18/08/2014
En este mundo existen un sin fin de personas que viven de una manera muy cómoda con la sencilla filosofía de esquivar complicaciones; evitan en lo mayor posible el hecho de enfrentar cualquier tipo de reto. A este tipo de personas se les puede ver pasar muy tranquilos, relajados y sin demostrar ningún tipo de preocupaciones; pero como ya mencione, solo se les puede ver pasar y se habla de ellos únicamente cuando han pasado cerca debido a que no dejan huella, marca o algún tipo de legado por el cual sean reconocidos o recordados de una manera memorable.
Pero existe un grupo de personas que deciden tomar el camino complicado, personas que toman la decisión de prepararse para la vida enfrentando mares en tormenta, deciden tomar las opciones que a otros les parecerían difíciles, complicadas y cansadas; esto con el objetivo de crecer, de fortalecerse y crear un gran experiencia de vida que les permita vivir de una manera gloriosa. A esta experiencia de vida se le conoce como historia.
Todos tenemos la misma oportunidad de decidir que caminos tomar, los sencillos y tranquilos en los cuales encontraremos a un sin número de individuos iguales a nosotros y con lo cual seremos confundidos por uno más de tantos que decidieron no complicarse la existencia; pero también tenemos la opción de tomar los caminos que representan verdaderos retos, caminos que están llenos de dificultades por vencer, gigantes por derrumbar y tormentas que superar. Estos caminos son difíciles, cansados y siempre nos querrán empujar a tomar la decisión de renunciar. Pero si soportamos y llegamos al final de ellos, habremos logrado alcanzar nuestras metas con la satisfacción de que muchos querrán seguir nuestros pasos pero pocos podrán hacerlo.
Jesús tomo el camino duro, el camino cansado, el camino que en muchas ocasiones lo derrumbo y lo invito a decir: “ya no quiero continuar”, pero siempre se mantuvo con la Visión de lo que quería alcanzar, siempre tuvo presente el amor a su Padre y el significado del sacrificio que tenía que realizar. Hoy en día muchos intentamos seguir sus pasos pero no es fácil, no cualquiera puede hacerlo, requiere de entrega, de pasión, de esfuerzo, compromiso y lealtad.
Sigamos el ejemplo que Jesucristo nos puso y no tengamos miedo ante los retos que se nos presenten en la vida; recuerda que siempre tendremos la opción de evitar las complicaciones pero también la oportunidad de enfrentar Mares en Tormenta los cuales nos harán crecer fuertes, hábiles, diestros y con la capacidad de avanzar en cualquier tipo de situación.
Dios les siga bendiciendo y tengamos presente que:
Un mar tranquilo nunca hizo un buen marinero…
J. E. G. H.