14/08/2025
Está imagen nos recuerda que, aunque interpretar mal una obra literaria humana puede no tener mayores consecuencias, interpretar erróneamente las Escrituras sí puede afectar nuestro destino eterno. Por eso, para el creyente, el estudio bíblico no es un pasatiempo opcional, sino una responsabilidad sagrada. Conocer la Palabra de Dios con profundidad protege de errores doctrinales, fortalece la fe y guía las decisiones diarias conforme a la verdad divina. Estudiarla con reverencia y cuidado es reconocer que en sus páginas está la voz viva de Dios hablando a nuestro corazón.