Arquidiócesis de Antequera Oaxaca

Arquidiócesis de Antequera Oaxaca La Arquidiócesis de Antequera cubre el estado de Oaxaca. En junio de 1891, la diócesis de Antequera fue elevada al rango de Arquidiócesis
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Hoy por la tarde, Mons. Luis Alfonso Tut Tún Obispo Auxiliar de Antequera Oaxaca estuvo en la Parroquia de Santa Rosa de...
24/08/2026

Hoy por la tarde, Mons. Luis Alfonso Tut Tún Obispo Auxiliar de Antequera Oaxaca estuvo en la Parroquia de Santa Rosa de Lima en la Agencia de Santa Rosa Panzacola, Oax.

Presidió la Celebración Eucarística junto con el párroco Padre Luis Manuel, en dicha Celebración administró el Sacramento de la Confirmación.

CELEBRACIÓN EUCARÍSTICAXXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOHOMILÍA DE MONS. LUIS ALFONSO TUT TÚN,OBISPO AUXILIAR DE ANTEQUER...
24/08/2026

CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA
XXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
HOMILÍA DE MONS. LUIS ALFONSO TUT TÚN,
OBISPO AUXILIAR DE ANTEQUERA OAXACA
23 DE AGOSTO DEL 2026

Hermanos, hermanas en Cristo Jesús, con mucho cariño, con mucho gusto he venido hasta este barrio de San Bartolo, con todos los vecinos que viven acá, también todos los invitados de otras comunidades que han querido estar en la misa dominical, en la misa de nuestro Patrón.

Es una forma también como el Obispo camina en la fe con esta comunidad, con este barrio que pues muy animosamente está aquí celebrando a uno de los amigos más cercanos de Jesús, como San Bartolomé Apóstol.

La Palabra de Dios que hoy hemos escuchado, nos hace poner nuestra mirada en la fe, en la persona del Papa, de manera especial el primer Papa, el Apóstol Pedro. El profeta Isaías y la primera lectura presenta a un hombre elegido y lo describe como el mayordomo de la casa de Israel, el cual tendrá las llaves y será como el administrador que abrirá y cerrará esa casa.

Pues esa imagen que se describe del servidor de Dios, también se lo aplica Jesús a Pedro, cuando preguntándole, ¿quién dice la gente que soy Yo?, pues de los doce que estaban con Él, incluyendo a nuestro Patrón, Bartolomé, que estaba ahí, escuchando la pregunta, el único que responde pues es Pedro: “Tú, Señor, eres el Cristo, eres el Mesías”, y entonces Jesús le dice a Pedro: “Tú, que eres Pedro, sobre esta roca edificaré mi Iglesia”, estaba pensando en la Casa, la Casa, la Nueva Jerusalén. Te daré las llaves del Reino de los Cielos y todo lo que ates aquí en la tierra, como el mayordomo del profeta Isaías, que escuchamos en la primera lectura, digamos que el apóstol Pedro es elegido como el gran mayordomo, porque le entrega las llaves del Reino de los Cielos y le dice que lo que ate aquí, atado quedará en el cielo y lo que desate aquí, desatado quedará en el cielo.

Para nosotros, en la fe, aunque no siempre lo vemos, hermanos, esto es una verdad fundamental. A veces hay imágenes de San Pedro que se representan con él, que tiene así la mitra del Papa, a veces una corona de tres tiaras, tres niveles y las llaves, nunca faltan las llaves, en alusión a lo que ya en el Antiguo Testamento estaba, en el profeta Isaías, que hemos escuchado en la primera lectura o a lo que el Evangelio de Mateo nos dice, y lo vemos, no siempre a San Pedro lo identificamos con esas llaves, y hoy día, desde varios siglos, desde hace cinco siglos, allá en el Vaticano, donde está el Papa, pues está representado esto de forma arquitectónica, porque nosotros, muchas veces hemos visto la Basílica de San Pedro en el Vaticano, la hemos visto en la tele o en fotos, pero de frente, vemos la fachada, vemos ahí la ventana famosa donde sale el Papa y que cada vez que lo recordamos vemos esa primera salida del Papa a la ventana, pero si uno, ahora con la tecnología tiene su dron y hace que su dron esté arriba en el techo, toda la arquitectura, vista desde arriba hacia abajo es una llave, una llave en modelo antiguo, en modelo clásico. Todo lo que es la plaza y está en las columnas, es donde se agarra la llave y todo lo que es la Iglesia, el techo, la cúpula es el cuerpo de la llave, lo que sirve para abrir, así que los arquitectos que hicieron la Basílica, que fueron varios, varios, no fue uno, uno de ellos fue Miguel Ángel, pues diseñaron una llave y, dentro de la Basílica de San Pedro está escrito en latín lo que nosotros acabamos de escuchar, así, empieza en este lado y está en letras de oro, en toda la pared y dice: “Y tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y los poderes del in****no no prevalecerán. Lo que ates en la tierra, atado queda en el cielo; lo que desates en la tierra, desatado queda en el cielo”.

Eso dice en la Basílica y que es el mismo lugar de, por decirlo así, la expresión de lo que nosotros creemos y el Pedro de hoy es el Papa León XIV, como todos nosotros lo conocemos y teniendo en cuenta lo que la Palabra de Dios dice en la primera lectura de Isaías y en el Evangelio de Mateo es como el gran mayordomo, el que Jesús ha elegido para guiarnos, para enseñarnos lo que debemos saber en la fe y también para entrar en el Reino de los Cielos.

Por eso, entonces, la figura del Papa ocupa un lugar fundamental en nuestra fe. Cada vez que celebramos misa, expresamos nuestra comunión con él, siempre, poquito antes de comulgar, después de la consagración, manifestamos que este acto de fe, de leer la Palabra y de consagrar las hostias para que sea el Cuerpo de Nuestro Señor, lo hacemos en comunión con el Papa, con ese sucesor de San Pedro que Jesús mismo eligió para hacerlo el gran mayordomo de la Casa de Dios, Su Casa aquí en la tierra, Su Casa allá en el cielo.

También debemos siempre rezar por el Papa, teniendo en cuenta una de las definiciones que ha dado Santa Catalina de Siena cuando hablaba del Papa decía, es que el Papa es el dulce Cristo en la tierra, porque él, ya después de una tradición, después de unos siglos, el Papa siempre es esa figura de bondad, de paternidad que abraza a todos, abraza a los más desprotegidos del mundo, alza la voz donde hay guerra, visita migrantes, bendice a los niños, se acerca a los ancianos, visita a los enfermos, como lo hizo hoy el Papa en una comunidad, el Papa León está en San Marino, un pequeño estado dentro de Italia, porque fue a Rimini a una reunión y después de dar su conferencia, aprovechando que estaba ahí, fue a visitar enfermos y por todo eso reconocemos en el Papa, como santa Catarina dice, el dulce Cristo en la tierra. Así que siempre lo tengamos bien en cuenta, como dice la Palabra de Dios.

Pues bien, nosotros reconocemos que, de los primeros apóstoles, estaban Pedro, su hermano Andrés, Santiago y Juan, que también son hermanos. Uno de los últimos en unirse al grupo de los que Jesús escogió fue nuestro Patrón. Ya, según la tradición, se dice que ya eran varios los apóstoles, se dice que ya eran como nueve o diez, uno de ellos se llamaba Felipe y entonces, un buen día, caminando, Felipe le dice a Bartolomé, ese hombre con quien estamos andando y que está ahí ese el Mesías, viene de Nazaret y le contesta Bartolomé, nuestro Pastor: “¿acaso de Nazaret puede salir algo bueno?”, así le dice. Aquel hombre de quien Felipe le hablaba a Bartolomé, poquito después se acerca a él, lo mira y le dice estas palabras: “aquí está un Israelita en quien no hay doblez”. Esa palabra tiene muchas variantes en su traducción, puede ser doblez, es decir, que no es alguien que tiene un doble discurso, que dice una cosa y hace otra. A veces lo traducen en quien no hay falsedad, porque no dice cosas falsas, como hoy diríamos en el lenguaje moderno, no es chismoso ni creador de fake news, también lo traducen “en quien no hay engaño”, porque no miente, no engaña a la gente, no embronca a la gente. Jesús estaba diciendo que es una persona íntegra y, entonces, se maravilla de que Jesús lo describa así y se convierte en su apóstol, junto con Pedro, de quien la Palabra de hoy, la misa de este domingo, nos habla. Se une al grupo hasta que llegan a formar 12 amigos de Jesús, 12 apóstoles.

Hermanos, al celebrar hoy y recordar a San Pedro y a nuestro patrón, San Bartolomé Apóstol, es importante que nosotros veamos, no sólo esa figura grandiosa, pudiéramos decir prestigiosa, porque fueron amigos de Jesús, la misma Biblia habla de ellos, porque Jesús los escogió. Lo más importante es que nosotros aprendamos de cómo ellos fueron testigos de ese Jesús a quien conocieron, de quien fueron amigos, concretamente pensemos en nuestro patrón. La historia nos dice que, después de Pentecostés, después de esos cincuenta días que estaban desde la muerte de Jesús, en Viernes Santo, una vez que recibieron al Espíritu Santo, San Bartolomé se va a la zona de Asia, llegando incluso hasta la India, predicando y anunciando el amor y el perdón de Cristo.

Por lo tanto, por eso vemos nosotros que en sus manos hay siempre un libro, con eso se simboliza que es un misionero, que salió, se fue hasta donde alcanzó a llegar, en aquellos días no había mapas como hoy los conocemos, llegó hasta las Indias y, ahí, formó muchas comunidades cristianas, bautizando a muchos, formando familia y, siempre, dando testimonio de que Cristo nos ha salvado, de que Cristo nos perdona, de que es Cristo el que nos lleva al cielo.

Pues también nosotros tenemos que imitar a nuestro patrón, porque, muy bien, es un barrio bonito, es un barrio popular, un barrio organizado, y somos muchos, la Iglesia está llena, el lonado está lleno, muchos escuchan misa con la sombrilla, pero el barrio de San Bartolomé es más grande. Si nosotros damos la vuelta hay muchas familias que nada más están en su casa y no se han dado tiempo de acercarse a Dios. Hay que ser también misioneros, hay que agarrar nuestra Biblia, como el patrón, para ir a anunciar a Cristo.

Segunda forma de testimonio, él es más valiente y más decidido. Sabe que en su tarea había convertido a un rey, pero el rey era un poco convenenciero, es decir, abrazó la fe católica con su familia, pero debido a la presión de otra gente pagana, ese rey que recibió el bautismo de San Bartolo fue el que autorizó que lo mataran y ¿cómo murió?, pues la historia nos dice que le quitaron la piel, como le quitan la piel al cuche para hacer chicharrón, así le quitaron la piel a San Bartolo. Por eso viene representado con un cuchillo en la mano, porque con ese cuchillo le quitaron la piel. También por ese hecho, muchos carniceros lo tienen como patrón, san Bartolomé muchas veces es considerado patrono de los carniceros. En los mercados, en la sección donde venden carne, tienen a San Bartolomé, patrono de los carniceros, pero él aparece así, le quitaron una parte de la piel y después del dolor que él soportó, al final, lo decapitaron, le cortaron la cabeza.

En este siglo XXI y en este contexto que vivimos, a pesar de oscuridades en el mundo y violencia, no es común que se llegue a esto, sin embargo, a veces con el deseo, con la práctica de anunciar a Cristo, de abrazar un servicio en la Iglesia, de ser agente de pastoral, de tratar de acercar a más familias a Dios, no pocas veces las críticas, los comentarios que hacen a veces nos hacen sentir como que nos despellejan en la vida. No así como a nuestro patrón, pero al menos espiritualmente, moralmente todas las críticas, todas las cosas que dicen, sentimos como que nos despellejan.

Pues bien, no debemos sentirnos tristes, no debernos frustrarnos y desistir de ese deseo de ser testigos del Señor Jesús, porque gracias a ese martirio, a esa valentía, muchos pueblos creyeron, porque Dios estaba con San Bartolomé y esa muerte, que pensaban que era el final de la fe católica, al menos en aquella región de la India, diciendo, muriendo el líder, muriendo el misionero, la fe se acabará. Pues no fue así, la fe más floreció. Entonces, si nosotros tenemos esa valentía, sabemos aguantar las críticas, sabemos aguantar los comentarios y perseveramos en ese deseo y en esa tarea de anunciar a Cristo, de acercar a las familias, entonces dará fruto porque Dios está con nosotros, así como nuestro patrón San Bartolomé.

Hermanos, recordemos que para nosotros, los católicos, la mejor forma de festejar a un santo, es imitando su vida. Si nosotros no imitamos su vida, todo lo que hacemos en su honor son pura cosa secundaria, pura cosa superficial. En la fe, lo que nos hace más auténticos cristianos, mejores seguidores, es imitando lo que él hizo en su vida y aquí hoy hemos recordado dos cosas, ser un misionero de la Palabra de Dios y dar testimonio en medio de las dificultades, como las críticas y comentarios.

Podemos armar castillos, podemos armar comida, podemos hacer tantas cosas, poner arreglos florales bonitos, sí, y está bien, porque nuestra fe se hace visible, pero si hacemos todo eso y la enseñanza en nuestra vida no se asemeja, no imita a San Bartolo, pues ponemos flores y no somos mejores y eso no va. Así no es.

La forma como debe ser es crecer en la ve, imitar las virtudes y precisamente porque sentimos esas bendiciones, esas gracias, pues hacemos todo lo demás con alegría, porque estamos comprometidos a ser como él.

Amén.

24/08/2026

XXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA DESDE EL BARRIO DE SAN BARTOLOMÉ, TLAXIACO
HOMILÍA DE MONS. LUIS ALFONSO TUT TÚN,
OBISPO AUXILIAR DE ANTEQUERA OAXACA
23 DE AGOSTO DEL 2026

⛪️✨Esta mañana, nuestro Obispo Auxiliar, Monseñor Luis Alfonso Tut Tún, presidió la Santa Eucaristía con motivo de la re...
23/08/2026

⛪️✨Esta mañana, nuestro Obispo Auxiliar, Monseñor Luis Alfonso Tut Tún, presidió la Santa Eucaristía con motivo de la reunión del Bloque V del Movimiento Familiar Cristiano.

Con gran alegría, recibimos en Oaxaca a representantes de diversas diócesis de nuestro país, quienes se reúnen para compartir, fortalecer la fraternidad y continuar impulsando la misión del MFC al servicio de las familias.

🙏✨ Que Dios bendiga este encuentro y a todas las familias que, con fe y esperanza, trabajan por construir una sociedad más unida y llena de amor.

CELEBRACIÓN EUCARÍSTICAXXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOHOMILÍA DE MONS. PEDRO VÁZQUEZ VILLALOBOS,ARZOBISPO DE ANTEQUERA ...
23/08/2026

CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA
XXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
HOMILÍA DE MONS. PEDRO VÁZQUEZ VILLALOBOS,
ARZOBISPO DE ANTEQUERA OAXACA
23 DE AGOSTO DEL 2026

Espero que la Palabra de Dios, y muy en especial el Evangelio, nos cuestione a todos nosotros y nos ayude a entender y a reafirmar nuestra fe. El que fundó nuestra Iglesia, nuestra Iglesia, es Jesucristo. Lo acabamos de escuchar en el texto del Evangelio. Después de que el Señor cuestionó a sus apóstoles sobre lo que decían de su persona, el pueblo, y que le dijeron: dicen que eres Juan El Bautista, que eres Elías, que eres Jeremías o alguno de los profetas. Esa era la voz del pueblo sobre Jesucristo.

Ellos ya habían sido testigos de milagros, de grandes milagros, ya tenían conciencia de lo que había dicho el profeta Isaías con relación al Mesías: dará vista a los ciegos, oído a los sordos, hablar a los mudos, resucitar a los mu***os, caminar a los paralíticos. Todo eso ya lo habían visto, fueron testigos de los milagros de Nuestro Señor, de lo que iba a hacer el Mesías y no solamente vieron los milagros los apóstoles, lo vieron las multitudes, las multitudes y, a veces, Nuestro Señor, después de hacer el milagro, solía decir: vete y no le digas a nadie. Lo escuchamos en el Evangelio hoy, no le digan a nadie que Él era el Mesías. ¿Por qué?. Porque Nuestro Señor quería que todos lo reconocieran como el Mesías, no porque se los decían, sino que se convencieran personalmente ellos y es tal vez lo que, hoy, nos dice Nuestro Señor.

¿Para ti quién es Jesucristo?, porque esa palabra se las lanzó a sus apóstoles en directo, en directo, sin ningún rodeo. ¿Y ustedes quién dicen que soy Yo?, para ustedes, para mis apóstoles, ¿quién soy Yo?, no lo que dicen de mí, ¿qué dicen ustedes de Mí? Y el Apóstol Pedro tomó la palabra y, después, le dijo Nuestro Señor, inspirado por el Padre, el Padre Dios puso en tus labios esto, esta proclamación de fe: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el Hijo de Dios Vivo, Tú eres el Mesías, una profesión de fe. Eso te lo reveló mi Padre y le dijo: “Y tú eres Pedro”, se llamaba Simón, el nombre de él era Simón, cuando Jesús lo llamó se llamaba Simón y, el Señor, le cambió su nombre, “y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Grábese muy bien eso, la Iglesia que Jesucristo fundó, la fundó en sus apóstoles, poniendo a Pedro como la cabeza de los apóstoles, así lo decidió Él.

Le llegarán otros a su casa y le dirán que ellos son de la iglesia verdadera que Cristo fundó. No, no es verdad, no es verdad. La Iglesia que Cristo fundó es a la que usted pertenece, esta es la única, Cristo no fundó varias iglesias, eso tiene que quedar aquí, en su cabecita. Mi Iglesia, no dijo, mis Iglesias, dijo, mi Iglesia, poniendo a Pedro como la cabeza.

Hoy, entendemos que todos los sucesores de Pedro son la cabeza de la Iglesia. Hoy, le llamamos León XIV, así quiso llamarse nuestro Papa, León XIV, porque ha habido, con ese nombre, 13 antes que él, a lo largo de los años, a lo largo de los siglos de la Iglesia.

Reafirme su fe en la Iglesia que Cristo fundó, que es la nuestra, reafirme su fe y que nadie le venga a decir que es otra la Iglesia que Cristo fundó, que es otra la Iglesia verdadera. Sí, nos dicen que somos los peores, empezando por los sacerdotes, que somos los peores. Pues sí, sí es cierto, somos los peores, claro, no somos santos, no, no lo somos. A usted también le dice que está equivocadísimo, que está en el error.

No, no, espérese. Tranquilo. Usted y yo estamos esforzándonos por hacer las cosas que agradan a Dios, por ir alcanzando la perfección, pero seguimos siendo hombres y mujeres inclinados al mal, con defectos. Luchamos, sí; nos esforzamos y volvemos a caer y volvemos a equivocarnos, a desesperarnos, a impacientarnos, a molestarnos. Tanta cosa que pasa, pero no por eso estamos endemoniados o somos hijos del demonio, como dicen. A nosotros nos dicen que somos hijos del demonio, no, yo no soy hijo del demonio. Somos hijos de Dios, somos hijos de Dios y yo creo que mi papá y mi mamá no engendraron otro demonio, no lo creo, yo no lo creo. Me engendraron por amor, me engendraron por amor y yo soy fruto del amor y he sido llamado a vivir el amor y, por amor, por ese gran amor que Dios me tiene, estoy frente a ustedes. Me llamó por amor al ministerio sacerdotal, me llamó por Su amor al ministerio episcopal. Me llamó por amor a ser su hijo, por amor. Dios siempre se ha movido por amor y por amor le respondemos.

Usted, por amor, fue llamado al matrimonio, por amor de Dios, para vivir el amor con una esposa, con un esposo. Para vivir el amor fue llamado a colaborar en la creación, trayendo nuevas vidas al mundo y, en esos actos de amor, usted engendró nuevas vidas y ahí están en torno a usted sus hijos y los ama, los ama porque son frutos de sus entrañas, por amor.

Entonces, seremos pecadores, pero no endemoniados y así nos dicen a veces, nos catalogan a los miembros de la Iglesia católica como los hijos del demonio, vámonos tendidos, qué barbaridad.

Reafirmen su fe, no anden dudando, no anden dudando, uy es que saben mucho, y eso qué tiene, saben mucho y eso qué tiene, usted está en la Iglesia verdadera, la que Cristo fundó. Y ahora hágase la pregunta, hágase la pregunta, esa pregunta que hizo Nuestro Señor hágala personal, ¿qué dice usted que es Jesucristo para usted, para usted? ¿quién dices tú que soy Yo para ti? No vaya a responder, como respondieron en su momento los apóstoles, unos dicen que eres Juan, no vayamos a responder, pues es que mi papá me dijo que era mi Salvador, que había mu**to por mí, que nació de María Virgen, que vivió en Nazaret, que vivió 33 años, que hizo muchos milagros, que era un gran profeta, que era esto y aquello, todo lo que hemos aprendido, todo lo que hemos oído.

No se trata de dar una respuesta de la ciencia que nosotros tenemos en nuestra cabecita sobre la persona de Jesucristo. Yo creo que Nuestro Señor hoy nos pregunta ¿cómo está Él en nuestro corazón? ¿cómo vive aquí, en el corazón? ¿cómo lo siente usted y cómo se relaciona usted con Él? No desde la mente, desde aquí, desde el corazón, porque aquí es donde está el amor, aquí, aquí están los sentimientos, en el corazón. Aquí es donde nosotros sentimos, en nuestro corazón. ¿Qué siente en relación con Jesucristo? ¿a lo largo de su vida usted ha sentido su amor, ha sentido su misericordia, ha sentido que lo va acompañando en la vida? ¿ha sentido que lo escucha, que lo atiende en sus ruegos o lo ha cuestionado? O le ha dicho, Señor, desde cuándo te estoy pidiendo esto y no me lo concedes, te estás poniendo terco, no me escuchas, atiendes a otros pero a mí no me atiendes.

¿Cómo va su plegaria, su petición? ¿la hace con fe, con confianza? Eso que le estoy diciendo es muy bonito, pero, a ver, ¿y lo que le dice Nuestro Señor que usted tiene que vivir? ¿lo hace con gozo? porque usted experimenta el amor de Nuestro Señor y usted lo ama desde su corazón. Ahora, este que lo ama a usted le dice, quiero descubrir este gran amor que tú me dices tener a mí, quiero experimentarlo en tu prójimo, en tu prójimo, ahí lo quiero experimentar. Dices que tienes mucho amor hacia mi persona, hacia mi ser. Yo morí por ti, movido por el amor y yo vivo en tu corazón, porque te amo y tú dices que siente mi presencia en tu corazón y que sientes mi amor. Ahora, ¿tú lo haces sentir a tu prójimo? El amor que Yo te hago sentir a ti ¿tú lo llevas a tu prójimo? ¿Tú has sentido mi perdón, mi misericordia, la has hecho sentir a quien te rodea, el perdón y la misericordia? Porque ahí es donde nosotros hacemos vida que de veras Nuestro Señor es quien está en el lugar muy especialísimo en nuestra vida.

¿Cómo vive su semana? ¿se encomienda a Él? ¿siente su compañía? ¿sigue experimentando su amor a lo largo de la semana o sólo cuando viene al templo? ¿siente Su presencia en el hogar y siente que usted es presencia divina para los que viven con usted? Usted es presencia divina.

Tenemos que hacer vida la experiencia personal de habernos encontrado con el Señor y verá que seremos muy felices. Nos faltarán muchas cosas, tendremos grandes necesidades, ah, pero el amor de Nuestro Señor aquí lo tengo. Este es un gran tesoro que vivirá para siempre y voy a llenarme de ese tesoro amando, amando, acercándome a mis hermanos, haciéndoles sentir la presencia divina a través de mí, haciéndoles los momentos felices, porque me acerco a ellos, porque les atiendo, porque les sirvo, porque me alegra encontrarme.

Hagamos todo eso, para que así, lo que decimos de Nuestro Señor desde el corazón, se vaya haciendo verdad, una verdad que nos hará libres y que nos hará disfrutar de la vida.

Les deseo una feliz semana a todos ustedes. Se nos está acabando el mes de agosto, ya nos queda una semanita y un día más, porque el próximo domingo va a ser treinta y el lunes es el último de agosto. Estamos acabando agosto. Pues que lo termine lleno de Dios, lleno de santidad, lleno de gracia, sintiendo ese gran amor divino y regalando su amor para que se proyecte todo lo que es Jesucristo para usted, se proyecte en su vida diaria.

Felicidades y siempre nos encomendamos a la Madre de Dios. Ella sí sabe, sí sabe muy bien y conoce muy bien quién es Jesucristo. Pues vamos diciéndole, Madre Nuestra, ayúdanos a conocer más y más a tu Hijo, pero a conocerlo en el corazón, sólo en el corazón. Ahí es donde vale la pena, en nuestro corazón.

Que María alcance las gracias que necesitamos para seguir siendo esos discípulos y que estemos firmes en nuestra fe y muy seguros en que estamos en la Iglesia que Cristo fundó.

Que así sea.

XXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOCELEBRACIÓN EUCARÍSTICAPRESIDE: MONS. PEDRO VÁZQUEZ VILLALOBOS,ARZOBISPO DE ANTEQUERA OA...
23/08/2026

XXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA
PRESIDE: MONS. PEDRO VÁZQUEZ VILLALOBOS,
ARZOBISPO DE ANTEQUERA OAXACA
23 DE AGOSTO DEL 2026

23/08/2026

XXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
HOMILÍA DE MONS. PEDRO VÁZQUEZ VILLALOBOS,
ARZOBISPO DE ANTEQUERA OAXACA
23 DE AGOSTO DEL 2026

23/08/2026

🔴EN VIVO: Celebración Eucarística XXI Domingo del Tiempo Ordinario I Preside Mons. Pedro Vázquez V. desde la Catedral Metropolitana de Oaxaca. No contamos con los derechos de la música que aquí se utiliza.

⛪️✨Ayer celebramos con mucha alegría y gratitud el segundo aniversario episcopal de Monseñor Luis Alfonso Tut Tun, en co...
23/08/2026

⛪️✨Ayer celebramos con mucha alegría y gratitud el segundo aniversario episcopal de Monseñor Luis Alfonso Tut Tun, en compañía de laicos, movimientos de nuestra Iglesia, miembros de la Vida Consagrada, hermanos de la Parroquia de los Pobres y fieles venidos de Yucatán.

La celebración eucarística fue concelebrada por nuestro Arzobispo, Monseñor Pedro, junto con otros sacerdotes, en un ambiente de fe, fraternidad y acción de gracias por el ministerio episcopal de Monseñor Luis Alfonso.

Damos gracias a Dios por su vida, su entrega y su servicio a nuestra Iglesia. 🙏✨

¡Felicidades, Monseñor Luis Alfonso! Que Dios siga bendiciendo abundantemente su ministerio episcopal y lo fortalezca siempre en su misión pastoral. ⛪❤️

CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA EN ACCIÓN DE GRACIAS POREL II ANIVERSARIO EPISCOPAL DE MONS. LUIS ALFONSO TUT TÚN,OBISPO AUXILIA...
22/08/2026

CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA EN ACCIÓN DE GRACIAS POR
EL II ANIVERSARIO EPISCOPAL DE MONS. LUIS ALFONSO TUT TÚN,
OBISPO AUXILIAR DE ANTEQUERA OAXACA
DESDE LA PARROQUIA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS POBRES
HOMILÍA
22 DE AGOSTO DEL 2026

Hermanos y hermanas en Cristo Jesús, muchos de los que estamos aquí participamos, vivimos, experimentamos, nos llenamos de emociones justamente hace dos años, allá, en el Auditorio de la Guelaguetza. Hace dos años vivimos un momento especial, ciertamente fue mi ordenación episcopal, pero digamos, las emociones no fueron solamente mías, también fueron emociones de Monseñor Pedro, como Arzobispo que ese día consagraba a un colaborador suyo, que recibía a un sacerdote que no conocía.

Seguramente en su mente pasaban tantas cosas esa mañana, allá en el Auditorio de la Guelaguetza, muchos temores también que han expresado el mismo equipo organizador a lo largo de dos años, tenían temor, por ejemplo, si iba a venir la gente, si se iba a llenar el Auditorio, pero todos fuimos testigos de que no fue suficiente el Auditorio para tanta gente que vino, muchos de ustedes también de Yucatán hicieron ese viaje, vivieron, experimentaron, se emocionaron ese día.

La misma Iglesia de Antequera Oaxaca, la gente que vino de los pueblos, dispersos acá, en la Sierra Oaxaqueña, la gente que vive en las montañas, muchos tuvieron una experiencia, una emoción muy bonita. Cuando yo visito los pueblos es lo que dicen y, también, en las publicaciones que se hicieron por el día de ayer, muchas personas han comentando ahí, reviviendo, recordando ese día especial, del cual ciertamente yo fui el ordenado, pero nosotros sabemos que una vocación, una vocación sacerdotal, una vocación diaconal, como la del Diácono Donato, una vocación episcopal, como la de Monseñor Pedro o la mía, es un don para la Iglesia y, por eso, en estos momentos en que nos sentimos como Iglesia, vibramos como Iglesia, experimentamos el don de Dios, como la gran familia.

Por eso, yo, junto con ustedes, recuerdo estos días, viajan a mi memoria tantas cosas, lo recuerdo y, hoy que celebramos este segundo aniversario, sólo puedo alzar la vista, sólo puedo levantar el corazón y decir, gracias, Señor. Gracias Señor, por llamarme; gracias, Señor por haberme elegido y, como dice la oración, indignamente a este ministerio.

Gracias, gracias por haberme elegido.

También le doy gracias por todos ustedes, doy gracias porque estoy seguro que ustedes me sostienen con su oración y no dejen de hacerlo, no dejen de rezar por nosotros, no dejen de rezar por mí. Síganlo haciendo, síganlo haciendo, para que yo siga creciendo, porque en dos años he aprendido mucho, pero es mucho más lo que falta por vivir y aprender.

Recen para que yo madure como Obispo, sea un buen Obispo, no pierda esos dones que Dios me ha dado y siempre los ponga al servicio de ustedes.

También le doy gracias a Dios por ustedes, de diferentes lugares de procedencia. Gracias a los de aquí, de casa, de Oaxaca, porque además de sus oraciones, pues me han recibido con mucho cariño. A los poblados donde voy siempre veo respeto y cariño. A las comunidades a las que voy, hay mucho respeto y cariño por la figura del Obispo, por la persona del Obispo y eso es algo bonito, porque llena el corazón y, a veces, por más lejana que esté la comunidad, por tantas horas de viaje que uno tenga que hacer para alcanzar los hogares, la parroquia, pues uno regresa confortado por haberse encontrado con el pueblo de Dios, respetuoso y cariñoso, abierto, siempre atentos a escuchar a que yo, esas horas que hago ahí, en ese poblado, en esa parroquia pues sea algo bonito para mí, para la comunidad y eso anima en el ministerio. Muchas gracias.

También le agradecemos a la vida consagrada. Aquí en Oaxaca están presentes diferentes institutos que trabajan en diferentes ámbitos, la escuela, en la oración, algunos trabajan en sus propias casas, con talleres, talleres donde confeccionan vestiduras litúrgicas, vestiduras para la Iglesia, algunas trabajan en las hostias, en fin. Otras se dedican más a la evangelización y a la catequesis y, en estos dos años nos hemos conocido, nos hemos integrado y gracias a la vida consagrada, porque desde su vocación de consagradas hacen posible también el ministerio episcopal.

Yo también me siento confortado cuando visito las casas de las religiosas o los campos donde trabajan, sea en las parroquias, veo a religiosas en misión o a veces las escuelas donde voy pues me da mucho gusto y son un apoyo importante para el ministerio episcopal.

También agradezco a tantas otras familias que, por razón de su cercanía, de su compromiso pastoral, pues me ayudan, yo no estoy solo, yo vivo solito ahí en el llano, pero hay varias personas que, por ejemplo, me acompañan para manejar, no estoy solito. Si yo llego a esos lugares, siempre hay alguien que me lleva y yo les agradezco ese servicio que hacen. También, en algunos momentos de necesidad, siempre he encontrado una persona que me ayude en mis trámites, en los servicios que tenga que hacer, incluso en mi salud, siempre he encontrado personas buenas que me ayudan a restablecerme y eso es una gran contribución para el ministerio episcopal.

También, con mucha alegría, con mucha gratitud, pues agradezco a los movimientos de aquí de la Arquidiócesis presentes, porque recientemente Monseñor Pedro ha dispuesto organizarlos, les nombró un coordinador, un sacerdote que los coordinara y me da gusto que se van fortaleciendo, juntos, como movimientos apostólicos, se van reuniendo, se van uniendo al caminar de la Arquidiócesis, verles en las asambleas del plan diocesano, participar con entusiasmo, ustedes, con sus reuniones periódicas y cómo no olvidar que, precisamente casi casi se estrenaron con mi ordenación episcopal hace dos años los movimientos, y sí que trabajaron en grande. El padre responsable los hizo trabajar para organizar, sobre todo recibiendo a mis paisanos que vinieron, estando allá en la Guelaguetza. Gracias por eso, pero gracias también porque, desde las parroquias donde están, a mí me da gusto verles ahí, no digo nombres para que no se pongan celosos o celosas, no digo nombres, pero me da gusto ver ya seguramente se los dirá, yo estuve ahí, lejos, lejos, la semana pasada, en San Andrés Teotilalpan y ahí ustedes podrán ver, cuando llega el Obispo, sacan los estandartes, las banderas, ahí pueden ver y miren, hasta aquí están, “sí, hasta aquí estamos”, fundados los movimientos apostólicos ahí se ven, diseminados en el amplio territorio de nuestra Arquidiócesis. Gracias también, porque son una fuerza importante en la evangelización y, en este sentido, ayudan a nosotros Obispos en nuestro ministerio episcopal.

Hoy, pues básicamente nos hemos reunidos para dar gracias. Gracias por este día, gracias por la memoria de este día en que nos congregamos como Iglesia y, pues yo me convertí en Obispo y ustedes recibieron también a un nuevo Obispo al servicio de esta Iglesia.

Ojalá que esta comunión, esta colaboración se siga consolidando en los años por venir para que siga dando mucho fruto. Gracias a Dios, gracias a ustedes.

También, la palabra de Dios que nosotros hemos escuchado, sobre todo en el Evangelio, creo que nos da, al menos la palabra de Dios que habla y que tenemos que recibir como oyentes de la palabra, nos trae dos mensajes importantes y lo tomo para mí.

El Evangelio nos habla del servicio y de la humildad. El servicio. Entonces, es importante sobre todo en ese texto de Mateo, donde vemos cómo Jesús critica a los fariseos y los escribas, que la autoridad no es un poder, porque la autoridad como poder, hace daño a uno mismo y hace daño a la comunidad para la cual está establecida, para la cual está destinada la autoridad como poder, como arrogancia y eso es lo que Jesús le critica a los escribas y fariseos, que ocupan en la comunidad religiosa de aquel tiempo un puesto destacado, pero lo ejercitan mal y, entonces, Jesús, viendo eso, invita al servicio y entonces la autoridad no es algo para sí mismo, sino es algo que se pone al servicio de los demás, sobre todo la misión fundamental del Obispo es la comunión. Así como un papá, un papá o una mamá, cabeza de familia, buscan la unidad en el seno de su familia, con sus hijos, sus nietos, sus bisnietos y esa unidad es algo fundamental, así también, para un Obispo en la comunión y, entonces, la autoridad episcopal no se ejerce a base de mandatos y disposiciones, sino a través de una oración, una reflexión que preceda toda decisión y diga, no es para el bien mío, para el bien de uno, es para el bien de todos. Ese es el servicio y sé que estoy llamado a eso, al servicio.

También, soy consciente de que tengo que caminar con ustedes, con humildad, con sencillez, abrazarles aquí, como es el modo típico de ser oaxaqueño. Ciertamente, ustedes saben que vengo de una tierra, tengo mi familia, tengo así como mi bagaje que aprendí desde niño, sin embargo, siempre en mi corazón trato de abrir las puertas para que entre lo oaxaqueños, el modo de ser oaxaqueño, el modo de pensar oaxaqueño. En este caso, pudiera yo decir de modo sencillo, yo no vine a yucatequizar Oaxaca, en todo caso, yo, yucateco, vine a hacerme oaxaqueño con ustedes y trato de hacerlo con un corazón sencillo, hasta donde puedo. ¿En qué sentido digo “hasta donde puedo”?, porque ustedes, que ya me conocen, he visitado sus comunidades, he convivido con ustedes, digo donde puedo, porque a veces las fuerzas, uno quisiera estar en todo, aquí hay muchas fiestas, hay muchas fiestas y, a veces, la agenda está llena y uno no puede agarrar muchos compromisos, porque las distancia es mucha, ustedes me dicen “venga”. Hoy, por ejemplo, hay muchas investiduras de monaguillos, ustedes van a ver en las redes dónde hubo investiduras de monaguillos, te dicen, ¿no puede venir aquí a celebrar su aniversario con los monaguillos?, no, porque ya está puesto aquí el de los Pobres, y uno pues dice no, pero hasta donde uno puede, la agenda, porque pues ir y venir de un lugar a otro, a veces cambia, a veces no se puede, no soy flash o Dios todavía no me concede el don de la bilocación, como algunos, celebrar aquí, celebrar allá y uno quisiera estar, pero no siempre se puede.

También, a veces en la cuestión de la comida, yo como el molito, como las memelitas, como las guías con tasajo, como las tlayudas, hasta me quejo de las tlayudas, no voy a decir dónde, pero una vez fui en una parroquia, me sirvieron tlayuda, pero no tenía rabanito, no tenía chepiche, no había guaje, y les dijo, oigan, no está completa la tlayuda, ¿verdad?, sí lo como, claro que lo disfruto, el padre Chucho también a veces invita las tlayudas, ¿verdad?, sí, sí como. Tomo el chocolate, delicioso, pancito, sí, sí, sí.

Aquí yo abro el corazón, abro todo para tratar de entrar y ser también oaxaqueño y compartir el caminar con la fe. Todo con un corazón humilde, tratando de no caerles pesado, siempre procuro que la visita del Obispo no sea un problema para el párroco, que se ponga nervioso en que viene el Obispo. Sí, llega el Obispo, llega la autoridad, pero llega un hermano, llega alguien que quiere compartir con el párroco y los fieles su caminar como comunidad parroquial. Ya después veremos lo que hay que mejorar, después llega la autoridad, primero el amigo, el que quiere caminar con ustedes en la sencillez.

Y, por último, hoy que celebramos a la Virgen como Madre y Reina, pues eso a todos nos recuerda que, como Ella, también nosotros estamos llamados a reinar, recuerden el canto que muchas veces cantamos, pueblo de Reyes. No nos debe asustar. A nosotros, que somos católicos, nos debe quedar claro que no somos reyes como las monarquías del mundo, somos reyes porque somos servidores y nosotros, que somos un pueblo de reyes, estamos destinados a tener el mismo fin, el mismo destino de Nuestra Madre.

El sábado pasado celebramos que subió al cielo y, hoy, recordamos que estando allá en el cielo, Ella fue coronada de gloria, como Reina, por la Santísima Trinidad y, hoy, con esta fiesta recordamos que nosotros estamos llamados ahí y si yo, fui ordenado en este día, recuerden cuál es mi lema como Obispo, vamos a preguntarle al diácono, a ver si se acuerda. No se acuerda cuál es mi lema episcopal. Vamos a preguntarle al Padre Jesúa, al párroco. A ver, Don Pedro tampoco lo sabe. Alce su mano el que lo sabe, ah, no, pues yo sí lo sé, ah, miren, un aplauso para la señorita Gaby, ella sí lo sabe, sí lo sabe, “Busquemos las cosas del cielo”, es más, la tradición normalmente hace que el Obispo lo ponga en latín, pero como el Obispo está al servicio del pueblo, muchas veces el pueblo no sabe latín y no sabe qué tiene escrito el Obispo en su escudo y a veces, pues sí, qué elegante, sabe mucho el Obispo, pero no saben qué dice, ni en español se lo saben.

“Busquemos las cosas del cielo”, ese es el lema y creo que en mi pensamiento esa frase pues se une muy bien, recordarles en mi misión como Obispo que todos somos viajeros y nuestro destino está ahí y la prueba y el ejemplo pues es la Virgen María.

Como Ella, busquemos las cosas del cielo para que, como pueblo de reyes, nosotros también reinemos con Ella allá en el cielo.

Amén.

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