10/05/2026
🌷 Feliz Día de las Madres 🌷
Madres: el abrazo de Dios que nunca se va
Miro esta foto y no solo me veo a mí.
Veo el fruto de una promesa que Dios nos hizo en el Evangelio:
“No los dejaré huérfanos, volveré a ustedes”.
Y hoy entiendo que Él vuelve muchas veces a través de los ojos, la ternura y el coraje de nuestras madres.
Hablo de la mía porque en su entrega descubrí una de las formas más puras del amor de Dios.
Ella tenía una preocupación santa: que yo jamás me sintiera solo.
Por eso, antes de partir, me dejó abrazado por el amor de mi familia, pero sobre todo, me llevó de la mano hacia la Madre que nunca abandona.
Fue ella quien me puso de rodillas por primera vez frente a la Virgen de Guadalupe.
Y en aquel silencio frente a la Morenita, no solo aprendí a rezar; aprendí a confiar.
Ahí comenzó un camino que hasta hoy sigue sosteniendo mi vida.
Si ahora tengo fuerzas para servir, para escuchar, para acompañar y seguir adelante aun cuando el alma pesa, es porque primero fui formado por el testimonio de una mujer que amaba sin medida.
Una mujer que no sabía rendirse.
Que entendía que la fe no es esconderse del dolor, sino tener el valor de cargar también el de los demás.
Para quienes hoy todavía pueden abrazar a su mamá:
háganlo sin prisa.
Escuchen sus consejos aunque parezcan repetidos.
Valoren esas llamadas, esas preguntas insistentes, esas maneras sencillas de amar.
Porque muchas veces Dios cuida nuestra vida a través de una madre que insiste, ora y permanece.
Y para quienes hoy miramos un poco más al cielo:
A veces la gente piensa que quienes servimos a Dios no se rompen, que siempre tienen fuerzas, que nunca sienten el peso de la ausencia.
Pero también hay noches donde el corazón se cansa y las rodillas tiemblan.
Y es ahí donde vuelvo a sentirla.
No desde la tristeza, sino desde esa presencia invisible que acompaña, sostiene e intercede.
Porque mi madre no se fue; se quedó viviendo en mi fuerza, en mi fe, en la manera en que amo y en esa paz que aparece justo cuando más la necesito.
Cada vez que decido no rendirme, hay algo de ella viviendo en mí.
Cada vez que vuelvo mi mirada a María, recuerdo que fue mi mamá quien me enseñó el camino hacia Ella.
Y qué consuelo tan grande entender que una madre que amó de verdad jamás desaparece.
Solo aprende a cuidarnos de otra manera.
Hoy no celebro una ausencia.
Celebro un legado vivo.
Celebro a la mujer que me enseñó a confiar en Dios, a amar a la Virgen y a creer que incluso el dolor puede transformarse en esperanza.
Gracias, mamá, porque aun desde el cielo sigues siendo hogar, fuerza e intercesión.
Feliz Día de las Madres a quienes hoy nos abrazan aquí en la tierra y a quienes ahora nos cuidan desde la eternidad. 🤍🙏