18/06/2022
Cuando nos encanta servir, pero por las razones equivocadas, revelamos nuestro egocentrismo. Muchas veces, nos encanta servir a otros porque al hacerlo somos el centro de atención y, en nuestra inmadurez, nos gusta estar en el centro. Cuando somos el centro, la gente nos ve, nos aplaude, nos aprueba y demás.
Debemos servir, pero por las razones correctas. “Mucha gente ha cambiado su conducta, pero sus motivaciones y deseos todavía están errados, de manera que Dios no se siente más complacido con la nueva conducta que con la anterior”.
En la medida en que somos sinceros, podemos, con la ayuda de la Palabra de Dios y del Espíritu de Dios, ir descubriendo señales de inmadurez en nuestro carácter para llevarlas entonces a los pies de Cristo
| Miguel Nuñez