Pátzcuaro, Michoacán.- La capilla del Calvario fue edificada a devoción y costo de Fray Marcos Ramírez de Prado, Obispo de Michoacán, terminándose en el año de 1666 como lo indica la inscripción colocada entonces en el cubo de la torre. Datos del libro “Historia de Pátzcuaro” de Manuel Tousaint, manifiesta que según una antigua tradición, la capilla se levantó el lugar donde estaba una yacata que
contenía los restos de Tariacuri, destacado jefe purépecha. En el primer tercio del siglo XIX, se hicieron algunos trabajos de mantenimiento y mejoras, entre los que destacan los siguientes: se le agregó otro cuerpo a la torre con su veleta, en virtud de que no cabían las esquilas que se le hicieron. Se construyó una casa adjunta para que le sirviera al capellán encargado, además de un cuarto junto a la sacristía y una barda en el contorno para su seguridad. El interior de la iglesia se redecoró pintando 37 varas de friso y el altar mayor en perspectiva, se compraron varias imágenes, una escultura de Jesucristo con su corona y diademas para San Juan y la Magdalena, cuatro profetas, La Santísima Trinidad y el Señor del Desmayo, la campana mayor y dos esquilas con herrajes de Coalcomán y varios ornamentos relacionados con el culto. En 1831 se terminó la calzada que sube a la capilla de 200 varas de largo por seis de ancho. La ubicación de esta capilla del Calvario se localiza al poniente de la población, sobre una preeminencia del Cerro del Estribo Grande. La ubicación es típica de las capillas que reciben la advocación de El Calvario las cuales aprovechan siempre alguna colina cercana a las poblaciones para escenificar en Vía Crucis que termina con la crucifixión de Cristo. Esta capilla culmina la calle que parte de la iglesia de San Francisco, donde se inicia el Vía Crucis. En un lado de la calle se ubican los nichos que señalan las estaciones. En un reducido espacio cuadrangular cuya superficie está cubierta con ladrillo; en la parte sur se encuentran siete lapidas funerarias que señalan entierros del siglo antepasado, algunas de ellos pertenecientes a familias nobles de Pátzcuaro, como don Francisco Arriaga Iturbe que tiene la fecha de 1891; de Mariano Ochoa y Luis Solchaga, de abril de 1871. Una lápida más antigua, con caracteres del siglo XVIII pertenece a Manuel Gutiérrez. La fiesta en honor de la virgen de Dolores, se lleva a cabo un viernes antes del Viernes Santo. Este texto ha sido publicado en el sitio Cambio de Michoacán, en la dirección http://www.cambiodemichoacan.com.mx/nota-n13706
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