11/04/2026
Amada familia buenos días. Comparto con gozo la reflexión sabatina.
Dios bendiga sus vidas y familias.
“También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos”. Números 13:33
Nuestra visión determina nuestras acciones.
Dios le hizo grandes promesas al pueblo de Israel; la tierra en donde fluía leche y miel sería suya, pero al ver a los gigantes se olvidaron de todo.
Al poner su mirada sobre las circunstancias y no en Dios, comenzaron a comportarse y a hablar como personas derrotas.
Cada vez que maximizamos las circunstancias desafiantes y minimizamos a Dios, estamos en peligro de perder lo que Dios nos ha prometido.
Maximizar significa “llevar al máximo el potencial de algo material o inmaterial”. Minimizar: “empequeñecer, reducir o disminuir a su grado mínimo”.
Cuando maximizamos a Dios en nuestra vida, podemos ver las cosas como Dios las ve.
Las medidas de Dios son diferentes a las medidas humanas.
Lo que puede parecernos enorme a nosotros, para Él es como nada.
“Grande es el Señor… nadie puede medir su grandeza”. Salmo 145:3
“Pero ¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener…”
1 Reyes 8:27
Para Dios “mil años son como un día”.
2 Pedro 3:8.
¡Qué es un año en la eternidad! Dios tiene el control del tiempo y se mueve con precisión para ejecutar sus planes eternos.
¡Bienaventurado el que sabe esperar en Él!Dios pudo hacer más con un ejército de 300 personas obedientes que con un millón de temerosos. Las dos monedas de una humilde viuda tuvieron más valor para el Señor que las ofrendas de los arrogantes que daban para ser vistos.
El dinero nunca fue un problema para Dios.
“Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos”. Hageo 2:8.