07/10/2024
Es cierto. Mi padre me levantaba muy de madrugada para is a La Merced en la Ciudad de México para traer a su puesto verdura fruta y se sufre para lograr algo en la vida y ser de bendición en tu localidad.
—¡Nooo señor, nooo señora!
El precio de mi verdura no es el que yo le digo, el precio de mi verdura es la herida de mis manos que provoca la espina por dónde paso a tientas en la madrugada, son las horas de camino de mi comunidad hasta el pueblo, es el llanto de mi chamaco que le provoca el hambre y el calor del medio día, no señor/señora no me regatee que yo diré que si, para que mi producto se venda.
Valore mi trabajo y de verdad ese es el verdadero precio de mi verdura.—
Consume local sin regatear, apoya la economía de tu pueblo.