27/08/2026
Pues el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
2ª Corintios 3:17 (NTV)
El Apóstol Pablo le recordaba esta gran verdad a los cristianos que se congregaban en Corinto.
Personas que habían entendido que por la Gracia de Dios encontraban en Jesús la salvación y el perdón de pecados; por lo tanto el Espíritu Santo ya estaba en sus vidas...
¿Por qué entonces recordarles que donde está el Espíritu de Dios hay libertad...?
La verdad es que, tanto ellos como nosotros, la mayoría de las veces ignoramos al Espíritu Santo; lo dejamos olvidado en un rinconcito de nuestra vida para tomar nuestras propias decisiones y hacer lo que bien nos parece.
Sin darnos cuenta nos sometemos a la esclavitud de ciertos hábitos y pecados con los que convivimos muchos años y nuestra vida deja de llevar fruto.
Nos creemos limpios pero nos cuesta reconocer la verdad que le dimos lugar a verdaderos “Caballos de Troya” en nuestro interior que nos invaden inesperadamente y conquistan nuestra voluntad.
Si el Espíritu de Dios está en tu vida, déjalo actuar; dale el lugar de control que Él merece tener.
Él puede sacar de raíz todas esas cosas que te contaminan y te condicionan para vivir en verdadera libertad.
Puedes orar así:
Querido Dios, perdona porque en verdad no te estoy entregando el control de mi vida.
Me las arreglo para hacer las cosas a mi manera y así me va.
Toma el control y quita de mi vida todo aquello que me impide crecer en Tí.
En el nombre de Jesús, amén.