15/08/2026
La Asunción significa que la Virgen María, al terminar su vida terrena, fue llevada por Dios en cuerpo y alma a la gloria del cielo. La Iglesia no dice que María “subió sola” como Cristo en la Ascensión.
Cristo asciende por su propio poder; María es asunta, es decir, elevada por Dios.
El dogma fue proclamado por el papa Pío XII el 1 de noviembre de 1950 en la constitución apostólica Munificentissimus Deus.
Ahora, una precisión importante: el dogma no define con detalle si María murió antes o si fue llevada sin pasar por la muerte. Por eso el documento usa la frase: “terminado el curso de su vida terrena”. En Oriente se habla mucho de la Dormición de María, es decir, su tránsito o descanso antes de ser llevada por Dios.
¿Quién “escribió” esta enseñanza?
No nació de un solo escritor como si alguien hubiera inventado la historia. La Asunción viene de una tradición antigua de la Iglesia, celebrada, predicada y transmitida durante siglos. Lo que hizo Pío XII no fue inventarla en 1950, sino definir solemnemente como dogma una fe que ya estaba viva en la Iglesia.
Antes de proclamarlo, Pío XII consultó a los obispos del mundo mediante la carta Deiparae Virginis Mariae en 1946, preguntando si veían conveniente definir la Asunción como dogma.
También hay relatos antiguos llamados Transitus Mariae, que narran el final de la vida terrena de María. No todos tienen el mismo valor histórico y algunos son textos apócrifos, pero muestran que desde muy temprano, los cristianos reflexionaban y veneraban de manera especial el tránsito glorioso de la Madre del Señor.
De muchos santos se conservan reliquias corporales: huesos, tumbas, restos venerados.
Pero con María no existe una tradición sólida de una tumba con su cuerpo. La tradición antigua cuenta que, cuando se buscó su cuerpo, no se encontró; se hablaba de una tumba vacía o de que solo quedaron signos funerarios.
La Catholic Encyclopedia recoge una antigua tradición atribuida al obispo Juvenal de Jerusalén, quien habría explicado en el Concilio de Calcedonia que María murió en presencia de los apóstoles, pero que al abrir su tumba, su cuerpo ya no estaba.
Eso no es “prueba científica” en sentido moderno. Pero para la fe católica tiene peso como testimonio de tradición: si María, la Madre de Jesús, hubiera tenido un cuerpo venerable en la tierra, lo normal habría sido que la Iglesia primitiva conservara con fuerza sus reliquias, como hizo con mártires y apóstoles.
El hecho de que no exista ese culto al cuerpo de María encaja con la fe de la Iglesia en su Asunción.