02/01/2025
VOZ DE DIOS A LOS HIJOS DEL REINO.
TE SEGUIRÉ, SEÑOR
Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas. Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.
Lucas 9:57-58 RV1960
Se ha ido el primer día de este año 2025. Empezarán los tiempos a correr de manera vertiginosa, devorando el calendario, pero también llevándose parte de nuestra vida, de nuestras energías, de nuestros anhelos y nuestros propósitos. Aunque podemos decir que hemos vivido un año más (de lo cual le damos infinitas gracias al Dador de la vida), otro enfoque es decir que nos queda un año menos que vivir, pues ciertísimamente esta realidad no tiene objeción alguna, pues nuestros años se van para no volver. Si miramos atrás encontraremos muchos puntos del tiempo en el cual nuestras decisiones nos llevaron por senderos que tal vez ahora producen en nosotros sentimientos encontrados, pensando que una decisión diferente, tal vez nos hubiese traído otras vivencias mas deseables. Sin embargo, los tiempos no regresan, ni pueden ser modificados.
Hoy, en los umbrales de un nuevo “paquete de tiempo” que vivir, es necesario que hagamos propósitos firmes para vivir el tiempo que nos resta de manera que proveamos para el verdadero futuro, el cual está mas allá de nuestra vida terrenal.
Seguir a Cristo sea tal vez uno de tus buenos objetivos para el año que inicia, y momentos emotivos como el término del año y la oportunidad de vivir el presente, sean condiciones para compromisos de entrega y servicio a quien nos ha llamado a la vida eterna. Tal vez hemos dicho como el personaje que se menciona en este versículo: “te seguiré adondequiera que vayas”. Sí, es un hermoso sentir y un loable propósito, pero somos advertidos de que la vida ministerial no es fácil; la vida de servicio no es una senda amplia, sino un camino estrecho, lleno de privaciones, de dificultades, de cansancio, de desencantos, de luchas con nuestro interior que nos impele a ser llevados a una mejor zona, donde el confort esté presente; donde no haya sacrificios, sino solo bienestar y prosperidad, pero que tiene una fuerza maravillosa que viene de lo alto para darnos el poder para continuar hacia adelante y llegar a la meta.
¿Qué tendremos que hacer para lograr este propósito maravilloso que nos lleva al incomparable mundo de la vida eterna al lado de nuestro Salvador? Pongamos todo en la balanza y oremos al Señor para ser llenados de su Espíritu y avanzar por el camino del tiempo, cruzando este año 2025 firmes y constantes, dejando atrás el confort terrenal y viendo hacia la meta, hacia el verdadero estado de felicidad eterna.
A. I. Alonso Rodríguez Márquez.