Ir y llevar el Evangelio de Jesús, es compartir su palabra, su mensaje de arrepentimiento, de perdón y salvación. Es compartir con la gente que Jesús es el Mesías, que su presencia en la tierra es el inmenso anhelo de Jehová que ninguno de nosotros se pierda, sino que seamos salvos y pasemos la eternidad a su lado. Aprender a Servir y entender que el servicio es para Dios nos permitirá, a nosotros
, evangelistas, misioneros, predicadores y pastores, entender que no es nuestro mensaje el el que salva, sino el de Jesús, que nosotros solo somos sus enviados y que nuestro deber es compartir el mensaje de nuestro salvador, orar en todo tiempo e interceder por los perdidos, por los pecadores y por aquellos que rechazan el mensaje de salvación, porque ellos son parte del pueblo de Dios. Aquellos por los que Jesús Murió y resucitó en la cruz. Predicar su palabra con la sencillez del siervo, de aquel que solo obedece el mandato de su Señor de ir y hacer discípulos en el mundo y bautizarlos en el nombre del padre, del Hijo y del Espíritu Santo, con la certeza de que en la obediencia y en la mansedumbre, él, Jesús, estará con nosotros hasta el fin del mundo. Esperar, llenos de gozo y amor, esperar sabiendo que está escrito que aquel que venciere, se le dará del árbol de la vida que está en medio del paraíso de Dios. Esperar sabiendo que el que venciere, no sufrirá daño en la segunda muerte. Esperar, sabiendo que al que venciere, el Señor le dará autoridad sobre todas las naciones. Pero sobre todo, esperar en la certeza de la victoria, porque está escrito que el que venciere se le dará de comer del maná escondido en el cielo y una piedrecita blanca y en la piedrecita una nombre escrito que solo aquel que lo recibe conoce.