20/04/2026
En ocasiones, queremos disfrutar del fruto sin haber sembrado. Las raíces profundas se están formando aunque no las veas a simple vista, y eso permite que se genere el fruto, porque si estamos cimentados en Dios, las tormentas como la sequía forjan el carácter cristiano para dar a su tiempo el fruto que no perece.
Jeremías 17:7-8 NVI
[7] »Bendito el hombre que confía en el Señor y pone su confianza en él. [8] Será como un árbol plantado junto al agua que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme que llegue el calor y sus hojas están siempre verdes. En época de sequía no se angustia y nunca deja de dar fruto».