15/08/2026
La Asunción de la Virgen María no es una advocación mariana. Y aunque a veces usamos estos términos como si significaran lo mismo, conocer la diferencia también nos ayuda a comprender mejor nuestra fe.
La Asunción de María es un dogma de fe: creemos que la Santísima Virgen, al terminar el curso de su vida terrena, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo. No hablamos simplemente de un nombre dado a María, sino de una verdad que la Iglesia enseña y profesa sobre ella.
Una advocación mariana, en cambio, es un título o una manera particular de invocar y venerar a la misma Virgen María. Por ejemplo, cuando hablamos de Nuestra Señora de Guadalupe, Nuestra Señora de Lourdes o la Virgen del Carmen, no estamos hablando de distintas vírgenes.
Es siempre María.
La misma mujer que dijo “sí” a Dios.
La Madre de Jesús.
La que permaneció junto a la Cruz.
La que hoy contemplamos glorificada junto a su Hijo.
Por eso es importante distinguir:
La Asunción nos enseña una verdad sobre María.
Una advocación nos ayuda a venerar a María bajo un título particular.
Y recordemos algo fundamental: los católicos no creemos en “muchas vírgenes”. Existe una sola Virgen María, Madre de Jesucristo. Los diferentes títulos, imágenes y advocaciones no multiplican a María; expresan distintas formas en las que los fieles, a lo largo de la historia y en distintos lugares del mundo, han manifestado su amor y veneración hacia ella.
Conocer nuestra fe también es aprender a explicarla. Y cuanto mejor conocemos lo que la Iglesia enseña, mejor podemos amar, vivir y compartir aquello que creemos. 🤍