15/01/2026
Estamos a escasas dos semanas del reinicio del periodo de sesiones en el Congreso de la Unión en el que, además de aprobar una reforma electoral que difícilmente abonará por una mayor democracia, sino más bien para imponer una visión particular de Estado en beneficio del actual régimen, enfrentaremos graves amenazas a la vida, la familia y la libertades.
1. Van a pretender modificar el Código Penal Federal para simplemente de desaparecer el delito de ab**to, y al ya no existir como tal, convertirlo en un derecho. Yo no habrá necesidad de cumplir con normativas jurídicas, como las tres causales, ni mucho menos tener que fijar como límite las 12 semanas de gestación, la vida de millones de no nacidos, están en un riesgo inminente.
2. Por otra parte, se continúa legislando en los estados iniciativas como el matrimonio homosexual, las infancias trans, la prohibición de las mal llamadas “terapias de conversión” y otros instrumentos que atentan contra la identidad de la familia y su efecto en la sociedad, sin embargo, están avanzando en un proyecto que le han llamado Ley de Cuidados en la que buscan literalmente la “desfamiliarizacion” de la sociedad, y que no sea un miembro de la familia, quien cuide a los bebés, que no sea un miembro de la familia, quien cuide a los niños, que no sea un miembro de la familia, quien cuide a los enfermos, que no sea un miembro de la familia quien tenga que cuidar la limpieza de la casa, y si lo hace, reciba un salario por su trabajo, se trata de cambiar no solamente la cultura, sino el concepto mismo de Familia. Ahora mismo se habla de “violencia intrafamiliar” cuando en realidad se trata de formatos de convivencia a los que se les ha dado el título de familia en el que los niños, los adolescentes y las mujeres son quienes corren los más altos riesgos en su integridad física. Se está destruyendo a la familia.
3. Un tercer factor, es cómo silenciar a la Iglesia. Una primera herramienta es la auto censura con la que se renuncia a ser la voz profética que tanto le urge a la nación, pero por otra parte, la amenaza es sancionar los llamados “discursos de odio” y eso se ha intentado ya en 2022, con la iniciativa de quien por ley teníamos que llamar Salma Luévano, para reformar la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público y apenas el año pasado, la iniciativa del diputado Arturo Avila en el mismo sentido. Ambas han sido detenidas, y no han llegado al debate o ser dictaminadas, ni mucho menos subir al plena a votación, pero marca la constante de este intento.
Hay muchas otras batallas paralelas: la increíble violencia que azora el país, la falta de medicamentos, la crisis educativa que destruye el futuro de nuestros niños, la batalla por la democracia, el Estado de Derecho y tantas más. Solo el hecho de ganar el pan de cada día y cuidar a nuestra familia ya es una tarea titánica, pero “Si los cimientos son conmovidos, qué ha de hacer el justo?”
Mexicanos al grito de Vida.