de una misma mente y de un mismo parecer, no importa cuanto tiempo se ocupe.
La espiritualidad produce humildad y unidad; la carnalidad genera orgullo y división.
"Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo. ¿Acaso está dividido Cristo?¿Fue crucificado Pablo por vosotros?¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?" 1Co 1:12-13.
El principio central del argumento de pablo es que los Creyentes son uno en Cristo y no deberían hacer nunca nada que trastorne o destruya esa unidad. Ningún líder humano; no importa cuán dotado y eficaz sea, debe tener la lealtad de ningún miembro de la iglesia que solo corresponde al Señor.
Ahora bien, sabia usted que Jesús no bautizó a nadie personalmente.
"Cuando Jesús se enteró que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan (aunque Jesús mismo no bautizaba, sino sus discípulos), dejó Judea y se fue de nuevo a Galilea," Jn 4:1-3.
El haber sido bautizado por el Señor mismo hubiera producido de inmediato la tentación irresistible del orgullo y habría hecho que ellos se sintieran especiales. Pablo enfrenta un peligro parecido: "Doy gracias de que a ninguno de vosotros bauticé, sino a Crispo y a Gayo; para que nadie diga que en mi nombre fuisteis bautizados. También bauticé a la familia de Estéfanas; por lo demás, no sé si bauticé a algún otro,"
1Co 1:14-16.
"porque no me envió Cristo a bautizar sino a evangelizar, no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo." 1Co 1:17.
Pablo reconoce que su llamamiento era el de predicar el evangelio y llevar a las personas a la unión con Cristo, no a bautizar para formar un grupo a su alrededor.
En conclusión, aunque las divisiones son parte de la naturaleza depravada y egoísta del ser humano, a los cristianos se nos llama a la unidad, en la enseñanza “doctrina” en toma de decisiones, dirección de la iglesia, siguiendo unánimes a nuestro único Señor, Cristo.
Saúl Abarca Galeana.