16/05/2026
ASCENSIÓN DEL SEÑOR (Ciclo A)
La lectura de hoy enlaza con el final del Evangelio de Lucas donde se narra la última escena de la vida de Jesús, su ascensión a los cielos, con lo que da comienzo la vida de la Iglesia. Nuestro fragmento esta incrustado en el llamado prólogo, donde Lucas resume el contenido de su Evangelio. La pregunta de los discípulos por la restauración de Israel, revela un horizonte limitado y pobre de su fe, la respuesta de Jesús, revela la fe verdadera que se concreta en la fuerza del Espíritu sobre todo el mundo. El relato de la ascensión revela el encuentro entre Dios y la humanidad, la comunión del ser humano con la trascendencia y la eternidad; una confesión de fe en Cristo resucitado que ha elevado a la divinidad a la humanidad (cfr. Hch. 1,1-11). Esta circular paulina, de los años 62 – 63 D. de C., dirigida a muchas comunidades cristianas, transforma el relato de la ascensión de Jesús en oración y confesión de fe. El Apóstol pide espíritu de sabiduría y revelación para poder conocer a Jesús y un deseo de contemplación para poder comprender su gloria, por encima de todo ideal, valor o sistema del mundo. Poéticamente expresa la íntima relación entre Pascua y Ascensión: Dios resucitó a Jesús de entre los mu***os y lo sentó a su derecha en el cielo, por encima de todos los seres, subrayando la supremacía de Cristo en el cielo y en la tierra (cfr. Ef. 1,17-23). Con esta página evangélica, la misión universal de los discípulos, concluye el Evangelio de San Mateo. En Galilea, donde inició su ministerio, Jesús se aparece a sus discípulos lleno de poder universal, como lo indica la reacción de sus seguidores: se postraron y lo adoraron. Jesús se acerca a ellos y les habla haciendo una síntesis de su Evangelio, compuesta de una afirmación, un mandato y una promesa: la afirmación es una afirmación de soberanía, el Padre lo ha constituido Señor de universo. El mandato es un mandato de misión: hagan discípulos, comunidad, Iglesia a todos los hombres, enseñando y bautizando. Y la promesa, es una promesa de asistencia, garantía de eficacia y estímulo esperanzador en medio de las dificultades. Jesús es el Dios con nosotros (cfr. Mt. 28,16-20).
Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono. Aleluya (Sal. 46).