Oratorio de San Felipe Neri de Puebla

Oratorio de San Felipe Neri de Puebla "Tristeza y melancolía, fuera de la casa mía" EL ORATORIO Se llama propiamente Oratorio al lugar destinado al culto divino y a la oración.

Por esto el Oratorio fundado por San Felipe Neri, tomó este nombre del lugar donde se hacia oración. Con las obras de caridad y los encuentros de oración Fe­lipe comunica los dones del Espíritu Santo que han di­latado su corazón, lleva animación humana y espiritual, hace conocer el amor de Dios por los hombres tratando fa­miliarmente la Palabra de Dios. (IE. 24)El Oratorio nació del corazón y del

celo infatigable de Felipe, del encuentro del hombre necesitado de Dios. Lo había iniciado cuando era seglar, laico, con el corazón “in­flamado” de amor, peregrinando por las calles de Roma, hablando de Dios, de la fugacidad y de la vanidad del mundo. Veía tanta miseria moral, tanto sufrimiento en los pobres y en los enfermos abandonados. El protestantis­mo divulgaba una revolución. La Iglesia y Roma en particular, tenían necesidad de un apóstol. El Espíritu Santo mando a San Felipe.(IE. 37)El Oratorio es una unión fraterna de fieles, que siguiendo las huellas de San Felipe Neri, aspiran a poner en práctica lo que él enseñó y vivió, y lograr así tener «Un solo corazón y una sola alma» (Act. 4, 32)El Oratorio, desde sus mismos orígenes, se congregó para compartir en común el trato familiar con la palabra de Dios y la oración mental y vocal, con lo que fomenta entre los fieles, como en una escuela, el espíritu de oración y el amor a Dios. Igual que San Felipe fue signo de este amor divino, así el Oratorio manifiesta y difunde tal amor, de manera eficaz y atractiva, sirviendo a todos con alegría y sencillez de corazón.

𝑵𝑶𝑽𝑬𝑵𝑨𝑹𝑰𝑶 𝑨 𝑺𝑨𝑵 𝑭𝑬𝑳𝑰𝑷𝑬 𝑵𝑬𝑹𝑰𝑶𝑪𝑻𝑨𝑽𝑶 𝑫𝑰́𝑨 Galería fotográfica
25/05/2026

𝑵𝑶𝑽𝑬𝑵𝑨𝑹𝑰𝑶 𝑨 𝑺𝑨𝑵 𝑭𝑬𝑳𝑰𝑷𝑬 𝑵𝑬𝑹𝑰
𝑶𝑪𝑻𝑨𝑽𝑶 𝑫𝑰́𝑨

Galería fotográfica

25/05/2026

COMPLETAS
(Oración antes del descanso nocturno)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

EXAMEN DE CONCIENCIA

Hermanos, habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido, reconozcamos sinceramente nuestros pecados.

Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión:
por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

V. El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Himno: EN TI, SEÑOR, REPOSAN NUESTRAS VIDAS

En ti, Señor, reposan nuestras vidas
en el descanso santo de la noche;
tú nos preparas para la alborada
y en el Espíritu Santo nos acoges.

En apartadas y lejanas tierras
el sol ha despertado las ciudades;
amigo de los hombres, ve sus p***s
y ensancha de tu amor los manantiales.

Vencedor de la muerte y de las sombras,
Hijo eterno de Dios, resucitado,
líbranos del peligro de la noche
al dormirnos confiados en tus brazos. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Aleluya, aleluya, aleluya.

Salmo 90 - A LA SOMBRA DEL OMNIPOTENTE.

Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío.
Dios mío, confío en ti.»

Él te librará de la red del cazador,
de la peste funesta.
Te cubrirá con sus plumas,
bajo sus alas te refugiarás:
su brazo es escudo y armadura.

No temerás el espanto nocturno,
ni la flecha que vuela de día,
ni la peste que se desliza en las tinieblas,
ni la epidemia que devasta a mediodía.

Caerán a tu izquierda mil,
diez mil a tu derecha;
a ti no te alcanzará.

Tan sólo abre tus ojos
y verás la paga de los malvados,
porque hiciste del Señor tu refugio,
tomaste al Altísimo por defensa.

No se te acercará la desgracia,
ni la plaga llegará hasta tu tienda,
porque a sus ángeles ha dado órdenes
para que te guarden en tus caminos;

te llevarán en sus palmas,
para que tu pie no tropiece en la piedra;
caminarás sobre áspides y víboras,
pisotearás leones y dragones.

«Se puso junto a mí: lo libraré;
lo protegeré porque conoce mi nombre,
me invocará y lo escucharé.

Con él estaré en la tribulación,
lo defenderé, lo glorificaré;
lo saciaré de largos días,
y le haré ver mi salvación.»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

LECTURA BREVE Ap 22, 4-5

Verán el rostro del Señor, y tendrán su nombre en la frente. Y no habrá más noche, y no necesitarán luz de lámpara ni de sol, porque el Señor Dios alumbrará sobre ellos, y reinarán por los siglos de los siglos.

RESPONSORIO BREVE

V. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.

V. Tú, el Dios leal, nos librarás.
R. Aleluya, aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. Aleluya.

CÁNTICO DE SIMEÓN Lc 2, 29-32

Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz,

porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos

luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. Aleluya.

ORACION

OREMOS,
Humildemente te pedimos, Señor, que después de haber celebrado en este día los misterios de la resurrección de tu Hijo, sin temor alguno, descansemos en tu paz, y mañana nos levantemos alegres para cantar nuevamente tus alabanzas. Por Cristo nuestro Señor.
Amén.

BENDICIÓN

V. El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.
R. Amén.

ANTIFONA FINAL DE LA SANTISIMA VIRGEN

Reina del cielo, alégrate, aleluya,
porque Cristo,
a quien llevaste en tu seno, aleluya,
ha resucitado, según su palabra, aleluya.
Ruega al Señor por nosotros, aleluya.

25/05/2026
25/05/2026

II VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: VEN, CREADOR, ESPÍRITU AMOROSO

Ven, Creador, Espíritu amoroso,
ven y visita el alma que a ti clama
y con tu soberana gracia inflama
los pechos que criaste poderoso.

Tú que abogado fiel eres llamado,
del Altísimo don, perenne fuente
de vida eterna, caridad ferviente,
espiritual unción, fuego sagrado.

Tú te infundes al alma en siete dones,
fiel promesa del Padre soberano;
tú eres el dedo de su diestra mano,
tú nos dictas palabras y razones.

Ilustra con tu luz nuestros sentidos,
del corazón ahuyenta la tibieza,
haznos vencer la corporal flaqueza,
con tu eterna virtud fortalecidos.

Por ti, nuestro enemigo desterrado,
gocemos de paz santa duradera,
y, siendo nuestro guía en la carrera,
todo daño evitemos y pecado.

Por ti al eterno Padre conozcamos,
y al Hijo, soberano omnipotente,
y a ti, Espíritu, de ambos procedente,
con viva fe y amor siempre creamos. Amén.

SALMODIA

Ant 1. El Espíritu del Señor llena el universo. Aleluya.

Salmo 109, 1-5. 7 - EL MESÍAS, REY Y SACERDOTE.

Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies.»

Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora.»

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno
según el rito de Melquisedec.»

El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.

En su camino beberá del torrente,
por eso levantará la cabeza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Espíritu del Señor llena el universo. Aleluya.

Ant 2. Confirma, oh Dios, lo que has realizado en nosotros, desde tu santo templo de Jerusalén. Aleluya.

Salmo 113 A - ISRAEL LIBRADO DE EGIPTO; LAS MARAVILLAS DEL ÉXODO.

Cuando Israel salió de Egipto,
los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente,
Judá fue su santuario,
Israel fue su dominio.

El mar, al verlos, huyó,
el Jordán se echó atrás;
los montes saltaron como carneros;
las colinas, como corderos.

¿Qué te pasa, mar, que huyes,
y a ti, Jordán, que te echas atrás?
¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros;
colinas, que saltáis como corderos?

En presencia del Señor se estremece la tierra,
en presencia del Dios de Jacob;
que transforma las peñas en estanques,
el pedernal en manantiales de agua.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Confirma, oh Dios, lo que has realizado en nosotros, desde tu santo templo de Jerusalén. Aleluya.

Ant 3. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar. Aleluya.

Cántico: LAS BODAS DEL CORDERO - Cf. Ap 19,1-2, 5-7

El cántico siguiente se dice con todos los Aleluya intercalados cuando el oficio es cantado. Cuando el Oficio se dice sin canto es suficiente decir el Aleluya sólo al principio y al final de cada estrofa.

Aleluya.
La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios
(R. Aleluya)
porque sus juicios son verdaderos y justos.
R. Aleluya, (aleluya).

Aleluya.
Alabad al Señor sus siervos todos.
(R. Aleluya)
Los que le teméis, pequeños y grandes.
R. Aleluya, (aleluya).

Aleluya.
Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo.
(R. Aleluya)
Alegrémonos y gocemos y démosle gracias.
R. Aleluya, (aleluya).

Aleluya.
Llegó la boda del cordero.
(R. Aleluya)
Su esposa se ha embellecido.
R. Aleluya, (aleluya).

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar. Aleluya.

LECTURA BREVE Ef 4,3-6

Esforzaos por mantener la unidad del Espíritu, con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la meta de la esperanza en la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo.

RESPONSORIO BREVE

V. El Espíritu del Señor llena el universo. Aleluya, aleluya.
R. El Espíritu del Señor llena el universo. Aleluya, aleluya.

V. Y él, que todo lo mantiene unido, conoce todas las voces.
R. Aleluya, aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo
R. El Espíritu del Señor llena el universo. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Hoy han llegado a su término los días de Pentecostés, aleluya; hoy el Espíritu Santo se apareció a los discípulos en forma de lenguas de fuego y los enriqueció con sus dones, enviándolos a predicar a todo el mundo y a dar testimonio de que el que crea y se bautice se salvará. Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Hoy han llegado a su término los días de Pentecostés, aleluya; hoy el Espíritu Santo se apareció a los discípulos en forma de lenguas de fuego y los enriqueció con sus dones, enviándolos a predicar a todo el mundo y a dar testimonio de que el que crea y se bautice se salvará. Aleluya.

PRECES

Oremos a Dios Padre, que por medio de Cristo ha congregado a la Iglesia, y digamos suplicantes:

Envía, Señor, a la Iglesia tu Espíritu Santo.

Tú que quieres que todos los que nos llamamos cristianos, unidos por un solo bautismo en el mismo Espíritu, formemos una única Iglesia,
haz que cuantos creen en ti sean un solo corazón y una sola alma.

Tú que con tu Espíritu llenaste el universo,
haz que los hombres construyan un mundo nuevo en justicia y paz.

Señor, padre de todos los hombres, que quieres reunir en la confesión de la única fe a tus hijos dispersos,
ilumina a todos los hombres con la gracia del Espíritu Santo.

Tú que por tu Espíritu lo renuevas todo,
concede la salud a los enfermos, el consuelo a los que viven tristes y la salvación a todos los hombres.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que por tu Espíritu resucitaste a tu Hijo de entre los mu***os,
infunde nueva vida a los que han mu**to.

Dirijámonos ahora al Padre con las palabras que el Espíritu del Señor resucitado pone en nuestros labios:

Padre nuestro...

ORACION

Dios nuestro, que por el misterio de Pentecostés santificas a tu Iglesia en todo pueblo y nación, derrama los dones del Espíritu Santo por toda la extensión de la tierra, y aquellas maravillas que obraste en los comienzos de la predicación evangélica continúa realizándolas ahora en los corazones de tus fieles. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

EL FUEGO DIVINOLo que le sucedió a Felipe en las catacumbas fue la experiencia que modeló su vida, pero la profundidad i...
24/05/2026

EL FUEGO DIVINO

Lo que le sucedió a Felipe en las catacumbas fue la experiencia que modeló su vida, pero la profundidad interior de tal experiencia seguirá desconocida, pues él no escribió nada y habló muy poco sobre ello. «Secretum meum mihi» (mi secreto, para mi), decía frecuentemente.
Por otra parte, aquello dio lugar a una serie de efectos psicofísicos permanentes que podían ser advertidos aun por personas completamente extrañas. Las afirmaciones de los testigos son sobre este tema tan completas y detalladas que su reseña nos ocuparía muchas páginas. Quizá lo mejor sea partir de la descripción de estos efectos exteriores y proceder directamente hasta el fondo de su significado.

El temblor

Cuando Felipe se concentraba intensamente en la plegaria, quedaba sometido a un temblor o vibración tan fuerte que movía la cama donde estaba sentado o tendido, o el pesado banco de iglesia en que estaba arrodillado. A veces, incluso les parecia a los hombres que estaban orando con él en su pequeña habitación que todo el edificio era sacudido. Recordaban también los que le ayudaban a misa en los primeros tiempos en que la celebraba que su temblor era tan fuerte que tenia que apoyar los codos sobre el altar para estar en condiciones de verter el vino y el agua dentro del cáliz. El mismo Felipe consideraba este temblor como un mero efecto secundario y un verdadero estorbo. En sus últimos años dijo al cardenal Federico Borromeo que con un gran esfuerzo de voluntad podía detener el temblor, pero que a menudo no lo hacia porque tal esfuerzo le distraia de la plegaria.

El ardor

Lo que no podia controlar era otro efecto de la oración: una sensación de calor, a menudo excesivo, en el pecho y asociado con el corazón. Es sabido que este ardor ha afectado a otros místicos; algunos lo han llamado «el fuego del amor». Quizá haya afinidades con el ardor corporal que producen ciertas formas de yoga, aunque los maestros orientales parece que controlan más el fenómeno que los místicos cristianos occidentales. Para Felipe, este calor fue una prueba que le causó molestias e incomodidades. A veces sólo podía aguantar una cobertura de ropa ligera, y quizá por eso le contrarió un decreto que mandaba a los sacerdotes usar sobrepelliz en el confesionario. Llevaba el vestido suelto y, en su habitación, una especie de bata corta o camisa de color rojo que sus discipulos creían que era para causar risa a costa de su figura.
Se sorprendían de cómo dejaba abierta la ventana en pleno invierno y de cómo subia a rezar a la galería más alta, incluso siendo viejo y débil. El se divertia al ver preocupados por esto a sus jóvenes amigos llenos de salud; uno de ellos recordaba cómo el anciano, con el pecho descubierto, bajaba de la galería una mañana helada y se reía tocándole con las manos tan calientes como si hubiese estado sentado junto al fuego.

Las palpitaciones

El tercer fenómeno relacionado con la experiencia de Felipe en las catacumbas era un extraordinario latido de su corazón, perceptible para muchos de sus penitentes cuando se arrodillaban junto a él y acercaban la cabeza a su pecho. Muchos testificaron que habían percibido el martilleo de su corazón, empujando y golpeando como si estuviera a punto de salírsele del cuerpo. Era una palpitación física, pero tanto en Felipe como en sus penitentes estaba relacionada con el amor: no el simple sentimiento de amor (aunque Felipe siempre estaba lleno de afecto y simpatía), sino el amor divino. Los testigos declararon que, cuando sentían este latido de su corazón, el amor y la paz se infundia en ellos. Los jóvenes perturbados por deseos instintivos se sentian liberados de la necesidad de satisfacerlos fuera de la ley de Cristo. Y se tranquilizaban aquellos a quienes atormentaba la ansiedad por los problemas de sus familias.
Algunos de estos hombres habían notado un bulto en el lugar del corazón, el cual palpitaba muy fuerte y parecía muy próximo a la superficie. Después de la muerte de Felipe, los médicos le hicieron un examen y descubrieron que tenia lévantadas hacia fuera dos costillas falsas y el cartílago. Benedicto XIV, el Papa del siglo XVIII que reelaboró las normas para los procesos de canonización y que se interesó desde un punto de vista científico por los fenómenos curiosos que se dan en personas santas, consulto a los médicos de su tiempo, los cuales decidieron que el ensanchamiento del corazón de Felipe había sido causado por un aneurisma.
Esto no excluye el elemento «sobrenatural» _que pudiera haber causado el aneurisma.

¿Cuándo empezó?

En el último año de su vida, cuando Felipe se aproximaba a los ochenta años y estaba muy débil y enfermo, los médicos le examinaron y preguntaron sobre la extraordiaria palpitación de su corazón. Felipe respondió que habia tenido aquella «enfermedad» durante cincuenta años, desde que era todavia un joven (Cuando Gallonio escribia la biografia de Felipe, calculo que el desplazamiento del corazón y la experiencia relacionada con ello debían de haber ocurrido en 1544). Después de que se fueron los médicos, el cardenal Federico Borromeo hizo más preguntas a Felipe. Este le dijo: «Sucedió cuando era joven, al comienzo de mi conversión». Parece, pues, probable que «cincuenta años» era sólo un número redondo y que el acontecimiento que ocurrió en las catacumbas se produjo algún tiempo después de que Felipe vendiera sus libros y se lanzara a una vida de oración más concretada de lo que habia sido antes. Pudo muy bien haber ocurrido antes de 1544, es decir, antes de que cumpliera veintinueve años.
Federico Borromeo le preguntó si el corazón le había causado dolor. «No, nunca -respondió Felipe-, ni entonces ni después».
Entonces y en otras ocasiones, y también a otros amigos, Felipe decía que cuando era joven tenia más «espiritu». Siempre iba a las iglesias a orar. Y a veces sentía el espíritu tan fuertemente que no podía soportarlo y exclamaba a Dios «¡No más, Dios mio! Soy solamente un hombre mortal». Tenia que echarse al suelo e incluso revolcarse en él para mitigar el impulso de esta fuerza divina que le poseía.
Algo de este estilo le había sucedido en aquel día de Pentecostés, según explico Felipe a Borromeo, cuando estaba implorando en las catacumbas los siete dones del Espíritu Santo. Estos dones los recibe todo cristiano en el bautismo y la confirmación, pero suelen quedar atrofiados por falta de correspondencia y de cultivo en el corazón frio. Mientras Felipe oraba, quedó en éxtasis y cayó inconsciente al suelo. Al volver en si, halló el bulto sobre el corazón, que estaba palpitando como lo haría ya siempre a partir de entonces en los momentos de fervor. También a partir de entonces sintió los temblores y el calor en el pecho.

El globo de fuego

Esto es todo lo que se hizo público en la época del proceso; pero hay algo más, que salió a la luz muchos años más tarde y que iluminaba un poco el significado de la experiencia tal como se le presentó a Felipe. Ya bien entrado el siglo XVII, el padre Consolini, poco antes de morir, dijo a otro oratoriano algo que Felipe
le había confiado hacia el fin de su vida. Consolini guardó el secreto mucho tiempo después de la canonización de 1622. Felipe le había dicho que, mientras estaba invocando al Espiritu Santo en las catacumbas, vio de repente como una bola de fuego que bajaba rápida del cielo hacia él. Entrándole por la boca, este globo ardiente le penetró hasta el corazón y lo ensanchó con la fuerza de su tuego misterioso. Vencido por el amor, Felipe cayó al suelo.
El globo de fuego simbolizaba para Felipe una venida del Espíritu Santo, el cual prendió en su corazón el fuego del amor a Dios y a los hombres. El calor que sentía procedia de este fuego; apretaba contra su pecho las cabezas angustiadas y atormentadas, porque allí habitaba este espíritu celestial que le capacitaba para comunicar amor a los demás.
Hoy día, cuando se separa el símbolo del hecho, a menudo se pierde el significado de ambos. En tiempos de Felipe, la imagen y el acontecimiento podían separarse mucho menos de lo que se hace ahora. Y la poesía sigue usando el lenguaje simbólico. El hecho, el influjo del amor divino, ap***s puede explicarse sin imágenes y ¿qué mejor imagen que la del fuego, que aparece en el Nuevo Testamento? Consolini rezaba a menudo una oración, que decía que era de Felipe: «Luz de luz, ilumina mi corazón»; y Felipe solía formular una cita del Cantar de los Cantares: «Estoy herido de amor».
Esta visión del globo de fuego era un eco de las llamas del primer Pentecostés, cuando los apóstoles, hasta entonces hombres asustados y escondidos, quedaron prendidos por el fuego divino para propagar el amor de Cristo entre la humanidad. La habitación del Cenáculo tembló cuando bajó el Espíritu. La tierra tiembla cuando el Espiritu de la misma Vida invade los corazones de los hombres. El Amor estremece la carne del hombre, quema en la zarza del cuerpo como un fuego purificador, hace palpitar el pulso como las alas de un pajaro, como las alas de la paloma que Juan Bautista vio que se cernía sobre la cabeza de Cristo cuando salía de las aguas del Jordán al comienzo de su misión de amor.
En la venida del amor divino al corazón de un hombre de Roma habia como un eco de todos estos misterios del Espiritu.

(MERIOL TREVOR, San Felipe Neri, apóstol de Roma(1515-1595) ed. Sal terrae España 1986. p. 37-42)

𝑶𝑪𝑻𝑨𝑽𝑶 𝑫𝑰́𝑨 𝑫𝑬 𝑳𝑨 𝑵𝑶𝑽𝑬𝑵𝑨 𝑨 𝑺𝑨𝑵 𝑭𝑬𝑳𝑰𝑷𝑬 𝑵𝑬𝑹𝑰En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.Breve HistoriaEn 1564 e...
24/05/2026

𝑶𝑪𝑻𝑨𝑽𝑶 𝑫𝑰́𝑨 𝑫𝑬 𝑳𝑨 𝑵𝑶𝑽𝑬𝑵𝑨 𝑨 𝑺𝑨𝑵 𝑭𝑬𝑳𝑰𝑷𝑬 𝑵𝑬𝑹𝑰

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Breve Historia

En 1564 el Papa Pío IV pidió a San Felipe que asumiera la responsabilidad de la Iglesia de San Juan de los Florentinos. Fueron entonces ordenados tres de sus propios discípulos para ayudarle a atender dicha iglesia. Estos sacerdotes vivían y oraban en comunidad, bajo la dirección de San Felipe. El santo redactó una regla muy sencilla para sus jóvenes discípulos, entre los cuales, se contaba el futuro Cardenal e historiador César Baronio. En 1575, San Felipe y sus colaboradores adquirieron, con la bendición del Papa Gregorio XIII, su propia Iglesia: Santa María in Vallicella. El mismo Papa aprobó formalmente la congregación del Oratorio ese mismo año. La Congregación tenía como fin la oración, la predicación y la administración de los sacramentos con un espíritu de familia. La Iglesia de Santa María in Vallicella estaba en ruinas y resultaba demasiado pequeña, por ello, el santo decidió demolerla y construir una más grande. Además, tuvo una visión que le avisaba de que la iglesia estaba a punto del derrumbe, siendo sostenida únicamente por la Virgen; así, resultó que los obreros encontraron que la viga principal estaba en el aire, desconectada de todo apoyo. Bajo la dirección de San Felipe, la excavación comenzó en el lugar donde yacía escondida una antigua iglesia. Estas ruinas proveyeron de piedra suficiente para una porción de la nueva iglesia y para el resto de los cimientos. En menos de dos años los padres se mudaron a la “Chiesa Nuova”. Todo el gasto de la construcción corrió a cargo de numerables donaciones que venían providencialmente cuando más se las necesitaba. Felipe no tuvo nunca que pedir dinero a nadie.

Doctrina

“Debéis continuar con mucho fervor la obra comenzada, desasiéndoos de toda consideración humana y de todo interés personal; luego, someteos a la voluntad de Dios y suplicadle que no permita que hagáis nada que sea contrario a su mayor gloria”.

“No busquéis más que esta gloria de Dios y tened confianza: El que ha hecho que comencéis la obra hará que la acabéis”.

Para estar seguros, dirigiros al Señor, suplicad el particular auxilio de la Virgen María y de los santos a los que tengáis más devoción”.

Solía Felipe repetir que el amor de la Virgen hacia Dios era tan grande que, por el deseo que tenía de unirse a su Amado padecía grandemente, por lo que Dios, para consolarla, envió a su divino Hijo”.

Muchas veces repetía: “Sabed, hijos, y creedme, pues lo sé, que no hay medio más eficaz para alcanzar las gracias de Dios como la Santísima Virgen”.

Petición particular para este día.

Letanías

San Felipe Ruega por nosotros.

Vaso de Espíritu Santo Ruega por nosotros.

Hijo de María Ruega por nosotros.

Apóstol de Roma Ruega por nosotros.

Consejero de papas Ruega por nosotros.

Voz profética Ruega por nosotros.

Oremos

Señor Dios, que no cesas de enaltecer a tus siervos con la gloria de la santidad, concédenos que el Espíritu Santo nos encienda con aquel mismo fuego con el que abrasó el corazón de San Felipe Neri.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén

PENTECOSTÉS¿Qué es Pentecostés?En la fiesta de Pentecostés, los cristianos conmemoran la venida del Espíritu Santo sobre...
24/05/2026

PENTECOSTÉS

¿Qué es Pentecostés?

En la fiesta de Pentecostés, los cristianos conmemoran la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles, reunidos alrededor de la Madre del Señor (Hechos capítulo 2). La fiesta se celebra el 50 y último día de la temporada de Pascua.

¿Cuál es la historia de Pentecostés?

Los 11 apóstoles restantes regresaron a Jerusalén después de la Ascensión de Jesús al Cielo. Hechos 1:14 dice: "Todos ellos perseveraban unánimes en la oración, junto con algunas mujeres y con María, la madre de Jesús, y sus hermanos". Durante este tiempo, los Apóstoles eligieron un reemplazo para Judas Iscariote. Echaron suertes entre dos hombres, y la suerte cayó sobre Matías.
Después de nueve días de oración, el Espíritu Santo descendió sobre los discípulos. Oyeron un sonido como un "viento poderoso", y "lenguas como de fuego" descansaban sobre sus cabezas.
Al salir, Pedro se dirigió a la multitud que se había reunido. Aunque unas semanas antes había negado a Cristo tres veces, Pedro proclamó valientemente el Evangelio. Ese día, tres mil personas creyeron en Cristo y fueron recibidas en Su Iglesia.

¿Cuál es el significado de Pentecostés en las Escrituras?

San Lucas describe la escena del descenso del Espíritu Santo como “el día en que llegó Pentecostés” (Hechos 2: 1). Este quincuagésimo día (pentekoste) era para Israel una fiesta de la cosecha de primavera que terminaba los días de celebración después de la Pascua. También fue una celebración de la entrega de la Ley en el monte Sinaí. Para el cristiano, sigue siendo el "quincuagésimo día", pero después de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, y la celebración del Don del Espíritu Santo.
El Catecismo de la Iglesia Católica (párrafos 731-732) dice:
En el día de Pentecostés, cuando las siete semanas de Pascua habían llegado a su fin, la Pascua de Cristo se cumple en el derramamiento del Espíritu Santo, manifestado, dado y comunicado como una persona divina: de su plenitud, Cristo, el Señor, derrama el Espíritu en abundancia.
Ese día, la Santísima Trinidad se revela completamente. Desde ese día, el Reino anunciado por Cristo está abierto a los que creen en él: en la humildad de la carne y en la fe, ya comparten la comunión de la Santísima Trinidad ...
“El Espíritu del Señor dentro de ti es tan abrumador que debería ser lo más importante y visible en toda tu vida”.

¿Por qué Pentecostés es importante para los cristianos de hoy?

En Juan 14:26, Jesús dijo: “El Consejero, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que les he dicho”.
Por lo tanto, Pentecostés no es solo un evento histórico. Como cumplimiento de la promesa de Jesús, sigue dando frutos en la Iglesia de hoy, especialmente en los sacramentos del Bautismo y la Confirmación.

¿Quién celebra Pentecostés?

Tanto judíos como cristianos celebran esta fiesta - para los judíos es la culminación del Paso de la esclavitud a la libertad en la entrega de la Ley Divina; para los cristianos, el cumplimiento de la Pascua de Cristo del pecado y la muerte en la entrega del Espíritu Divino. Sin embargo, estas fiestas ocurren en diferentes momentos, ya que la Pascua Judía y la Pascua de los Cristianos solo coinciden ocasionalmente.

¿Por qué se conoce a Pentecostés como el cumpleaños de la Iglesia?

Cuando el Espíritu Santo descendió sobre los discípulos, inmediatamente comenzaron a proclamar el Evangelio. De hecho, ese día se bautizaron tres mil personas. Los discípulos, mediante el don del Espíritu Santo, estaban respondiendo al llamado de Jesús de "Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" (Mateo 28:19). El Espíritu Santo es vital en la misión y el testimonio de la Iglesia, por eso consideramos a Pentecostés como el nacimiento de la Iglesia.

"Cuán bueno es Dios al darme su Espíritu Santo para suplir lo que necesito para luchar por la santidad".

PODER Y TESTIMONIO

“Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.” Hechos 1:8.

¿Quién es el Espíritu Santo?

El Espíritu Santo es la tercera persona de la Santísima Trinidad. Dios el Padre es la Primera Persona y Dios el Hijo (Jesús) es la Segunda Persona de la Santísima Trinidad.
Según el Catecismo (párrafo 691):
“Espíritu Santo” es el nombre propio de aquel a quien adoramos y glorificamos con el Padre y el Hijo. La Iglesia ha recibido este nombre del Señor y lo profesa en el bautismo de sus nuevos hijos. [Cf. Mt 28:19]
El término "Espíritu" traduce la palabra hebrea ruah, que, en su sentido principal, significa aliento, aire, viento. Jesús, en efecto, utiliza la imagen sensorial del viento para sugerir a Nicodemo la novedad trascendente de aquel que es personalmente aliento de Dios, el Espíritu divino. [Jn 3: 5-8] Por otro lado, “Espíritu” y “Santo” son atributos divinos comunes a las tres personas divinas. Al unir los dos términos, Escritura, liturgia y lenguaje teológico designan a la persona inexpresable del Espíritu Santo, sin ningún posible equívoco con otros usos de los términos “espíritu” y “santo”.
“Si me amas, guardarás mis mandamientos. Y rogaré al Padre, y él os dará otro Consejero, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque ni lo ve ni lo conoce; lo conoces, porque él habita contigo y estará en ti ".�- Juan 14: 15-17

¿Qué significa el Espíritu Santo para los cristianos?

Romanos 5: 5 dice: "... el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado".
¿Qué les enseña el Espíritu Santo a los cristianos?
El Catecismo dice: “El conocimiento de la fe sólo es posible en el Espíritu Santo: para estar en contacto con Cristo, primero debemos haber sido tocados por el Espíritu Santo. Viene a nuestro encuentro y enciende la fe en nosotros” (CIC, 683).

“Si la gente escuchara al Espíritu Santo, lo escucharían decir: 'Dios te ama'” - Papa Francisco

¿Cuáles son los siete dones del Espíritu Santo?

Los Siete Dones del Espíritu Santo son sabiduría, entendimiento, conocimiento, consejo, fortaleza, piedad y temor del Señor (cf. Is. 11: 2-4).

¿Cuáles son los frutos del Espíritu Santo?

El Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica dice: “Los frutos del Espíritu Santo son perfecciones plasmadas en nosotros como primicias de la gloria eterna. La tradición de la Iglesia enumera doce: «caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia y castidad» (Ga 5, 22-23 Vulgata).” (Compendio, 390).
"El Espíritu Santo ... nos lleva a las alturas de Dios, para que ya podamos experimentar en esta tierra la semilla de la vida divina que existe dentro de nosotros". - Papa Benedicto XVI

¿Cuál es el papel del Espíritu Santo en Pentecostés?

Aunque el Espíritu Santo ha estado obrando desde el principio formando la creación (Génesis 1: 1), a través de la venida del Espíritu Santo sobre la Iglesia, Él forma una nueva creación en Cristo. Como dice el Catecismo, "El Espíritu Santo, que Cristo la Cabeza derrama sobre sus miembros, edifica, anima y santifica la Iglesia ..." (CCC 747)

¿Cuáles fueron las dos señales del Espíritu Santo en Pentecostés?

Las dos señales eran el "sonido ... del cielo como el de un viento impetuoso" (Hechos 2: 2) y "lenguas como de fuego" sobre las cabezas de los discípulos (Hechos 2: 3).

¿Cuál fue la primera novena de la Iglesia?

Los “nueve días de oración” originales ocurrieron cuando los discípulos se reunieron para esperar y orar por la venida del Espíritu Santo. (véase Lucas 24:49; Hechos 2: 1-5)

Fuente: EWTN

Dirección

3 Sur 902 Centro Histórico
Puebla
72000

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Oratorio de San Felipe Neri de Puebla publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Compartir