22/05/2026
A veces dudamos de nuestra capacidad y nos angustia el lugar donde estamos. Pero si Dios lo permitió, es porque ahí quiere hacernos crecer y florecer, aun en lo más árido.
No siempre estamos donde queremos, sino donde necesitamos estar. Aunque parezca difícil, ese lugar incómodo puede ser el terreno donde tu vida está siendo formada para que se cumplan los propósitos de Dios.
Por eso, no huyas, aprender a florecer donde hoy duele.
Florecer no depende del lugar, sino de lo que decides hacer con él. Quizá no estás ahí por casualidad, sino porque es donde tu mejor versión puede nacer.