25/06/2024
Cuando La Iglesia Nos Lastima
Tristemente hay cristianos que han sido lastimados por la iglesia. Por varias razones como por mantener poder, o abusar del poder que tienen, lideres cristianas han dañado a sus hermanos en Cristo. Muchos cristianos abandonan la iglesia y no se congregan por temor de ser lastimados otra vez o por un rencor por la falta de justicia. Yo lo sé porque personalmente he vivido esto. Había un misionero que pecó en contra de mi cometiendo algo muy inmoral. Cuando hablé con el pastor de la iglesia (Mateo 18:15-16), él quería esconderlo para que no hubiera un escándalo en la iglesia. Yo fui lastimado por el misionero y los pastores de la iglesia. Durante este proceso aprendí cinco cosas importantes:
1. Dios está con nosotros en nuestro dolor. Salmos 34:18 dice, «Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón y salva a los contritos de espíritu.»
2. Cristo también experimentó el rechazo de sus discípulos. Judas lo traicionó, Pedro lo negó 3 veces y todos los discípulos lo abandonaron en el jardín de Getsemaní, cuando lo arrestaron. Pero los perdonó y restauró a Pedro. »
3. Tenemos que perdonar al que nos lastimó: Efesios 4:31-32 dice, «Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.» Colosenses 3:13 dice, «Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.»
4. Si queremos ser perdonados tenemos que perdonar. Jesús nos enseñó de orar lo siguiente: «Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a los que nos deben» (Lucas 11:4). Jesús también nos advirtió lo siguiente: «Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.»
5. Debemos congregarnos con otros cristianos. No debemos quedarnos en una situación negativa, pero debemos pedir al Señor de guiarnos a una iglesia donde podamos ser sanados y restaurados. La Biblia nos habla de la importancia de ser parte de una iglesia: “No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca» (Hebreos 10:35). También debemos recordar que no existe una iglesia perfecta, porque somos humanos pecadores. El Apóstol Pablo frecuentemente tenía que traer exhortación a las iglesias, especialmente a la iglesia en Corinto. Jesús reprendió varias iglesias en el libo de Apocalipsis.
Si has sido lastimado por la iglesia, clama a Dios para sanar tu corazón. Perdona y se parte de una congregación sana en la cual puedes servir y bendecir a otros.