16/05/2023
Gracias a nuestros hermanos varones de IDC Guillen por hacer posible éste convivio "Día especial para mamá" 🌷
Una mujer que ama a Dios está revestida de fuerza y dignidad, esto significa que está apartada del resto.
Ya sea que celebremos el Día de la Madre por tradición, cultura, o por buena intención, esforcémonos para que todo nos lleve a recordar que Dios es quien nos ha permitido ser madres. Él es quien nos ha dado hijos para amar, cuidar y enseñar acerca de Cristo y Su obra, todos los días de sus vidas. No solo la Biblia es acerca de Dios, sino que también nuestras vidas compradas a precio de sangre son acerca de Dios.
Cuando Dios está en el centro de nuestras vidas, podemos responder diferente ante cualquier expectativa que tengamos con respecto a este día.
Ya sea que recibas un regalo, se acuerden de ti o no, o tengas que trabajar, escoge amar. Escoge servir y seguir glorificando al Dios que te salvó.
Quita la mirada de ti misma y mira a tu alrededor: muéstrale amor a esa madre que ha perdido a su hijo, a aquella mujer con vientre cerrado, o aquella que no ha recibido amor de sus hijos porque se encuentran lejos. Participa en tu santificación, en medio de tus deseos, para desear más a Cristo y amar a otros.
Si tienes la bendición de ser madre, conoces a una madre, tu madre aún vive, o tienes suegra: ora por ellas, dales ánimo con tu vida de servicio para amar a Cristo y sigue sirviendo a los tuyos como si mañana fuese el último día de tu vida en esta tierra.
Al final del día, servir es el llamado supremo de todo cristiano y el Día de la Madre no es la excepción. Ningún día lo es. ¡Que este y todos los días puedas recordar que todo viene de Dios, que todo es por Él y todo es para Él! (Ro 11:38). «Grande es el Señor, y digno de ser alabado en gran manera, y Su grandeza es inescrutable» (Sal 145:3).