22/06/2026
ESTE AUTO ES UN PAPÁ.
Ecos del día del padre...
En muchos casos, este es el estado de un hombre cuando se convirtió en papá. No estaba recién desempaquetado, reluciente y en perfecto estado. Ya tenía un recorrido, ya tenía huellas de lo andado. Raspones, abolladuras, llantas lisas, le faltaban tal vez algunas o muchas partes de su diseño original, y si las tenía, probablemente estaban dañadas, tal vez cargó más de lo que podía, sin cambio de aceite, los filtros tan llenos de impurezas que ya no filtraban casi nada, y por decirlo así, a ese vehículo te subiste al llegar a este mundo. Tal vez no ha sido como esperabas, tal vez no ha funcionado como esperabas... se poncha, se descompone, algunas veces no le alcanza para una subida muy demandante, se calienta, tiene fugas, nadie tal vez lo ha lavado con cariño, no ha tenido un mantenimiento profundo, etc., pero debe seguir funcionando. Todo lo anterior a causa de cómo lo manejaron antes de que fuera papá. Sin duda que todas estas razones no borran el "servicio" que te ha dado o te dio como padre, pero tal vez es para lo que alcanzaba, tal vez, incluso, nunca le activaron funciones que ya traía de fábrica y por lo mismo no sabe activarlas por sí mismo, como poner el clima para refrescar el recorrido, reclinar sus asientos para dar descanso y comodidad en el viaje, activar los seguros y usar sus cinturones de seguridad para que fueran bien protegidos sus ocupantes, etc. Era ya un vehículo usado, con los “secretos” que un auto así guarda, que han salido, salen y saldrán a la luz en este recorrido ahora como padre pero que se originaron en el camino de ser hijo, primeramente. Muchas veces hará ruidos que nunca se sabe a ciencia cierta de dónde vienen, qué pieza es la dañada. Así, comenzó a recorrer la carretera de la paternidad… otros autos, ni siquiera la quisieron recorrer, tomaron la ruta llamada “Sin compromiso”. Esos son los papás, eso incluso, puedo ser yo, ahora que soy padre. Espero haberme hecho entender, no se pretende minimizar nada, sólo se trata de entender de dónde puede provenir todo y que no es tu culpa como hijo(a). Si puedes, anímate a tratar de darle un mantenimiento a “tu auto” con amor, comprensión, empatía, oración a Dios para que lo restaure, Él es su fabricante y le conoce hasta la más pequeña pieza. Muéstrale el camino hacia el taller del Padre Celestial, el modelo perfecto de papá.