23/08/2021
Rafael Reyes Ramirez, médico internista de 52 años, se contagió de COVID a principios de este año. Su familia y amigos se volcaron en oración y ayuno pidiendo un milagro. Lamentablemente después de varios días de estar hospitalizado falleció el 28 de enero. Marcela, una de sus hermanas comenta: “Para toda la familia, las preguntas que se repetían en la mente eran, ¿por qué? ¿Qué más debimos haber hecho? En ese momento no había ninguna respuesta que llenara por completo el vacío que dejaba la muerte de nuestro amado hermano; el dolor derivado de su pérdida era muy grande. Sentimos la necesidad de aferrarnos a los principios y a la doctrina aprendidos y empezamos a hacer válida nuestra fe para poder recibir una porción de entendimiento, así como de consuelo. La salud de nuestra madre se vio muy afectada por contagiarse también de COVID, pensábamos que siendo Dios un Padre amoroso no permitiría que llegara a nuestra vida más dolor del que ya estábamos experimentando; que Él haría el milagro de sanar a nuestra mamita. El 20 de febrero, poco menos de un mes después de la muerte de Rafael, ella también falleció. La realidad parecía muy cruel, las oraciones parecían no haber sido contestadas, pero aún la tribulación no terminaba, ya que días después nuestro padre Rafael también falleció por el mismo virus en el mes de marzo. Lloramos con profunda pena la pérdida de cada uno de nuestros seres amados, pero nunca nos quejamos. Ratificamos nuestro testimonio de que Dios sabe lo que es mejor para nuestros; que nuestra visión es limitada y que necesitamos confiar plenamente en Él. Estamos en manos de un Padre amoroso que vela siempre por nuestro progreso eterno. Él vive. Cumple Sus promesas y da los hombres y mujeres la paz según Él sabe darla y no como el mundo la da. Nuestra familia aprendió que siempre existieron los milagros durante toda nuestra dolorosa prueba y también desarrollamos la fe necesaria para aceptar una negativa a nuestras súplicas. ¡Ahora valoramos y apreciamos que el paso de la muerte nos acerca más a la eternidad y a la promesa de reunirnos otra vez y vivir juntos para siempre!”
“Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo esperamos” Romanos 8:25
Que el gran ejemplo de fe y paciencia de la familia Reyes Ramirez nos inspire y aliente