02/03/2026
Os tocamos flauta, y no bailasteis; os endechamos, y no llorasteis.— Mateo 11:17
Jesús usa esta analogía para describir a personas que se han vuelto espiritualmente sordas. La "flauta" representa la invitación de Dios, el anuncio del Evangelio y la alegría de Su presencia.
Como danzora, tú eres quien ha decidido sí escuchar. Mientras el mundo (y a veces la propia iglesia) permanece sentado y apático, tus pies responden a una melodía que el oído natural no percibe. Danzar es la prueba física de que tu espíritu está en sintonía con el movimiento de Dios.🩰
La crítica hacia la danza cristiana a menudo nace de la misma raíz que Jesús denunció: la incapacidad de reaccionar.
Si hay gozo, no bailan.
Si hay arrepentimiento, no lloran.
El problema no es el instrumento (la flauta), ni el mensaje; el problema es el receptor. Cuando alguien critica tu danza, a menudo está revelando su propia falta de respuesta ante el mover de Dios. No permitas que la rigidez de otros detenga tu fluir.
Danzar cuando suena la "flauta" de Dios es un acto de correspondencia. Es decirle al Señor: "He oído Tu voz y mi cuerpo no puede quedarse quieto".
No danzas para que te miren.🩰
Danzas porque el Rey ha tocado una melodía de libertad en tu vida.🩰
Danzas porque el silencio ante Su gloria sería una falta de gratitud.🩰
No te desanimes si al "tocar la flauta" a través de tu danza, algunos no danzan contigo. Tu responsabilidad no es obligar a otros a moverse, sino asegurarte de que tú nunca dejes de responder a la música del Maestro.
La danza cristiana es la protesta más hermosa contra la apatía espiritual. Es decirle al mundo que nuestro Dios está vivo, que Su Espíritu se mueve y que Su pueblo tiene motivos de sobra para celebrar.
Señor, que mi vida sea siempre una danza que responda al toque de Tu flauta, sin importar quién se quede sentado mirando o murmurando 🩰