Católico Defiende tu Fe

Católico Defiende tu Fe Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que

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Hágase en mí según tu palabra

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07/05/2025

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REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY MIÉRCOLES 7 DE MAYO.
Queridos hermanos en la fe:
«El que venga a mí, no tendrá hambre»
Hoy vemos cuánto le preocupan a Dios nuestro hambre y nuestra sed. ¿Cómo podríamos continuar pensando que Dios es indiferente ante nuestros sufrimientos? Más aún, demasiado frecuentemente "rehusamos creer" en el amor tierno que Dios tiene por cada uno de nosotros. Escondiéndose a Sí mismo en la Eucaristía, Dios muestra la increíble distancia que Él está dispuesto a recorrer para saciar nuestra sed y nuestro hambre.
Pero, ¿de qué "sed" y qué "hambre" se trata? En definitiva, son el hambre y la sed de la "vida eterna". El hambre y la sed físicas son sólo un pálido reflejo de un profundo deseo que cada hombre tiene ante la vida divina que solamente Cristo puede alcanzarnos. «Ésta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en Él, tenga vida eterna» (Jn 6,39). ¿Y qué debemos hacer para obtener esta vida eterna tan deseada? ¿Algún hecho heroico o sobre-humano? ¡No!, es algo mucho más simple. Por eso, Jesús dice: «Al que venga a mí no lo echaré fuera» (Jn 6,37). Nosotros sólo tenemos que acudir a Él, ir a Él.
Estas palabras de Cristo nos estimulan a acercarnos a Él cada día en la Misa. ¡Es la cosa más sencilla en el mundo!: simplemente, asistir a la Misa; rezar y entonces recibir su Cuerpo. Cuando lo hacemos, no solamente poseemos esta nueva vida, sino que además la irradiamos sobre otros. El Papa Francisco, el entonces Cardenal Bergoglio, en una homilía del Corpus Christi, dijo: «Así como es lindo después de comulgar, pensar nuestra vida como una Misa prolongada en la que llevamos el fruto de la presencia del Señor al mundo de la familia, del barrio, del estudio y del trabajo, así también nos hace bien pensar nuestra vida cotidiana como preparación para la Eucaristía, en la que el Señor toma todo lo nuestro y lo ofrece al Padre».
PENSAMIENTOS PARA EL EVANGELIO DE HOY
«Señor, haz de mí lo que Te agrade. No Te pongo ningún impedimento ni restricción, porque Tú eres todo mi deleite y el amor de mi alma. Y yo, igualmente, derramo ante Ti el torrente de mis confidencias»
«Sólo quien es Dios, ve a Dios, y éste es Jesús. Él habla realmente a partir de la visión del Padre, a partir del diálogo permanente con el Padre, un diálogo que es su vida» (Benedicto XVI)
«El Hijo de Dios ‘bajado del cielo no para hacer su voluntad sino la del Padre que le ha enviado’ (Jn 6,38), ‘al entrar en este mundo, dice: (...) He aquí que vengo (…) para hacer, oh Dios, tu voluntad’. En virtud de esta voluntad somos santificados, merced a la oblación de una vez para siempre del cuerpo de Jesucristo» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 606)

05/05/2025

LA FORMA DE HACER EL PADRE NUESTRO EN LA SANTA MISA

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