Restauración Familiar Puebla

Restauración Familiar Puebla Somos una comunidad cristiana que celebra su herencia bíblica hebrea; y estudia las raíces de su fe.

40 DÍAS DE TESHUVÁ | DÍA 9🔥 CUANDO DIOS INCOMODA ES PORQUE AMA📖 “Yo reprendo y disciplino a todos los que amo; sé, pues,...
21/08/2026

40 DÍAS DE TESHUVÁ | DÍA 9

🔥 CUANDO DIOS INCOMODA ES PORQUE AMA

📖 “Yo reprendo y disciplino a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.”
— Apocalipsis 3:19

No toda incomodidad espiritual es mala. Hay momentos en los que una palabra nos confronta, una predicación nos inquieta o nuestra conciencia no nos permite estar tranquilos. Nuestra primera reacción puede ser resistirnos, pero quizá esa incomodidad sea una expresión de la misericordia de Dios.

Durante Elul pedimos al Señor que examine nuestro corazón. Pero debemos recordar algo: cuando pedimos luz, debemos estar preparados para descubrir cosas que necesitan cambiar.

David experimentó algo parecido después de su pecado:

“Mientras callé, se envejecieron mis huesos…”
— Salmo 32:3

El silencio no le produjo paz. Solo cuando reconoció su pecado encontró nuevamente libertad.

La teshuvá requiere valentía para permitir que Dios nos confronte. Porque el Señor no señala nuestras áreas equivocadas para humillarnos, sino para restaurarnos.

Un médico que descubre una herida no la señala porque odia al paciente, sino porque quiere sanarlo. De la misma manera, cuando Dios toca una actitud, una relación, un hábito o una decisión que necesita cambiar, Su corrección es evidencia de Su amor.

Por eso Proverbios dice:

“Porque el Señor al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere.”
— Proverbios 3:12

Quizá en estos días Dios ha comenzado a incomodarte respecto a algo. No apagues esa voz. No te justifiques inmediatamente. Pregunta:

“Abba, ¿qué quieres enseñarme? ¿Qué necesitas cambiar en mí?”

Porque una de las mayores tragedias espirituales no es que Dios nos confronte, sino llegar a sentirnos tan cómodos que ya nada nos confronte.

🙏🏼 Oración

Abba Kadosh, gracias porque me amas demasiado como para dejarme igual. Dame humildad para recibir Tu corrección y valentía para cambiar aquello que me muestres. Que durante estos días de teshuvá no huya de Tu voz, sino que permita que transformes mi corazón. En el nombre de Yeshúa. Amén.

✨ Para meditar hoy

“Cuando Dios incomoda nuestro corazón, no siempre es juicio; muchas veces es Su misericordia llamándonos a volver.”

¡NOS VEMOS MAÑANA! Te invitamos a ser parte de una jornada de enseñanza, crecimiento espiritual y revelación de la Palab...
21/08/2026

¡NOS VEMOS MAÑANA! Te invitamos a ser parte de una jornada de enseñanza, crecimiento espiritual y revelación de la Palabra de Dios.
Además, viviremos un momento especial con la presentación oficial de dos nuevos libros de nuestro Pastor Yohanan Salamanca, Ph.D.
Será un día para aprender, celebrar y seguir creciendo juntos en el conocimiento de las Escrituras. Recuerda que si aún no cuentas con tu entrada, tendremos acceso a venta el mismo día del evento por $200.
¡Estamos listos para recibirte! 🙌

40 DÍAS DE TESHUVÁ | DÍA 8🪞 EL ESPEJO DEL ALMA📖 “Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste e...
20/08/2026

40 DÍAS DE TESHUVÁ | DÍA 8

🪞 EL ESPEJO DEL ALMA

📖 “Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.”
— Santiago 1:23

Un espejo tiene una función muy sencilla: mostrarnos lo que normalmente no podemos ver de nosotros mismos.

Podemos ver con facilidad los defectos de otros, reconocer sus errores y hasta saber lo que deberían cambiar. Pero durante Elul, Dios nos invita a dejar de mirar hacia afuera y colocarnos delante de un espejo diferente: Su Palabra.

La teshuvá comienza cuando dejamos de preguntarnos:
“¿Qué necesitan cambiar los demás?”
y comenzamos a preguntar:
“Señor, ¿qué necesitas cambiar en mí?”

David tuvo el valor de hacer esta oración:

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón… y ve si hay en mí camino de perversidad.”
— Salmo 139:23-24

Eso requiere humildad, porque todos tenemos puntos ciegos: actitudes que justificamos, palabras con las que hemos lastimado, resentimientos que conservamos o hábitos que poco a poco hemos normalizado.

La tradición judía llama jeshbón hanéfesh (חשבון הנפש) al “balance” o examen del alma. Durante estos días hacemos un inventario espiritual: no para vivir condenándonos, sino para reconocer aquello que necesita ser corregido mientras todavía tenemos oportunidad de hacerlo.

Pero Santiago añade algo importante: no basta mirarnos en el espejo.

Si descubrimos algo y después nos alejamos sin cambiarlo, el espejo no cumplió su propósito.

Por eso Elul no es solamente tiempo de reflexión, sino de transformación.

Quizá hoy Dios te muestre algo pequeño. No lo ignores. Una disculpa que debes ofrecer, una actitud que debes abandonar, alguien a quien necesitas perdonar, una disciplina espiritual que debes recuperar.

No tengas miedo de mirarte en el espejo de Dios. Él no te muestra tus debilidades para destruirte, sino para restaurarte.

🙏🏼 Oración

Abba Kadosh, dame hoy la valentía de mirarme como Tú me ves. Muéstrame aquello que necesito corregir y líbrame de justificar mis errores. Que Tu Palabra sea el espejo que examine mi corazón y que estos días de teshuvá produzcan en mí un cambio verdadero. En el nombre de Yeshúa. Amén.

✨ Para meditar hoy

“La teshuvá comienza cuando dejamos de examinar a los demás y permitimos que Dios nos examine a nosotros.

40 DÍAS DE TESHUVÁ | DÍA 7EL PECADO ENDURECE, DIOS ABLANDA📖 “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vo...
19/08/2026

40 DÍAS DE TESHUVÁ | DÍA 7

EL PECADO ENDURECE, DIOS ABLANDA

📖 “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.”
— Ezequiel 36:26

Uno de los peligros más grandes del pecado no es solamente lo que hacemos, sino lo que va produciendo dentro de nosotros.

Al principio, algo nos incomoda. Nuestra conciencia nos habla. Sabemos que debemos corregirlo. Pero cuando justificamos repetidamente nuestras acciones, algo comienza a suceder: el corazón se endurece.

Por eso la Escritura advierte:

“Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones.”
— Hebreos 3:15

Un corazón endurecido no necesariamente es un corazón que dejó de creer en Dios. Podemos seguir congregándonos, orando, cantando e incluso sirviendo, mientras existen áreas de nuestra vida que ya no permitimos que Dios toque.

Precisamente para eso son estos días de Elul.

La teshuvá nos invita a detenernos y preguntarnos:

¿Hay algo que antes me incomodaba espiritualmente y ahora he comenzado a considerar normal?

La buena noticia es que Dios no solamente señala la dureza del corazón; Él puede transformarlo.

Ezequiel presenta una imagen maravillosa: Dios toma el corazón de piedra y nos entrega un corazón de carne. Es decir, un corazón nuevamente sensible, capaz de escuchar, arrepentirse, perdonar, llorar, amar y obedecer.

La tradición judía enseña que la teshuvá comienza cuando dejamos de justificar nuestras acciones y tenemos el valor de reconocerlas delante de Dios.

David lo entendió después de su pecado:

“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.”
— Salmo 51:10

David no pidió simplemente que cambiaran sus circunstancias. Pidió que cambiara su corazón.

Tal vez esa debería ser también nuestra oración en este séptimo día.

No solamente:

“Señor, cambia mis problemas.”

Sino:

“Señor, cámbiame a mí.”

Porque el verdadero propósito de estos cuarenta días no es llegar a Yom Kippur habiendo cumplido una tradición religiosa, sino llegar con un corazón diferente al que teníamos cuando comenzó Elul.

🙏🏼 Oración

Abba Kadosh, examina hoy mi corazón. Muéstrame dónde me he endurecido, qué he comenzado a justificar y qué necesito corregir. Quita de mí todo corazón de piedra y dame nuevamente un corazón sensible a Tu voz. Que mi teshuvá no sean solamente palabras, sino una verdadera transformación interior. En el nombre de Yeshúa. Amén.

✨ Para meditar hoy

“El pecado endurece el corazón cuando lo justificamos; Dios lo ablanda cuando lo rendimos.”

40 DÍAS DE TESHUVÁDía 6 — La voz que no deja de llamar“La voz que no deja de llamar”“Si oyereis hoy su voz, no endurezcá...
18/08/2026

40 DÍAS DE TESHUVÁ

Día 6 — La voz que no deja de llamar

“La voz que no deja de llamar”

“Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón.”
— Salmo 95:7-8

Hay voces que con el tiempo dejamos de escuchar.

El ruido de la vida, las preocupaciones, las heridas, las ocupaciones e incluso la rutina religiosa pueden hacer que una voz que antes estremecía nuestro corazón termine convirtiéndose en un sonido lejano.

Pero existe una voz que nunca deja de llamar: la voz de Dios.

Desde las primeras páginas de la Escritura encontramos a un Dios que busca al ser humano. Después de que Adán y Eva pecaron y se escondieron entre los árboles del jardín, Dios preguntó:

“¿Dónde estás tú?”
— Génesis 3:9

Dios sabía perfectamente dónde estaba Adán. La pregunta no pretendía obtener información; buscaba provocar conciencia.

Era como si Dios dijera:

“Adán, mira dónde estás. Mira hasta dónde te ha llevado tu decisión. ¿Te das cuenta de la distancia que ahora existe entre nosotros?”

Desde entonces, esa pregunta continúa resonando de generación en generación:

¿Dónde estás?

No solamente dónde estás físicamente, sino:

¿Dónde está tu corazón?
¿Dónde quedó aquella pasión que tenías por Dios?
¿Dónde quedó tu sensibilidad espiritual?
¿Dónde quedó aquella oración que hacías con lágrimas?
¿Dónde quedó aquel deseo de obedecerle?

Elul nos invita a escuchar nuevamente esa voz.



El shofar: una voz que despierta

Una de las tradiciones más hermosas asociadas con Elul es escuchar diariamente el shofar.

Maimónides explicó el significado espiritual del sonido del shofar con palabras que parecen atravesar los siglos:

“Despertad, vosotros que dormís, de vuestro sueño; despertad de vuestro letargo. Examinad vuestras acciones, arrepentíos y recordad a vuestro Creador.”
— Mishné Torá, Hiljot Teshuvá 3:4

El shofar no solamente produce un sonido.

Produce una pregunta.

Cada vez que suena parece decirnos:

“Despierta.”

Despierta antes de que pase otro año.

Despierta antes de acostumbrarte a aquello que antes te incomodaba.

Despierta antes de que tu corazón se endurezca.

Despierta mientras todavía puedes escuchar Su voz.

Por eso el Salmo 95 no dice simplemente:

“Si oyereis Su voz…”

Añade una palabra extraordinariamente importante:

“HOY.”

Porque uno de los mayores enemigos de la teshuvá no siempre es la rebelión.

A veces es simplemente la postergación.

“Mañana cambiaré.”

“Mañana buscaré más a Dios.”

“Mañana pediré perdón.”

“Mañana arreglaré esa relación.”

“Mañana volveré a orar.”

“Mañana dejaré aquello que sé que no agrada al Señor.”

Pero la Escritura insiste:

“Hoy, si oyereis Su voz…”



Cuando dejamos de escuchar

Existe algo peligroso en el corazón humano: puede acostumbrarse.

Podemos acostumbrarnos incluso a aquello que alguna vez nos dolió espiritualmente.

La primera vez que hacemos algo incorrecto, nuestra conciencia protesta.

La segunda vez, protesta un poco menos.

La tercera vez comenzamos a justificarlo.

Después terminamos diciendo:

“No es para tanto.”

Y eventualmente dejamos de escuchar.

Por eso el texto continúa:

“No endurezcáis vuestro corazón.”

El problema más grave no es solamente cometer un error.

El problema es llegar al punto en que ya no sentimos nada cuando lo cometemos.

Un corazón sensible todavía puede ser corregido.

Un corazón quebrantado todavía puede ser restaurado.

Pero un corazón endurecido comienza a llamar bueno a lo malo y malo a lo bueno.

Por eso David oraba:

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;
pruébame y conoce mis pensamientos;
y ve si hay en mí camino de perversidad,
y guíame en el camino eterno.”
— Salmo 139:23-24

Qué oración tan apropiada para Elul:

“Señor, muéstrame aquello que yo ya no puedo ver.”



Dios también habló con una voz suave

El profeta Elías atravesó uno de los momentos más difíciles de su vida. Cansado, frustrado y temeroso, llegó hasta Horeb.

Entonces ocurrió algo extraordinario.

Hubo un viento poderoso.

Después un terremoto.

Después fuego.

Pero el texto dice que el Señor no estaba en ellos.

Finalmente vino:

“un silbo apacible y delicado.”
— 1 Reyes 19:12

Y allí Elías reconoció la presencia de Dios.

Muchas veces esperamos que Dios nos hable mediante acontecimientos extraordinarios, pero Él frecuentemente habla mediante un susurro interior que confronta nuestra conciencia.

Una frase de la Escritura.

Una predicación.

Una conversación.

Una circunstancia.

Una inquietud que aparece durante la oración.

Una palabra que hemos leído cien veces y de repente parece haber sido escrita específicamente para nosotros.

No siempre es que Dios haya comenzado a hablar.

Quizá simplemente nosotros comenzamos nuevamente a escuchar.



La voz que pregunta: “¿Dónde estás?”

Existe una antigua enseñanza judía relacionada con Génesis 3:9.

El primer maestro jasídico, Rabí Shneur Zalman de Liadi, fue visitado por un funcionario mientras se encontraba encarcelado. El hombre le preguntó cómo debía entenderse que Dios preguntara a Adán: “¿Dónde estás?”, si Dios conoce todas las cosas.

El rabino respondió que la pregunta de Dios no estaba dirigida solamente a Adán.

Está dirigida a cada persona, en cada generación.

Dios pregunta:

“¿Dónde estás en tu mundo?”

Has recibido ciertos años.

Has recibido capacidades.

Has recibido oportunidades.

Has recibido personas para amar.

Has recibido una misión.

¿Dónde estás?

Esa quizá sea una de las preguntas más importantes que podemos hacernos durante estos cuarenta días.

No:

“¿Dónde están los demás?”

No:

“¿Qué debería cambiar mi esposo?”

“¿Qué debería cambiar mi esposa?”

“¿Qué debería cambiar mi pastor?”

“¿Qué debería cambiar mi congregación?”

Elul nos obliga a dejar de mirar alrededor y comenzar a mirar hacia dentro.

¿Dónde estoy yo?



La voz del Pastor

Yeshúa utilizó una imagen extraordinariamente tierna para describir nuestra relación con Él:

“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen.”
— Juan 10:27

Observe el orden:

oyen → son conocidas → siguen.

La vida espiritual comienza aprendiendo nuevamente a escuchar.

Y hay algo maravilloso en este texto:

Yeshúa no dice simplemente:

“Yo conozco a mis ovejas.”

Dice:

“Ellas conocen Mi voz.”

Una oveja podía encontrarse rodeada por cientos de animales y, sin embargo, cuando escuchaba la voz de su pastor, sabía distinguirla.

Así debería suceder con nosotros.

En medio de tantas voces:

la voz del miedo,
la voz de la culpa,
la voz de las redes sociales,
la voz de la opinión de otros,
la voz de nuestras heridas,
la voz de nuestro ego…

debemos aprender nuevamente a reconocer:

la voz del Pastor.



Dios llama porque todavía quiere restaurarte

Hay algo que nunca debemos olvidar durante estos días:

Si Dios te está confrontando, es porque todavía está trabajando contigo.

Su corrección no es evidencia de abandono.

Es evidencia de relación.

Hebreos 12:6 declara:

“Porque el Señor al que ama, disciplina.”

Cuando una palabra te incomoda…

cuando una predicación te confronta…

cuando el Espíritu te recuerda algo que debes corregir…

cuando sabes que necesitas pedir perdón…

no huyas de esa incomodidad.

Puede ser la misericordia de Dios tocando nuevamente la puerta de tu corazón.

El verdadero peligro no es escuchar una palabra que nos incomode.

El verdadero peligro sería que nuestro corazón ya no pudiera escucharla.



Una pregunta para este sexto día

Hoy no quiero darte muchas preguntas.

Solamente una:

¿Qué lleva tiempo diciéndote Dios que todavía no has obedecido?

Tal vez ya sabes exactamente qué es.

Una conversación pendiente.

Una reconciliación.

Una costumbre que debes abandonar.

Una disciplina espiritual que necesitas recuperar.

Una decisión que llevas meses postergando.

Una persona que debes perdonar.

Una puerta que debes cerrar.

O quizá simplemente Dios lleva tiempo diciéndote:

“Acércate otra vez.”

No necesitas resolver hoy toda tu vida.

Pero sí puedes responder a Su voz.

Samuel respondió:

“Habla, porque tu siervo oye.”
— 1 Samuel 3:10

Quizá esa debería convertirse en nuestra oración durante Elul.



Oración

Abba Kadosh, en este sexto día de nuestro camino de teshuvá, quiero aprender nuevamente a escuchar Tu voz.

En medio del ruido de mi vida, enséñame a reconocer Tu susurro.

No permitas que mi corazón se acostumbre a aquello que Te entristece. No permitas que mi conciencia se endurezca ni que siga postergando aquello que Tú me has pedido cambiar.

Examíname, Señor. Muéstrame aquello que yo ya no puedo ver de mí mismo.

Si me he alejado, llámame nuevamente.
Si me he dormido espiritualmente, despiértame.
Si mi corazón se ha endurecido, hazlo sensible otra vez.

Y cuando escuche Tu voz, dame también el valor para obedecerla.

Hoy quiero responder como Samuel:

“Habla, Señor, porque Tu siervo escucha.”

Gracias porque Tu voz todavía me llama, porque Tu misericordia todavía me busca y porque Tus brazos continúan abiertos para recibirme.

En el nombre de Yeshúa. Amén.



Para meditar durante el día

“Si todavía puedes escuchar la voz de Dios llamándote, todavía estás a tiempo de volver.”

40 días de Teshuvá — Día 6
Elul: tiempo de volver al corazón del Padre

16/08/2026

Que bendición poder adorar a nuestro Dios en famila 🙏🏽

Día 4: Remover las piedras del camino​ «Allanen la calzada, quiten las piedras del camino de mi pueblo». (Isaías 62:10)​...
16/08/2026

Día 4: Remover las piedras del camino

​ «Allanen la calzada, quiten las piedras del camino de mi pueblo». (Isaías 62:10)

​ Para que un arrepentimiento sea genuino, debemos identificar los tro Tropiezos o «piedras» que interrumpen nuestro flujo espiritual.

A menudo no son grandes pecados, sino pequeñas amarguras acumuladas, compromisos no cumplidos, resentimientos guardados o desorden en nuestras rutinas.

Estas piedras van bloqueando el sendero hasta que la caminata con el Padre se vuelve pesada y torpe.

Examinar la vida implica hacer una limpieza consciente para despejar el camino antes de la llegada de las Altas Fiestas.

​¿Qué «piedra» (un rencor, un secreto, una negligencia) está obstaculizando mi crecimiento espiritual en este momento?

​Acción diaria: Elige una piedra específica que hayas identificado hoy y toma una decisión concreta para removerla (p. ej., pedir perdón, tirar un objeto inadecuado o saldar una deuda pendiente).

El Rey está en el campo​ «Cercano está el Señor a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras». (Salmo...
15/08/2026

El Rey está en el campo

​ «Cercano está el Señor a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras». (Salmo 145:18)

​ Las enseñanzas jasídicas ofrecen una metáfora hermosa para este tiempo: durante el año, el Rey está en su palacio real, custodiado por protocolos y puertas.

Pero en el mes de Elul, el Rey sale de su palacio y camina por el campo. Está al alcance de todos; viste ropa de viaje y recibe a cualquiera con una sonrisa de gracia.

Esto nos enseña que para buscar a Dios hoy no necesitas haber alcanzado la perfección ni cumplir con requisitos extraordinarios. El Padre ha dado el primer paso hacia ti, saliendo a tu encuentro en medio de tu cotidianidad.

Si reconozco que el Creador está accesible aquí y ahora, ¿qué es lo que me impide hablarle con total honestidad?

​Acción diaria: Sal a caminar al aire libre o a un lugar tranquilo y habla con el Creador como lo harías con tu mejor amigo, expresando tus temores, fallas y anhelos sin usar lenguaje acartonado.

Día 2: Escuchar el clamor del Shofár​«Despiértate, tú que duermes, y levántate de los mu***os, y te alumbrará el Mesías»...
14/08/2026

Día 2: Escuchar el clamor del Shofár

​«Despiértate, tú que duermes, y levántate de los mu***os, y te alumbrará el Mesías». (Efesios 5:14 / Inspirado en el mensaje del Shofár)

El sonido del Shofár durante el mes de Elul es una alarma espiritual que nos sacude del sonambulismo cotidiano.

​ ¿A qué llamadas de atención divinas o de mi propia conciencia he estado haciendo oídos sordos?

​Acción del día: Identifica una mala costumbre que hayas normalizado y comprométete hoy a dar el primer paso para corregirla.

Dirección

Privada 5 De Mayo B Pte, 4007, Hidalgo
Puebla
72260

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