14/12/2025
TERCER DOMINGO DE ADVIENTO
“Aguarden con paciencia y mantengan firme el ánimo, porque la venida del Señor está cerca”.
Isaías 35,1-6.10
Santiago 5,7-10
Mateo 11,2-11
Iniciamos la tercera semana del tiempo de la espera; vamos en camino acompañados de la palabra de Dios, que es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro sendero. La meta de nuestro caminar se aproxima poco a poco. La Solemnidad del Nacimiento del Hijo de Dios está cada vez más cerca, lo cual nos apremia a redoblar el esfuerzo, retomando los propósitos formulados hace quince días cuando comenzábamos el Adviento.
Este domingo recibe el nombre de “domingo gaudete”, domingo de gozo, de alegría, porque el Señor está ya cerca. De hecho, las oraciones y los textos bíblicos nos invitan a estar alegres, felices, porque el Dios hecho hombre se aproxima y esto nos debe llenar de un gozo que nada ni nadie nos pueda arrebatar jamás. Podemos, por lo tanto, reflexionar en primer lugar acerca del tema de la alegría cristiana; tema que hoy, más que nunca, requiere de una buena profundización y aplicación práctica. En efecto, la realidad difícil que vivimos en nuestros pueblos y ciudades del país nos lleva, con mucha frecuencia, al desánimo, a la desesperanza, a la tristeza, a la impotencia, a la desesperación e, incluso, a situaciones depresivas. Hoy el Señor, en su Palabra, nos dice: “Regocíjate, yermo sediento. Que se alegre el desierto…, que se alegre y dé gritos de júbilo… ¡Ánimo! no teman. He aquí que su Dios… viene ya para salvarlos. Vendrán a Sión con cánticos de júbilo, coronados de perpetua alegría; serán su escolta el gozo y la dicha…, porque la pena y la aflicción habrán terminado”. Qué hermosas palabras, sin duda, las contenidas en esta primera lectura; nos dan consuelo, fortaleza, confianza, esperanza, seguridad, alegría y paz.
El apóstol Santiago, por su parte, nos exhorta a dos cosas muy sencillas: ser pacientes y a no murmurar unos de otros. Podemos en estos días del Adviento practicar estas virtudes, pensando que el Señor está cerca y que debemos con paciencia sobrellevar el ajetreo de la vida creando una atmósfera fraterna a nuestro alrededor.
Nuestro Señor, en el evangelio, alaba la figura de Juan el Bautista. De él dice, entre otras cosas: que no era una caña sacudida por el viento, ni un hombre vestido lujosamente; era un gran profeta, el mensajero que le preparaba el camino. Cuánta falta hacen hoy en día hombres y mujeres como Juan el Bautista: cabales, de criterio maduro, austeros, humildes, congruentes, mensajeros que prediquen la verdad del Evangelio.
Pidamos al Señor, en la eucaristía de este domingo, asumir el perfil de Juan Bautista, a fin de poder ayudar a nuestros hermanos para que se acerquen a Jesús, lo acepten en su corazón y lo reciban en esta próxima Navidad. Así sea.
¡Que tengas un bendecido domingo!
+ Ruy Rendón Leal
Arzobispo de Hermosillo