27/09/2025
*NOVENA EN HONOR A SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS
(DÍA TERCERO – 26 DE SEPTIEMBRE)*
*NOVENA EN HONOR A SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS*
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
*ACTO DE OFRECIMIENTO*
Oh Dios mío, Trinidad santísima, deseo amarte y hacer que te amen, y trabajar en la glorificación de la Santa Iglesia, salvando las almas que viven en el mundo y liberando a las que padecen en el Purgatorio. Deseo cumplir en absoluto tu voluntad y conseguir la gloria que me has preparado en tu Reino. En una palabra, deseo Santificarme, pero, como conozco mi debilidad, te pido, Dios mío, que seas Tú mismo mi santidad. Y, puesto que tu Amor ha llegado al extremo de darme a tu único Hijo, para que sea mi Salvador y Redentor, y los infinitos tesoros de sus méritos me pertenecen, me complazco en ofrecértelos y te suplico que no me mires sino en la Faz de Jesús y en su Corazón abrasado de amor. Amén.
*DÍA TERCERO – 26 DE SEPTIEMBRE*
*REFLEXIÓN*
«Un domingo, al cerrar el devocionario, después de terminar la Misa, quedó un poco fuera de las páginas una fotografía de nuestro Señor crucificado, asomando tan sólo una de las divinas manos, perforada y ensangrentada.
A su vista experimenté un sentimiento nuevo, inexplicable. Partióse mi corazón de dolor al contemplar aquella Sangre preciosa que caía en tierra, sin que nadie se apresurase a recogerla, y resolví permanecer siempre al pie de la cruz en espíritu, para recibir el rocío divino de la salvación y esparcirlo sin pérdida de tiempo en las almas.
Desde aquel día el grito de Jesús moribundo: ¡Tengo sed! resonaba a cada instante en mi corazón y lo encendía de un amor vivísimo, hasta entonces para mí desconocido.
Anhelaba dar de beber a mi Amado, sentíame yo también devorada por la sed de almas, y a todo trance quería arrancar a los pecadores de las llamas eternas…» (Manuscrito A, 45vº).
*ORACIÓN*
¡Oh gloriosa Santa Teresita!, alma privilegiada que descubriste en el amor de Dios la senda más breve para alcanzar la santidad, compadécete de nuestros débiles esfuerzos en la vida espiritual, y descúbrenos claramente esa prodigiosa senda del amor de Dios, a fin de que viviendo solamente por Él y para Él, logremos alcanzar nuestra perfección y la de nuestros hermanos. Amén.
*Pedir la gracia que se desea alcanzar.*
*INVOCACIONES A SANTA TERESITA*
¡Oh Santa Teresita! Por aquella bondad tan grande que te hizo prometer pasar tu cielo haciendo bien en la tierra. Derrama sobre mi alma la lluvia de rosas de tu protección y alcánzame la gracia que te pido. *Padrenuestro, Avemaría y Gloria.*
¡Oh Santa Teresita! Por aquel celo de la gloria de Jesús y de la salvación de las almas, que te mereció ser declarada por la Iglesia Patrona de todas las Misiones. Derrama sobre mi alma la lluvia de rosas de tu protección y alcánzame la gracia que te pido. *Padrenuestro, Avemaría y Gloria.*
¡Oh Santa Teresita! Por el amor seráfico que te llevó a morir diciendo: «¡Dios mío, te amo!», en un éxtasis de amor. Derrama sobre mi alma la lluvia de rosas de tu protección y alcánzame la gracia que te pido. *Padrenuestro, Avemaría y Gloria.*
*GOZOS EN HONOR A SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS*
Flor excelsa del Carmelo
Y de divinal belleza:
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
Bello rebrote de tronco sano,
¡Día feliz!, al mundo venido;
Dios os planta en el huerto feliz
De un hogar bien cristiano.
Pues tenéis tan buena raíz,
¡Cuál será vuestra ufaneza!
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
Si perdéis, pequeña aún
Vuestra madre, toda amor,
Una Madre mucho mejor
Habéis encontrado ya, que os ampara:
Es María, clara Estrella,
Que os sonrió en la orfandad.
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
¿Qué lengua decir podría
El fervor con que os preparó
Para tener el Tesoro sin precio
De Jesús Eucaristía?
¡Cómo recibís al Emanuel
Dentro de Vos, qué dulzura!
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
De Jesús bien sois la amiga,
Pero el corazón no está contento:
Pues el amor va creciendo
De esposarlo la hora os tarda.
El obstáculo os surge, cruel,
Pero le vence vuestra firmeza.
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
Confianza tenéis tanta
En el Esposo muy amado,
Que creyó en verdad
Arribar a ser gran Santa.
Que al deseo sois fiel
Vuestra vida lo patentiza.
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
Cuando pensáis en los salvajes
E infieles, ¡pensamiento triste!,
Anheláis para Jesucristo
Conquistar lejanos parajes.
Satisfecho fuera el anhelo
Cuando la fe raíz fuera tendida.
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
Sufrimiento toca a la puerta
-De tiempos ha que era esperado-;
Es un don del Amado,
Y le recibís con dicha fuerte.
Más que no en la dulce miel,
Halláis gusto en su amargura.
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos conduce al Cielo.
Si del Cielo el camino es duro,
-¡Ay, el amor, que es ingenioso!-,
El ascensor hallaréis Vos
Para llevaros bien segura.
Así, a nuestro orgullo rebelde,
Oponéis vuestra debilidad.
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
Queréis siempre ser pequeña,
Que es, el infante, arrullado;
Mas de vuestra santidad
Nada más Dios sabe su alta estatura.
Os dio como a modelo
El Camino de la Infancia.
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
De Jesús Infante juguete,
Nada más ser no queréis:
-Jesusito, jugad, jugad,
Con vuestra Teresita-.
Juguete bien fiel,
En sus brazos os tiene tenida.
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
En el mundo exiliada,
Sumergida en tinieblas,
Es para vos la oración
Llanto del alma ignorada.
El vaso lleno de amarga hiel
Pronto bebéis con fortaleza.
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
Del amor la amplia hoguera
Más y más os va aumentando,
Hasta que sigue un fuego gigante
Que la tierra abrase entera.
¡Si a los corazones nuestros, corazones de hielo,
Una chispa fuese transmitida!
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
No podéis recibir a Nuestramo
Como estáis próxima a morir,
Mas, dejando el mundo mezquino,
Le dijo: -¡Dios mío, os amo!-
Se os quita el negro velo
De la angustia en que estáis presa.
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
Libre ya, el alma se lanza
En los brazos del Amor;
Allí vuestra pequeñez
Halla eterna bienaventuranza.
Del Edén fulgente Estrella,
¿Qué dirá vuestra grandeza?
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
Habiéndoos llegado la hora
Del triunfo más esclarecido:
Santa os dice el Padre Santo,
Todo el mundo mercedes os implora:
Sois para el mísero infiel
Pura Luz en el Cielo encendida.
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
De favores bella rosa
Recogerán vuestros devotos;
Más todavía, de los Sacerdotes
Os hará Dios la Abogada.
Infundidles vuestro celo,
¡Oh gentil Sacerdotisa!
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
Pues estáis ya en el eterno Carmelo,
Del Amado toda cautivada:
Conducidnos, oh Teresa,
Por el camino que nos lleva al Cielo.
*℣.* La gracia fue difundida en tus labios.
*℟.* Porque el Señor te bendijo eternamente.
*ORACIÓN*
Señor, que has dicho: “Si no os hacéis semejantes a niños, no entraréis en el reino de los cielos”, concédenos que imitemos de tal modo la humildad y sencillez de corazón de la virgen Santa Teresa, que logremos alcanzar las recompensas eternas. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.