18/08/2026
La virtualidad está muy chida. Gracias a las redes podemos escuchar una homilía desde otro país, rezar un Rosario desde nuestra casa con más personas por un live de Instagram, descubrir una comunidad católica que no conocíamos y encontrar contenido que quizá nos ayuda justo en el momento que lo necesitábamos.
Y qué bonito que exista todo eso. Pero la vida cristiana no fue pensada para vivirse únicamente detrás de una pantalla. La fe también necesita comunidad, rostros, encuentros, servicio, sacramentos.
Necesita una parroquia. Necesita que un día cierres Instagram y cruces la puerta de una iglesia, que conozcas a las personas de tu comunidad, que te acerques a un sacerdote, que te confieses, que participes en la Eucaristía, que descubras cómo puedes servir, que conozcas a otros jóvenes que también están intentando vivir su fe en medio de este mundo.
Porque podemos tenemos un instagram lleno de reflexiones guardada y compartidas en historias, seguir cien cuentas católicas y escuchar podcasts catolicos o musica catolica todos los días… pero nada de eso sustituye la Eucaristía. Nada sustituye la confesión, Nada sustituye encontrarte cara a cara con otros hermanos en la fe.
Y tampoco se trata de abandonar lo digital antes de que me funen... Al contrario... Sigamos creando contenido desde nuestras comunidades parroquiales, sigamos compartiendo el Evangelio, sigamos utilizando las redes para evangelizar y atraer más gente a la Iglesia.
Pero que las redes sean una puerta que nos lleve a la Iglesia, no un lugar donde nos quedemos encerrados,... Si llevas meses o incluso desde que comenzó la pandemia en 2020 viviendo tu fe casi exclusivamente desde internet, quizá hoy sea un buen momento para preguntarte:
¿Y si vuelvo a mi parroquia?
No necesitas llegar sabiendo qué hacer, Solo vuelve.
Ve a misa., Acércate al Santísimo, Busca confesarte, Pregunta qué grupos existen, Conoce a tu comunidad.
Nos vemos en nuestras parroquias 🤍 💒