24/08/2026
MI CUERPO, SU HABITACIÓN 🕊️Ps. Samuel Ruiz. Dios nunca abandonó su deseo de habitar en nosotros.
Cuando Dios habita, Dios ordena. Donde antes había vacío y tinieblas, Él dice: “Sea la luz”, y todo comienza a ser transformado. Porque cuando Dios gobierna nuestra vida, las tinieblas ya no tienen la última palabra.
La revelación de Cristo despierta nuestro espíritu y alinea nuestra alma con Su voluntad. Pero Dios no quiere solamente nuestro espíritu o nuestra alma: también quiere nuestro cuerpo.
Mi cuerpo tiene un propósito: glorificar a Dios. 🙏🏼 Puedo pertenecer a Cristo y, aun así, tener áreas donde mis apetitos todavía quieren gobernar. Pero mis deseos ya no son mi señor. El éxito, el dinero, la familia, el reconocimiento o cualquier otra cosa no ocupa el trono de mi corazón.
Jesús gobierna mi vida. Jesús gobierna mis deseos. Por eso, la disciplina también se convierte en adoración. Cada vez que decimos “no” a un impulso, a una tentación o a algo que quiere dominarnos, estamos recordando que hay Alguien que tiene el control de nuestra vida: Jesús.
No se trata solamente de tener a Dios cerca. Se trata de permitirle habitar, ordenar y gobernar cada área de nosotros.
Mi cuerpo. Su habitación. Mi vida. Su templo. Mis deseos. Bajo Su gobierno.
“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo… y que no sois vuestros?”
1 Corintios 6:19
“Con Cristo he sido juntamente crucificado; y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí.”
Gálatas 2:20