01/11/2025
El caminar de la Iglesia diocesana de Oriza-ba, en estos veinticinco años, ha sido un caminar de esperanza, pero también de aprendizaje. Así visualiza la señora Guillermina Esperanza Belmonte Hernández, su caminar como fiel colaboradora de la curia diocesana. Conocida en el círculo curial como "doña Guille", es una mujer de 77 años, originaria del municipio de Río Blanco, "la más joven de todas las secreta-rias", así lo dice sonriente.
Ella ha colaborado en la cancillería diocesana desde que nació nuestra diócesis, siempre con actitud de servicio y respeto; se ha ganado la admiración y el reconocimiento de los tres obispos de nuestra diócesis, de los sacerdotes, religiosas y laicos compañeros suyos en la curia. A veinticinco años de este caminar doña Guille me comparte: "para mí ha sido una bendición llegar aquí, todo cuenta, pero en la vida hay que aprender a que a veces le llaman a uno la atención, pero es por algo".
Esto lo dice porque para ella la vida ha sido un aprendizaje, sus conocimientos dentro de la cancillería relacionados con la documentación civil y eclesiástica que tienen implicaciones en los sacramentos de los feligreses, se deben a muchas personas que la apoyaron para saber resolver situaciones complicadas.
Recuerda con gratitud al licenciado
Gonzalo Rocha y al sacerdote (finado) julio
César Trujillo Velázquez, quien la motivó, además, a usar la computadora sin conocer nada y sin asistir a un curso de computación. A este respecto me dice: "lo poco o lo mucho que sé ha sido gracias a los que me apoyan, porque pregunto, eso es importante: preguntar para aprender". Actualmente, los padres Alejandro Cruz y Juan Carlos Villa le apoyan y aclaran sus dudas.
Su pequeña oficina no ha sido obstáculo para que atienda las encomiendas, su actitud lo dice todo: "Mientras tenga yo las armas para trabajar donde esté". Con este pensar doña Guille me platica algunos casos complicados del día a día: "los más críticos son los de personas que tienen dos actas de nacimiento, molestan cuando yo no puedo hacerles la corrección hasta que se vayan a un juicio civil y corrijan su acta de nacimiento".
Asimismo, comenta que ha sido muy significativo para ella acudir a todas las parroquias de la diócesis cuando el obispo ha programado visitas pastorales:
"es algo muy bonito porque vamos a revisión de los archivos, de los libros de sacramentos, ahí tenemos que ver todo lo que tiene errores, entonces se van haciendo las observaciones correspondientes... a los secretarios o secretarias les digo: si me equivoqué lo cancelo y me paso a la siguiente página, no pasa nada, pero los libros no deben llevar corrector, palabras encimadas, ni letras remarcadas".
Para ella es muy importante enseñar, pues considera: "cuando me muera no me voy a llevar los conocimientos, así que cuando hay un secretario nuevo siempre le digo: con toda confianza te puedo atender el día que gustes en la oficina, siempre estoy dispuesta a ayudar".
Finalmente, doña Guille considera que su servicio no puede ir separado de la fe: "trato de buscar la confesión, participar en la comunión, porque necesitamos ir tomados de la mano de Dios siempre y pedirle paciencia para tratar a las personas, hay algunas que se han puesto groseras y digo: paciencia
Señor, dame paciencia".
¡Gracias doña Guille por estos veinticinco año