CCAFI Comunidad Cristiana de Ayuda Familiar Integral Tenemos reunión Domingos a las 10:00 am. Para mas información mándanos un mensaje al numero 951 112 5069

Nos reunimos cada domingo a celebrar y a conocer más de Dios, de Jesucristo y a responder a su gran amor adorándole. Por eso en cada reunión dedicamos los primeros minutos en cantarle a nuestro Dios, a través de música contemporánea. Después del tiempo de alabanza, dedicamos tiempo a la palabra de Dios, permitiendo que Dios nos hable través de ella. Cada domingo nos sentimos honrados de recibir personas que por primera vez están con nosotros, ¿Por qué no nos acompañas?

Parábola de los Labradores malvados Hoy meditamos en un pasaje profundo y desafiante: la parábola de los labradores malv...
10/08/2026

Parábola de los Labradores malvados

Hoy meditamos en un pasaje profundo y desafiante: la parábola de los labradores malvados (Mateo 21:33-46).

En esta historia, Jesús habla directamente a los líderes religiosos de su época utilizando una figura muy conocida del Antiguo Testamento (Isaías 5):

El dueño de la viña es Dios Padre, quien con amor y gracia preparó todo para su pueblo (Israel).

Los labradores representan a los líderes religiosos que querían el control para sí mismos, olvidando que la viña le pertenecía a Dios.

Los siervos enviados son los profetas del Antiguo Testamento, a quienes rechazaron, golpearon y mataron.

El Hijo es Jesucristo, el amado del Padre, a quien sacaron de la viña y crucificaron.

Aunque los hombres rechazaron al Hijo, Dios en su soberanía usó ese mismo rechazo para la salvación de su pueblo. Jesús es la Piedra Angular: aquel que el mundo desecha, pero que para Dios es el fundamento perfecto y glorioso de nuestra salvación.

Dios ha tenido paciencia con el ser humano, enviando su Palabra y su gracia una y otra vez.

Los labradores querían adueñarse de lo que no era suyo. Muchas veces nosotros también queremos ser "dueños" de nuestras vidas, rechazando el señorío absoluto de Cristo.

Dios nos ha dado salvación no para vivir a nuestra manera, sino para producir frutos genuinos de arrepentimiento, obediencia y amor que glorifiquen Su nombre.

¿Estamos reconociendo a Cristo como el Señor absoluto de nuestra vida diaria, o estamos intentando retener el control bajo nuestras propias reglas.?

¿Qué frutos de obediencia, amor y gratitud hacia Dios está produciendo nuestra vida hoy en respuesta a Su gran gracia?

¡Que el Señor bendiga su semana y nos ayude a vivir centrados en Cristo!

Este domingo fuimos confrontados por la parabola de los dos Hijos. Para entender esta parábola, es crucial mirar lo que ...
03/08/2026

Este domingo fuimos confrontados por la parabola de los dos Hijos. Para entender esta parábola, es crucial mirar lo que sucedió justo antes.

Jesús acababa de entrar a Jerusalén y había purificado el templo, volcando las mesas de los cambistas (Mateo 21:12-13).
El sistema religioso de la época se había corrompido profundamente. El pueblo y los líderes habían convertido la adoración en una transacción cómoda: ya no había un sacrificio personal ni un corazón contrito; era más fácil llegar, comprar un animal y cumplir con el ritual para acallar la conciencia.

Esta actitud de "cumplir por cumplir" llevó a los líderes religiosos a cuestionar la autoridad de Jesús (v. 23). En respuesta a esta ceguera espiritual, donde la religión externa había reemplazado la relación con Dios, Jesús lanza la Parábola de los Dos Hijos.

Un padre pide a sus dos hijos que vayan a trabajar a su viña.
El primer hijo responde con rebeldía: "No quiero", pero después se arrepiente y va. Este hijo representa a los publicanos y pecadores, personas con vidas desordenadas que, al escuchar el mensaje de arrepentimiento, reconocieron su maldad, cambiaron de rumbo y se sometieron a Dios.

El segundo hijo responde con formalidad y aparente reverencia: "Sí, señor, voy", pero nunca va. Este hijo representa a los líderes religiosos de su época y a los fariseos de hoy. Son aquellos que tienen el lenguaje correcto, asisten al templo, conocen la doctrina y hasta quizás tienen varios ministerios y dicen que sí al Señor, pero sus vidas no muestran obediencia ni transformación.

¿Nos estamos engañando a nosotros mismos?
El mensaje central de este pasaje destroza la idea de que podemos vivir una religión de solo domingos. Decirle "sí" a Dios en un servicio eclesiástico, pero vivir el resto de la semana gobernados por el egoísmo, es el reflejo del segundo hijo.

Si nuestras vidas no evidencian un cambio, no ha habido un verdadero arrepentimiento. Si seguimos alimentando y excusando nuestros mismos pecados —la envidia, el orgullo, la avaricia, el chisme y el egoísmo— estamos simplemente viviendo una religión mu**ta.

Si no somos sinceros para confesar nuestra total bancarrota espiritual y nuestra necesidad absoluta de Cristo, todo nuestro servicio, ministerio y tiempo en la iglesia es tiempo perdido.

No se trata de intentar ser "mejores personas" con nuestras propias fuerzas, sino de venir a los pies de la cruz, reconocer que estamos mal y clamar por un corazón nuevo que anhele hacer la voluntad del Padre.

Al examinar mis reacciones y actitudes diarias, ¿soy como el segundo hijo que dice "sí, Señor" los domingos, pero responde con un "no" en la práctica al ceder al chisme, el orgullo o la envidia durante la semana?

¿Mi participación y servicio en la iglesia son el fruto de un corazón verdaderamente arrepentido que ama a Cristo, o se han convertido en mi propia "casa de cambio" donde intento comprar mi tranquilidad espiritual cumpliendo por cumplir?

📖 ¿QUÉ BUSCAS EN JESÚS?Parábola de los obreros de la viña. (Mateo 20:1-16)En el trayecto del evangelio, Jesús vuelve a h...
27/07/2026

📖 ¿QUÉ BUSCAS EN JESÚS?
Parábola de los obreros de la viña. (Mateo 20:1-16)

En el trayecto del evangelio, Jesús vuelve a hacernos la pregunta más confrontadora para el alma: «¿Qué buscáis?» (Juan 1:38).

Hoy, al estudiar la Parábola de los Trabajadores de la Viña, fuimos expuestos a una verdad profunda: el peligro de acercarnos a Dios con un corazón interesado.

A menudo, como Pedro, nos descubrimos preguntando en silencio: «Lo hemos dejado todo, ¿qué tendremos?» (Mateo 19:27), cayendo en la trampa de medir nuestro servicio, oraciones y fidelidad como si fueran contratos para negociar con Dios.

Pero Jesús desmonta por completo nuestro orgullo y la falsa idea de que Dios nos debe algo por nuestro esfuerzo, mostrándonos tres verdades profundas:

1️⃣ Jesús no es un medio para un fin; Él es el Fin: Acercarnos a Dios solo por Sus bendiciones, recompensas o por buscar honor terrenal corrompe nuestra adoración. No buscamos Sus manos por lo que nos dan; lo buscamos a Él por Quién es Él.

2️⃣ El servicio no es una carga, es un privilegio inmerecido: Estar en la viña del Señor —ya sea desde la primera hora o llamados a la hora undécima— es una obra de pura Gracia Soberana. Nadie se ganó su lugar; el Dueño de la viña nos rescató de la ruina.

3️⃣ Guárdate del "Ojo Malo": La envidia espiritual nace cuando comparamos nuestro camino con el de otros y miramos con celo la generosidad de Dios hacia nuestro prójimo. En el Reino, la gracia no recompensa la antigüedad, sino que magnifica la bondad del Padre.

No fuimos llamados a exigir un denario, sino a contemplar al Rey que dio Su vida en rescate por muchos (Mateo 20:28). ¡Que nuestro mayor galardón sea siempre Cristo!

¿Tus oraciones y servicio reflejan que buscas las manos de Dios (lo que te puede dar) o Su corazón (por Quién es Él)?

Cuando sirves en tu iglesia o intercedes por los ministerios, ¿lo haces bajo la tensión de un contrato o con el gozo inmerecido de estar en Su viña?

¡El banquete está listo, pero nuestros corazones a menudo buscan excusas! 🍽️✨Este domingo en nuestra comunidad CCAFI, pr...
20/07/2026

¡El banquete está listo, pero nuestros corazones a menudo buscan excusas! 🍽️✨

Este domingo en nuestra comunidad CCAFI, profundizamos en una de las enseñanzas más confrontadoras y, a la vez, más hermosas de Jesús: La Parábola de la Gran Cena (Lucas 14:15-24). A través de este texto, el Señor desnudó la condición del corazón humano y nos mostró la inmensidad de Su gracia.

El peligro de las excusas "legítimas": Los primeros invitados no rechazaron la cena por hacer cosas abiertamente malas; lo hicieron por atender sus negocios, sus posesiones y sus familias (comprar un campo, probar unos bueyes, un matrimonio). Aprendimos que el enemigo de lo "mejor" (Cristo) suele ser lo "bueno" (las bendiciones cotidianas) cuando permitimos que las bendiciones ocupen el lugar del Dador. ¡Nuestros deberes diarios pueden convertirse en ídolos si nos alejan de Dios!

Ante el rechazo de los hombres, el plan de Dios no fracasa. El dueño de la casa ordena traer a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos. Esto nos confronta con nuestra propia realidad: ninguno de nosotros merece estar en Su mesa. Entramos al banquete del Reino por pura gracia soberana, reconociendo nuestra total bancarrota espiritual y dependencia de Él.

La cena ya está preparada y el costo fue pagado en la cruz. Nuestra única responsabilidad es acudir al llamado con fe y arrepentimiento, rindiendo nuestra agenda a la Suya.

¿Qué ocupaciones legítimas, proyectos o bendiciones en mi vida están compitiendo hoy con mi devoción y mi tiempo prioritario para Cristo?

¿Vivo cada día consciente de mi necesidad espiritual y de la gracia que me sostiene, o he caído en la autosuficiencia de creer que estoy "demasiado ocupado" para buscar al Señor?

"Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados gustará mi cena." — Lucas 14:24

¡Que el Señor nos conceda un corazón humilde que corra siempre hacia Su mesa! Te esperamos el próximo domingo para seguir adorando juntos al Rey. 📖🙏

Parábola Invitados a las bodas.(Eligiendo el lugar correcto)Este domingo en nuestra comunidad CCAFI, meditamos en la Par...
14/07/2026

Parábola Invitados a las bodas.
(Eligiendo el lugar correcto)

Este domingo en nuestra comunidad CCAFI, meditamos en la Parábola de los Invitados a las Bodas (Mateo 22:1-14).

Más que una simple historia sobre cortesía, esta es una revelación profunda del corazón de Dios y la tragedia del rechazo humano.

La invitación al Reino es soberana y gratuita, extendida por el Rey —nuestro Dios— para celebrar la unión de su Hijo. La parábola expone que el mayor obstáculo para entrar al banquete no es la falta de moralidad, sino la autosuficiencia y la indiferencia: los invitados rechazaron la invitación por priorizar sus propios negocios y terrenos.

Sin embargo, el plan de salvación no fue frustrado.

La gracia se extendió a "buenos y malos", recordándonos que nadie entra por mérito propio, sino por la invitación del Rey y por vestir el "traje de bodas": la justicia de Cristo imputada sobre nosotros por la fe. Nuestra respuesta a este llamado define nuestra eternidad y nuestra identidad hoy.

¿Qué "negocios" o prioridades personales están ocupando hoy el lugar de prioridad en tu corazón, impidiéndote disfrutar plenamente de la comunión con el Rey y su propósito para tu vida?
¿Estás descansando en la justicia de Cristo (tu traje de bodas) o estás intentando presentarte ante Dios basándote en tus propios esfuerzos y religiosidad?

Este pasado domingo 5 de julio, profundizamos en la Parábola del Siervo Impío (Mateo 18:21-35). Fue una enseñanza que no...
08/07/2026

Este pasado domingo 5 de julio, profundizamos en la Parábola del Siervo Impío (Mateo 18:21-35).

Fue una enseñanza que nos confrontó directamente con el corazón del Evangelio y la naturaleza del perdón que hemos recibido en Cristo.

Perdón recibido, perdón otorgado
Esta parábola no es una simple invitación moralista a ser "buenos" con los demás.

El siervo debía diez mil talentos (una cifra astronómica, imposible de pagar). Esto representa nuestra deuda de pecado ante la santidad de Dios. No hay esfuerzo humano ni "buenas obras" que puedan saldarla. La salvación es, de principio a fin, un acto de la gracia soberana del Rey.

El siervo fue perdonado, pero al salir, exigió pago inmediato a quien le debía una cantidad insignificante. Su falta de misericordia hacia su prójimo reveló que nunca entendió verdaderamente el perdón que había recibido.

La parábola nos enseña que el perdón no es opcional para el cristiano. No perdonamos porque el otro lo merezca, sino porque nosotros, siendo indignos, fuimos perdonados por una deuda que nos condenaba eternamente. Negarse a perdonar es, en esencia, negar la eficacia de la Cruz en nuestra propia vida.

¿Estoy viviendo consciente de la magnitud de mi propia deuda perdonada? (Cuando olvidamos cuánto nos perdonó Dios, nos volvemos jueces severos de los demás).
¿A quién estoy reteniendo el perdón hoy, y cómo esto interfiere con mi adoración a Dios? (Recordemos que el perdón es un acto de obediencia a Aquel que nos perdonó primero).

"Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?" — Mateo 18:32-33

Este pasado domingo 28 de julio, nuestra congregación profundizó en la Parábola del Rico Insensato (Lucas 12:13-21). Fue...
08/07/2026

Este pasado domingo 28 de julio, nuestra congregación profundizó en la Parábola del Rico Insensato (Lucas 12:13-21).

Fue un tiempo de confrontación necesaria con las intenciones de nuestro corazón frente a los bienes temporales.

La Vanidad de la Autosuficiencia
El Señor Jesús utiliza esta parábola para desenmascarar la codicia que a menudo se disfraza de "previsión" o "éxito". El rico de la parábola no es condenado por tener abundancia, sino por su insensatez.

El hombre se habla a sí mismo ("diré a mi alma..."), confiando únicamente en su capacidad para acumular. Su cosmovisión es puramente horizontal; Dios está totalmente ausente en sus planes.

Cree que al ampliar sus graneros, ha asegurado su vida y su reposo. Ignora que la vida no consiste en la abundancia de los bienes y que el aliento de vida pertenece soberanamente al Creador.

Cristo nos enseña que el verdadero insensato es aquel que invierte toda su energía en la seguridad temporal, mientras permanece en bancarrota espiritual ante el juicio de Dios. La verdadera sabiduría es ser "rico para con Dios", reconociendo nuestra total dependencia de Él y colocando nuestros tesoros en la eternidad que Cristo nos ha ganado.

¿Estoy edificando mi seguridad sobre la provisión de Dios o sobre mi capacidad de acumular? (Identifica si tu paz mental depende de lo que tienes en el banco o de la fidelidad de tu Salvador).
Si el Señor me llamara hoy a cuentas, ¿qué "cosecha" espiritual encontraría en mi vida? (Evalúa si tus prioridades diarias reflejan una inversión en el Reino de Dios o un enfoque exclusivo en el bienestar pasajero).

"Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee." — Lucas 12:15

¡Sigamos viviendo bajo el señorío de Cristo, dependiendo plenamente de su gracia!

03/07/2026

Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.

Romanos 11:36

El día de ayer sábado vivimos un tiempo profundamente especial. Pudimos adorar juntos, disfrutando de un gran espacio de...
28/06/2026

El día de ayer sábado vivimos un tiempo profundamente especial.

Pudimos adorar juntos, disfrutando de un gran espacio de música alternativa, pero sobre todo, fuimos confrontados por el Señor.

A través del tiempo de preguntas y respuestas, expuestos a la luz de las Escrituras, el Espíritu Santo nos desafió a examinar nuestros corazones. Fuimos llamados a dejar de vivir como nos parece —bajo nuestros propios deseos e ideas humanistas— y a volver al diseño original de Dios.

Esto es lo que significa vivir Coram Deo:

En Su Presencia: Reconocer que cada segundo de nuestro día caminamos ante el rostro de Dios.

Bajo Su Autoridad: Rendir todas las áreas de nuestra vida (nuestros dones, pensamientos y decisiones) a Su soberanía.

Para Su Gloria: Entender que no hay separación entre lo sagrado y lo cotidiano; todo lo que hacemos es para Él.

No caminamos solos; avanzamos tomados de la mano con nuestro Salvador, permitiendo que Cristo sea el centro y la roca firme de nuestro día a día. ¡Gracias a todos los que formaron parte de esta bendecida jornada!

"Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino." — Salmo 119:105

Parábola del Buen Samaritano.📖 ¿Cómo lees? Ayer en la iglesia fuimos confrontados por una pregunta muy profunda que Jesú...
22/06/2026

Parábola del Buen Samaritano.
📖 ¿Cómo lees?

Ayer en la iglesia fuimos confrontados por una pregunta muy profunda que Jesús le hizo a un experto en las Escrituras en Lucas 10:26: “¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?”

Aquel hombre se sabía la teoría de memoria, pero su lectura era puramente intelectual. Buscaba justificarse a sí mismo y ponerle límites al amor al prójimo. El sacerdote y el levita de la parábola también conocían la letra, pero decidieron "pasar de largo" ante la necesidad.

Aprender a "leer" la Palabra de Dios no es acumular datos en la cabeza; es entender su implicación para obedecerla hoy. El verdadero amor a Dios se demuestra cumpliendo y ejercitando Sus mandamientos por el poder de Su Espíritu, no jugando a la religión.

Y lo más hermoso: la parábola nos recuerda que cuando estábamos despojados y medio mu***os por el pecado, la religión no nos pudo salvar. Fue Jesús, nuestro Buen Samaritano, quien se acercó por pura gracia, sanó nuestras heridas y pagó el precio de nuestro rescate.

💡 Para reflexionar en la semana:
¿Estoy leyendo para aprender o para obedecer?
¿La Palabra que escuché ayer está transformando mis decisiones de hoy, o se quedó solo en el cuaderno de apuntes?

¿A quién estoy pasando de largo? ¿Hay alguna necesidad física, emocional o espiritual a mi alrededor ante la cual estoy cerrando los ojos por comodidad?

"Si me amáis, guardad mis mandamientos." — Juan 14:15

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